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Monterrey N.L.

El perro y la canasta

Cada día que pasa Peña Nieto muestra un rostro que no esperábamos y queda manifiesta su desesperación al no encontrar la salida a un laberinto que él mismo se forjó y amarra al perro al canasto de la barbacoa para que celoso cuide del bocado.

Si sueña que con el mejoralito del nombramiento curará el mortal cáncer que lo invade está equivocado y no tan solo eso, la gente se burla de la infantil salida y absurda medida de nombrar a un cuate que si bien es cierto su currículo lo avala, nadie puede borrar su pasado tricolor y el principal,  que es un colaborador más de su gabinete y hay le encargo cuándo va a tener las glándulas suficientes para exigir cuentas al patrón y a la patrona para luego enjuiciarlos y castigarlos por que las cuentas no le cuadran.

Debo recordarles que la Secretaría de la Función Pública tenía encargado de despacho por dos años y se encontraba en proceso de extinción para inventar otra yerba que hiciera más o menos lo mismo pero con diferente membrete.   De ahí  que el respetable intuya que carecía de importancia como para que de la noche a la mañana EPN se sacara de la manga y urbi et orbi gritara a los cuatro vientos que éste que parece personaje sacado del laboratorio de Ciro peraloca, látigo en mano, dientes de dragón y nalgas de asesino se ponga a buscar algo que no está extraviado, porque las casa del presidente, su esposa y de Videgaray están más que a la vista y ahora que nos salga el nuevo funcionario nylon que las regresen y las vendan, ¡no manchen!

La gente se va a encabronar más por la burla que por el delito, sobre todo porque es un pleito para Peña de perder, perder.    Si la sentencia es que es mal habida, ¿Qué castigo merecería el ejecutivo?  ¿Sin goce de sueldo? ¿Suspensión precautoria o definitiva? ¿Cárcel? ¿Dejar el cargo?

Tan fácil que Hacienda cheque saldos públicamente a los involucrados y verán que salta la basura.

Pero si el funcionario cumple con la ley, malo.   Si se hace de la vista gorda, peor.   Si en verdad EPN tenía la intención de enderezar el barco, hubiera dejado se creara un consejo de notables ciudadanos que hurgaran en todo y con todos, pero que no estuvieran en la nómina y que no reportaran a ninguna dependencia.

Nos queda claro que es auténtica cacería de brujas que salen de su aquelarre carcajeándose porque les dispara el  presidente con cáscara liga ligazo, como el león que dejó tuerto el piporro y que por mucho tiempo anduvo pidiendo limosna.

Por otra parte, como quedarían los argumentos de su esposa gaviota que con  lágrima en el ojo declaró que fue con los ahorritos de su vida y que Emilio le hizo el favor de liquidar.    ¿ Y el señor propietario de la constructora Higa,? que iba a construir un tren debidamente concursado, luego modificado, después desechado  y por último cancelado, porque también es el mismo ganador de otras obras millonarias y que esperamos que el nuevo Secretario meta la nariz y lo revise para darse cuenta que hace obra desde que aparece Peña Nieto.

Cuestión de cambiar la razón social, ¿o no?    [email protected]

 

 

 

 

 

 

 

 


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