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Monterrey N.L.

EL FUTURO TIENE VOZ

Pues al final sí que han llegado noticias de su campaña electoral, querido lector, querida lectora de allende los mares. En casi todos los noticieros hemos visto el famoso vídeo de los niños indignados, ese que apela a las conciencias y las tripas de gente que, habitualmente, se deja el alma en casa para el ejercicio del poder.

Pues al final sí que han llegado noticias de su campaña electoral, querido lector, querida

lectora de allende los mares. En casi todos los noticieros hemos visto el famoso vídeo de los

niños indignados, ese que apela a las conciencias y las tripas de gente que, habitualmente, se

deja el alma en casa para el ejercicio del poder.

 

Es duro el retrato, es dura la forma y el fondo. Es terrible el cuadro que pinta, el esbozo de

una sociedad polvorín en apenas unos minutos, la falta de caricatura o respiro, la ausencia de

humor, la invitación al espanto. Un coctel molotov directo a la pasividad.

 

Pero lo que más me ha llamado la atención es la reacción de ciertos políticos ante lo visto.

Los dos candidatos principales, tengo entendido, han dado el visto bueno a la campaña, claro,

movimiento oportunista, típica maniobra electoral de acercamiento a los problemas de la

plebe. Pero he visto imágenes de otros grupos políticos que la criticaban con vehemencia

y actitud guerrera. La genial excusa de lo políticamente correcto, que tantas arcadas me

produce. Resulta que es inmoral el uso de niños en las imágenes porque atenta contra los

derechos de la infancia. Eso sí, hipotecar su futuro, destruir la sociedad en la que crecen con

miedo, escupir sobre sus esperanzas de ser adultos felices y con posibilidades, y un largo

etcétera de irresponsabilidades por parte de políticos y tiburones… eso, por lo visto, es otra

cosa, pero inmoral no. Qué pena.

 

Les contaré a que me dedico en la vida real, aparte del incendio de sus conciencias con

diatribas más o menos iluminadas. Resulta que soy maestro. Me dedico al trabajo con niños

y preadolescentes todos los días laborables desde hace cinco años. Y veo como crecen, como

sueñan, como cambian, como se transforman poco a poco en las personas que un día serán.

Puedo decir que es uno de los trabajos más gratificantes a lo que una persona adulta puede

dedicar su tiempo, su vida. Miro todos los días a mis alumnos, miro a mi alrededor, siento

la desesperanza de la que aún muchos no son conscientes, por su edad, por su inocencia

ciega ante el horror vacui en el que estamos sumergidos, por estar demasiado ocupados en

ser niños, que es lo que tienen que hacer. Que los chicos y chicas son muchas cosas, pero

no idiotas. Son sensibles a lo que ocurre en su entorno, no lo duden. Y preguntan, analizan,

razonan. Toman decisiones.

 

Entiendo la escuela como algo más que el sitio donde se aprenden una serie de conocimientos

más o menos útiles. Entiendo la escuela como un lugar de formación, lo que implica que

preparamos a los alumnos para ser ciudadanos responsables. Que tomen conciencia de los

problemas, y aporten soluciones inteligentes y solidarias para resolverlos. Que aprendan lo

que significa democracia (Real), participación, derechos y deberes. Que entiendan lo que

significa esa palabra tan olvidada y tan importante: responsabilidad.

 

Los niños no tienen derecho al voto, pero sí voz, y derecho a que se escuche.

 

El vídeo invita a la tristeza, al desasosiego y a la preocupación. Pero también a la esperanza.

Se ve a la generación que viene, al futuro más inmediato que se transforma en ahora, con

un “se acabó” por delante. Un tiempo para la acción y el cambio real, que algún día estará en

sus manos. Niños, sí, pero dispuestos a luchar por un mañana que los adultos roban, venden,

 

o esnifan. Niños que son mexicanos, pero que podrían ser de España, Grecia, Siria, Italia,

Palestina… da igual de donde venga, dan igual los localismos o problemas internos de cada

sitio. El grito es global. Que devolvamos la esperanza en una vida mejor. Lo piden ellos, porque

es suyo, es su derecho y es nuestra herencia. Y como ya he dicho, los niños serán muchas

cosas, pero no idiotas. Escuchemos lo que tienen que decir. Especialmente, esos que son

increpados en el mensaje.

 

Santiago Negro. [email protected]


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