Google-play App-store
Monterrey N.L.

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Pues dice el banquero que España está estupenda, y que hay bofetadas por la inversión en los restos del naufragio. Por si fuera poco, nuestro principito, cada día más visible en su papel de sucesor de la corona por la eterna “pachuchez” de su real progenitor, avala las palabras de Botín, que por lo visto subimos como la espuma hacia la tierra prometida. Todos son mensajes de ese optimismo insultante que, de cuando en cuando, el neoliberal especulador de turno maneja con desprecio miserable por las gentes que han aguantado, y aguantan, el desastre provocado por los de esta calaña destructiva. Ciertos comentarios suenan a bofetada en la cara. Las cifras del paro son una amenaza para todo estado con un poco de sentido común, y las decisiones en materia laboral sólo han servido para que las exigencias tradicionales de la patronal (otro nido de serpientes insolidarias, ambiciosas y sin escrúpulos) cobren forma, dando lugar a un mercado en un paso previo a la esclavitud. 

Pero un gobierno tan desgastado como el actual, necesita ese clavo ardiente al que agarrarse, incapaz de medir los tempos más allá de incómodo silencio o de la negación suicida. El más mínimo dato de recuperación se transforma en un canto celestial, más si se ignora el precio que ha pagado la sociedad por salvar los muebles a los mismos que ahora se colocan medallitas triunfalistas por la venta de las esperanzas y sueños de los trabajadores y trabajadoras de un país destruido. Pero claro, siempre hay quién saca tajada, y monta un mercadillo con las sobras, como hace el señor Botín, imagen palpable de esa casta de señoritos tan tradicional en la historia de España, sonriente y cándido mientras pisa el cuello de las gentes, y que ha encontrado en las nuevas teorías económicas, cargadas de debilidad estructural e intelectual más propia de una religión que de un sistema financiero, el lugar perfecto para atribuir a las peripecias de un ente externo e invisible (el mercado) las perrerías perpetradas por su especie, falta de humanidad y humanismo. 

Pero ellos dicen que está bien, que vemos el final del túnel. Pero, desde abajo, tenemos la impresión de que no es un túnel, es un pozo, y desde lo más hondo, a veces vemos el cielo. 

Que brinden con champán. La realidad paga las copas. 


Santiago Negro   @SantiagoNeg



COMENTARIOS
comments powered by Disqus
http://panycirco.com/columna/el-hemisferio-izquierdo/la-luz-al-final-del-tunel
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo