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Monterrey N.L.

Una mañana de recuerdos

El invierno hacía su entrada, ya se podían sentir los primeros fríos de la temporada y con ellos los recuerdos de los aromas a repostería recién horneada. Esperabas con ansia la visita a casa de la abuela, no solo para verla a ella sino para disfrutar de todas las delicias que preparaba para cualquiera que llegara a saludarla. Desde temprana hora se podía escuchar el va y ven en la cocina, el aroma de la piña y la calabaza para tener listas las mermeladas y el ruido de la masa al ser golpeada para iniciar el rito de preparar las empanadas. El olor del café y el té de canela no se hacían esperar, todo tenía que estar listo pues los hijos no tardarían en llegar a desayunar como cada mañana. Eso era el motor de su vida.

No existía más satisfacción para la abuela que ver cómo todos disfrutaban de sus deliciosas empanadas hechas con todo su amor. La alegría que se respiraba cada mañana en esa cocina es algo inolvidable. Todos participaban en la conversación, siempre había alguien que contara alguna anécdota que hacía brotar la risa de los presentes. El ambiente no podía ser más armonioso. El tiempo transcurría rápidamente y se llegaba la hora de que cada uno partiera a realizar sus labores del día. La abuela los despedía con la promesa de verlos llegar al siguiente día...

Todos estos recuerdos vienen a mi mente cada vez que preparo las empanadas de la receta heredada de la abuela. Nunca me han quedado tan sabrosas como a ella, espero que a ustedes si. Se las comparto esperando que también empiecen a crear su propia historia y sus futuros recuerdos...

Empanadas de La Abuela

Ingredientes:
1 kg de harina
½ kg de manteca vegetal (1 puño más)
1 taza de azúcar blanca
1 puntita de sal
1 taza de agua fría (o un poco menos)
Mermelada al gusto (si ésta es muy espesa, licuarla para aligerarla)

Preparación:
Se ponen todos los ingredientes, excepto el agua y se mezcla todo con las manos,  hasta entonces se agrega el agua poco a poco según se vaya necesitando hasta lograr una masa uniforme.
Se hacen bolitas y se guardan en el refrigerador cuando menos 1 hora.
Se extienden en tortillera, se rellenan con poquita mermelada para evitar que se salgan al hornearse y se acomodan en una bandeja de galletas previamente engrasada.
Se hornean a 200 grados. Las empanadas estarán listas cuando estén cocidas de abajo y blanquitas de arriba, no deben tostarse.

¡Provecho!

Yolma

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