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Monterrey N.L.

La Vieja Hacienda

   Ron, el esposo de María y padre del pequeño Alex recibió una oferta de trabajo en una empresa en un pequeño pueblo a las afueras de la ciudad, tenían poco de haberse casado y su bebé apenas tenía unos meses de nacido, no podían rechazar una oferta de trabajo que les aseguraba un buen futuro para el pequeño Alex. La joven pareja se mudó de la ciudad al pequeño pueblo donde consiguieron una gran casa por un bajo precio de renta en una vieja hacienda. El lugar era agradable, muy privado, un poco inaccesible ya que para llegar tenías que desviarte de la carretera varios kilómetros por un camino terroso. Pasando las vías del tren llegarías al lugar.

María se enamoró por completo del que sería su nuevo hogar, de su quietud y silencio. Ron quedo encantado con las impresionantes y viejas estructuras de la hacienda, un lugar tenebroso y elegante.

La hacienda tenía en la entrada una casona que era la principal que Ron  rentó, y en el mismo patio divido por una reja otra casa más simple que era rentada por otra familia. A los alrededores, había varías casitas más pequeñas de gente que había vivido ahí toda su vida, en el centro había un pequeño parque descuidado y detrás, una iglesia en ruinas. A lo lejos se podían apreciar los sembradíos y los ganados.

La casa por dentro era impresionante, una enorme sala comedor con una chimenea al final, techos altísimos que hicieron pensar a Ron en como cambiaría las bombillas de  luz cuando se fundieran. Dos recamaras con enormes puertas de madera, la primera con una enorme ventana hacia el parque, esa fue la habitación de ellos, y la segunda del pequeño Alex con una ventana hacia las vías del tren y una puerta que se conectaba con la otra habitación.

La primera noche que la familia durmió ahí María se sentía algo incomoda, era normal pensó, es un cambio drástico; solo tenía que acostumbrarse. Ron dormía tranquilo y pasada la media noche el pequeño Alex comenzó a llorar. María se levantó y fue a la habitación de  Alex, lo cargo y trato de arrullar, sintió de pronto un escalofrió y una sensación de que era observada, mas no le presto mucha atención. A la mañana siguiente Ron se fue a trabajar y María salió a dar una vuelta al parque con Alex, era un lugar muy pacifico, se respiraba aire fresco, y el silencio era casi ensordecedor. Al caminar por el parque pensaba en como ella y Ron se habían conocido y enamorado. Ambos tenían una personalidad muy diferente, pero sus diferencias congeniaban. María era una mujer sensible y muy inestable emocionalmente, por otro lado, Ron era un hombre frio, imponente y siempre centrado en sus cosas, pero siempre teniendo a su familia en primer lugar. Ella nunca pensó que podría casarse con él, pero esa seguridad que él tenía fue lo que la enamoró.

El silencio fue roto por un alboroto en la iglesia en ruinas, que hizo que María volteara a ver que sucedía y solo vio a varias niñas pequeñas salir corriendo de la iglesia despavoridas, no le presto mucha atención ya que pensó que pudieron haber visto algún animal desagradable. Por la tarde Ron regresó a casa, cenaron juntos y vieron televisión un rato, el pequeño Alex paseaba en su andadera y de pronto comenzó a llorar, María se levantó y fue rápido a buscarle, él bebe se encontraba llorando frente a la chimenea, al cargarlo y consolarlo, ella sintió una terrible sensación al estar parada frente a la chimenea, se sentía vigilada, acosada.

Pasaron días y todo iba bien, la familia se acostumbraba a su nuevo estilo de vida fuera del ruido de la gran ciudad, todo parecía marchar a la perfección, hasta que una noche la inquietud regreso a María, ambos se encontraban en su cama viendo la televisión, Alex dormía en la recamara de alado, cuando se escuchó como si alguien golpeara la puerta de su habitación. –Hay alguien en el cuarto de Alex, grito María aterrada. Ron se levantó rápidamente y entro a la habitación, el pequeño dormía y no había nadie. –Seguramente fue solo el viento, no pasa nada. Dijo él, pero María siguió asustada ya que las ventanas estaban cerradas, no había forma de que entrara el viento. Después de revisar toda la casa y asegurarse que todo estaba en orden, volvieron a la cama, con el pequeño Alex durmiendo con ellos.

Al día siguiente María cambio la cuna del bebe a su recamara, no se sentía segura de dejarlo solo en esa habitación, al llegar Ron no dijo nada al respecto. Más noche Alex y Ron dormían y María veía la televisión cuando se comenzó a escuchar como si alguien jugara con una moneda en la habitación de al lado, rápidamente despertó a Ron y le preguntó si también escuchaba lo mismo y no pudo negarlo, también lo escuchaba. Revisaron la habitación y la casa sin encontrar nada extraño. Pasaron los días y no sucedía nada fuera de lo normal, la tranquilidad comenzó a regresar poco a poco a ellos.

Una mañana un tío de María llego a visitarlos por un par de días. Arreglaron la habitación que era de Alex y se la dieron. A la mañana siguiente le conto a María que no había podido dormir por que escuchaba una moneda girar y rebotar por la habitación, ella le dijo que era normal, que no le diera importancia, así pasaron los días hasta que una noche el señor entro despavorido a altas horas de la madrugada, gritando, pálido y con los ojos bien abiertos, se metió en la cama con ellos y Ron le pregunto qué había pasado, el no dijo una sola palabra, solo temblaba, ambos estaban muy desconcertados al verlo actuar así, al relajarse y recuperar el aliento solo dijo que había tenido un mal sueño pero que no quería regresar a esa habitación. Le tendieron unas cobijas en el suelo y durmió ahí con ellos. A la mañana siguiente empacó sus cosas y se fue sin decir nada, lo que dejo a María muy preocupada.

Esa misma mañana salió con el pequeño Alex al parque a esperar a que Ron regresara, ella ya no se sentía segura de estar en su casa sola con el bebe. Una anciana, que vivía en una de las casa pequeñas de los alrededores se acercó y sentó junto a ella. –Pero que hermoso bebé tienes, ¿cuántos años tiene? –Apenas tiene nueve meses. –Ya veo, esta precioso, ¿Cómo se llama? –Alex. –Qué lindo nombre. Entonces ustedes son la nueva familia que se mudó a la casona. –Si tenemos un par de meses viviendo ahí, es la primera vez que hablo con un vecino, de hecho ni siquiera he conocido a los vecinos de al lado. –Es porque ellos se mudaron pocos días antes de que ustedes llegaran, no se sentían cómodos en esa casa, por lo general, la gente no dura mucho viviendo ahí. – ¿Hay algún motivo? –Sí que lo hay, esa casa esta maldita. -¿Maldita? Pero que cosas dice, explíqueme. –Hace muchos años, el General Hernández construyo esta hacienda, la casona para su familia, las demás casas, parque e iglesia para el resto de los que vivían aquí, en mayoría sus trabajadores, era un señor muy adinerado, le gustaba que todos lo respetaran y lo vieran con temor. Su esposa murió de razones que desconozco y él se quedó a cargo de su hija que al llegar a la adolescencia tuvo un amorío con un joven trabajador  y quedo embarazada. Fue la mayor vergüenza del General y no la volvió a dejar salir de la casa y mucho menos a ver a su amante, a quien echo y jamás se volvió a saber de él, probablemente lo mato. Él bebe nació pero nadie nunca lo llego a ver, solo se escuchaban los llantos y gritos desesperados de la jovencita, pero nadie podía hacer nada por ella. Una noche la joven en su locura, asesinó a su bebe quemándolo en la chimenea, después se suicidó en su recamara tragándose unas monedas, el General Hernández al descubrir lo que había ocurrido, se dirigió a la iglesia donde se dio un tiro, desde entonces, nadie se volvió a parar en esa iglesia, por eso está en ruinas. La hacienda entera fue víctima de una horrible maldición a causa de los Hernández, dicen que aún se puede ver al espíritu del General en la iglesia, sufriendo por su perdida, donde nadie ha tenido el valor suficiente para pararse es en la casona, es el lugar más maldito de esta hacienda. –Pero que historia tan mas horrible ¿usted como sabe que es verdad? –Por qué mi madre vivió aquí y aquí mismo nací y jamás he salido de este lugar. –Y si el general murió, ¿Quién se quedó a cargo de la hacienda? –La hacienda fue comprada por una familia rica que solo renta la casona, a nosotros no nos cobran renta, nos dejan vivir en paz, tal vez tengan miedo de pasar mucho tiempo aquí, ellos saben la historia de este lugar, lo que me pregunto es ¿Cómo pueden ustedes dormir en un lugar tan maldito?

La historia de la anciana dejo muy inquieta a María, ya no quería pasar ni un segundo más en la casa, al llegar Ron le contó todo y le suplico que se fueran en ese instante, Ron le dijo que se dejara de estupideces y la ignoro.

Esa noche todos dormían menos María, sentía tanto miedo que no quería mover un solo musculo, rato después logró dormir.

En la madrugada ambos fueron despertados bruscamente por el llanto del pequeño Alex, quien no se encontraba en la habitación, las puertas no se habrían, María lloraba histérica y Ron trataba de encontrar forma de salir, pero las puertas y la ventana eran imposibles de abrir, el llanto paro y las puertas se abrieron, todo estaba lleno de humo, la chimenea ardía en llamas y no volvieron a ver al pequeño Alex nunca más. 


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