Google-play App-store
Monterrey N.L.

“Un Destello en la Noche”(parte 2)

Después de asesinarlos, tiró el arma en la recamara y sin expresión alguna se dirigió al baño, se lavó la cara, después regreso a su recamara y tranquilamente se cambió de ropa, se dirigió a la cocina, tomo una botella de Jack Daniels, saco una cajetilla de cigarros Marlboro rojos de un cajón de la alacena, tomo un encendedor, caminó hacia la puerta principal, salió de su hogar, abrió su coche, entro, encendió la radio, bajó el volumen, saco su celular, marcó un número. 

-¿Hola?
-Sí, Hola, ¿Ryan? Soy Hunter. ¿Cómo estás?
- ¡Hermano! Cuanto tiempo sin saber de ti. Marica de mierda porque te desapareces. ¿Cómo estás? ¿Cómo esta Mary-Ann?
-Bien, ella está bien. Ryan necesito verte, voy a tu casa ahora.
-¿Eh? Okay ¿está todo bien?
-Sí, sí, voy para tu casa.
-Bien. Te espero hermano. Ya sabes dónde encontrarme.

Colgó el celular, le subió a la radio, encendió un cigarrillo y le dio una larga fumada, después abrió la botella de Jack Daniels y le dio un largo trago mientras hizo un extraño gesto. Al terminar de darle el trago, levanto la cara y grito histéricamente mientras las lágrimas volvían a correr por su rostro. “¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¿Por qué? ¡No! ¡Dios! ¿Dónde estás? ¡Mierda!” 

Al dejar de gritar encendió su coche, y arranco.

Y es aquí cuando regresamos a la plácida carretera perdida entre los bosques y montañas alumbrados por la resplandeciente luz de la luna llena. Ahora sabemos que fue lo que provoco tanto sufrimiento y confusión a este joven que irrumpió la quietud de este bello paisaje nocturno.

Hunter continúa conduciendo a alta velocidad por las curvas peligrosas de la carretera mientras bebe, fuma y llora. A lo lejos aproximadamente un kilómetro y medio de él se aprecia entre la negrura de los enormes y voluminosos árboles y pinos entre otras hierbas un auto, una Van modelo 80 color gris oscuro estacionada en medio de los árboles en la oscuridad. De la camioneta salen unas siluetas, no se distingue bien por tanta oscuridad ya que la luz de la luna no alumbra estos rincones. Las siluetas van tomando forma, son unos hombres, comunes y corrientes, no se les ve nada en especial. Los hombres, que son aproximadamente cuatro fuera de la camioneta sin poder contar a los que se encuentran dentro, si es que hay más hombres dentro, cargan con ellos una especie de cinturón como de dos metros de largo aproximadamente, de un material que parece plástico negro, con una especie de navajas o picos de acero muy afilados sobre de él. Los cuatro hombres deslizan el “cinturón” con picos en la carretera mientras se esconden entre los arboles como si esperaran que alguien caiga en su broma o en su trampa.Hunter se acerca al lugar donde los hombres pusieron la trampa, como viene ebrio y llorando sin cesar en ningún momento nota aquello que tiene tantos picos de acero puntiagudo y pasa sobre de ellos lo cual provoca que los neumáticos estallen y pierda el control.  Estrella su coche contra un árbol. Los hombres recogen rápidamente el cinturón con picos de acero y regresan dentro de la camioneta, encienden y rodean los arboles saliendo a la carretera unos metros detrás donde se encuentra Hunter ensartado contra el árbol.

Hunter esta ileso del choque pero aún sigue un tanto mareado por el whiskey y el golpe. Sale del coche, “¡Mierda! Me lleva la chingada.” Después de hacer corajes enciende otro cigarrillo y fuma rápidamente. La radio no se dañó con el golpe y sigue funcionando, se queda tranquilo recargado en el coche fumando y escuchando la canción que suena en la radio sin preocupación alguna.La camioneta con los hombres se acerca, Hunter no le toma importancia y ni siquiera hace una señal de auxilio pero la camioneta se detiene enfrente de él. 

-¿Estas bien? ¿Te lastimaste?
-No, no, para nada, solo…mmmh, mi cabeza me duele un poco, la verdad no sé qué paso, los neumáticos estallaron al parecer, no, no se…
-Ven sube a la camioneta, buscaremos algún mecánico para que arregle tu coche.
-No, gracias no hace falta eh, yo, yo llamare a mi hermano, el vendrá en mi ayuda.
-Bueno, no aceptaste por las buenas, lo siento amigo mío.

En ese momento se abren las puertas de la camioneta y varios hombres salen del interior, algunos son los que pusieron la trampa, otros no habían salido hasta ahora. Atacan a Hunter quien trata de defenderse pero son muchos hombres para él y el aún sigue ebrio y aturdido por el golpe.

Uno de los hombres lo golpea en la cabeza fuertemente dejándolo inconsciente, lo toman de los brazos y piernas y lo suben a la camioneta, cierran la puerta, encienden el motor y se alejan, adentrándose en la negrura del bosque, perdiéndose en la oscuridad de la noche.

Dios abandonó a Hunter.

COMENTARIOS
comments powered by Disqus
http://panycirco.com/editorial/el-culto-del-horror/un-destello-en-la-noche-parte-2
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo