Google-play App-store
Monterrey N.L.

Un Destello en la Noche (parte 4)

Hunter es atado a lado de Elena y aún sigue inconsciente. Elena vuelve un poco en sí y mira a su alrededor todo el horror que la rodea. Fuegos enormes, velas, cráneos, cruces invertidas y pentagramas; todo acomodado de una forma que aun siendo algo espantoso y perturbador, se veía hermoso. Elena llora y trata de zafarse pero le es imposible ya que se encuentra muy bien atada.

Alrededor de los fuegos se encuentran hombres y mujeres danzando, brincando, cantando y gritando barbaridades y blasfemias. Algunos desnudos, algunos otros encapuchados. La congregación grita y se expresa con toda libertad ya que están a kilómetros y kilómetros adentrados en el bosque. Tambores y otros instrumentos crean una melodía alegre a su vez exasperante que provoca que la mayoría de los congregantes dancé eróticamente. Se pueden apreciar muchas personas de ambos sexos manteniendo relaciones sexuales unos con otros. Mordiéndose, gruñendo, introduciendo todo tipo de objetos en sus partes, fornicando de la manera más perversa y perturbadora que cualquier persona en su sano juicio no pudiera tolerar ver o presenciar.

De los siete cautivos solo Elena esta consiente, la cual llora aterrorizada al ver tanta perversidad rodearla. De pronto los tambores se callan junto con los gritos y gemidos. Detrás de una enorme roca que tiene pintado un pentagrama se aproxima un hombre de gran estatura con una capucha roja, “Tenemos a los siete Holocaustos, ya podemos ahora si llevar a cabo el ritual.” Exclamó el hombre con una voz gruesa e imponente.

El ritual al que el sacerdote de esta secta Satánica se refiere, es a una celebración anual que se lleva a cabo cada octubre en luna llena. El cual consta en que cada luna llena de octubre ofrendaran a su Dios, el señor de las tinieblas, siete holocaustos de los cuales deben juntar su sangre en una enorme copa de oro, después violar, torturar, y descuartizar a los cautivos  para al final lanzar sus cadáveres al fuego. Una vez hecho esto cada uno de los miembros de la secta deberá beber un poco de la sangre de todos los cautivos que se encuentra en la enorme copa de oro; así Satanás les dará un año más de riquezas, salud y poder.

Cabe a destacar que todos los miembros de la secta son personas muy ricas, saludables y con un gran poder en la sociedad.

Ahora bien, el ritual se retrasó por la razón de que una de las chicas cautivas que se encontraba atada a lado de Elena logró escapar y ninguno de los miembros de la secta logro atraparla. Parecería que Dios no abandono a Jessica en esos momentos de angustia y que la ayudo a escapar con bien de esas perversas personas, pero al huir, Jessica cayó por un barranco fracturándose ambas piernas. Sin poder moverse, estaba en medio de la nada, nadie podía escucharla, se desangraba mientras gritaba de dolor, se desangraría hasta morir. No mucho después una manada de lobos que al oler su sangre se acercaron a ella, la devoraron  viva. Que desgracia para la pobre Jessica que ya había encontrado su libertad.

Al haber ocurrido esto necesitaban cuanto antes al séptimo Holocausto y fue cuando Hunter cayó en sus manos.

Los tambores y demás instrumentos vuelven a sonar; una mujer de edad media completamente desnuda se acerca a los siete Holocaustos con una enorme daga de oro y levemente la clava en el hombro de Robert, el cual no responde al dolor, la sangre comienza a salir de su cuerpo y la mujer acerca la enorme copa de oro y la sangre entra. Lo mismo hace con Cynthia, Travis, Madison  y Chris, los cuales siguen inconscientes y tampoco responden. Al llegar a Elena, ella grita desesperadamente y trata de evadir la daga pero le es imposible y la mujer le hace lo mismo; para esto, Hunter comienza a volver en sí.

“¿Perra maldita que demonios haces?” le grita Hunter a la mujer mientras esta le saca la sangre para derramarla en la copa de oro.

Hunter no puede creer lo que sus ojos ven, tanta maldad, tanta perversidad, ¿por qué?  ¿Que hizo el para merecer esto?

La mujer coloca la copa de oro ya llena de la sangre de los siete Holocaustos en un altar que tiene un manto rojo, un enorme y brillante cráneo, siete velas negras y una cruz negra de madera invertida detrás. El altar se encuentra junto a la enorme roca con el pentagrama pintado donde se encuentra el sacerdote.

Hunter trata de escapar pero le es imposible hacer cualquier movimiento; está muy bien atado.

“¡Es hora de entregarle a nuestro señor el primer Holocausto de la noche!” exclama el sacerdote.

Los congregantes alegres comienzan a danzar y fornicar de nuevo mientras dos hombres encapuchados desatan a Robert el cual aún sigue inconsciente. Lo ponen en el suelo en medio de todos los congregantes donde se encuentra pintado otro enorme pentagrama rodeado de velas de todos los tamaños. Robert es desvestido para después ser abusado sexualmente por varios congregantes. Al mismo tiempo que es violado, otros le cortan los dedos con navajas, le pican los ojos, le arrancan el cuero cabelludo. Robert jamás reacciono a toda esta tortura. Él está muerto ahora. Dos mujeres recogen los restos de Robert y lo avientan al fuego, una enorme fogata que se encuentra a varios metros detrás de la enorme roca con el pentagrama pintado.

Los congregantes llenos de euforia celebran que han entregado al primer Holocausto de la noche.

 


COMENTARIOS
comments powered by Disqus
http://panycirco.com/editorial/el-culto-del-horror/un-destello-en-la-noche-parte-4
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo