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Monterrey N.L.

Wishing (If I Had a Photograph of You)

Una noche de viernes del verano del 85. Las luces de la gran ciudad brillan alumbrando cada callejón  y rincón de las oscuras calles de Los Angeles. La gente va y viene caminando en direcciones opuestas, saliendo de restaurantes, bares, hoteles y prostíbulos.

Nos adentramos al “Heat Of The Night” uno de tantos clubes nocturnos. Las luces de colores y las bolas de disco brillantes acompañan a los jóvenes que bailan al ritmo de la música.

En una de las mesas se encuentra Vincent bebiendo unos tragos con sus amigos. Había sido una semana difícil y estresante en el trabajo y la escuela, todo lo que necesitaba era un viernes relajante con los buenos amigos.

-Vamos, ¡ven a bailar! (le dice una de sus amigas a Vincent)

-Sabes que no me gusta. (La chica se va a bailar sola)

-Oye viejo, ¿hace cuanto que no estas con una chica?

-No sé, en una relación hace años, en la cama, varias semanas.

-Pues necesitas una mujer que te haga gritar de un orgasmo.

-Lo sé.

Pasa un largo rato, Vincent sigue sentado bebiendo y fumando relajadamente mientras sus amigos bailan. Al voltear a la entrada del club ve entrar a una mujer, al parecer viene sola. Ella le roba el aliento. Es la mujer más sensual que jamás haya visto. La chica entra y se dirige al baño mientras Vincent la sigue con la mirada.

Dos de sus amigos regresan a la mesa.

-¿Qué te pasa viejo? Parece que viste al Diablo.

-¡Acabo de ver a un ángel!

-Mi amor, parece que alguien flecho a Vincent.

-Dime viejo, ¿de quién se trata?

-La chica del vestido rojo que ahora sale del baño.

-Vamos, ¡ve por ella!

-No, es demasiado para mí.

-Hombres, siempre tan ilusos. Ustedes dos esperen aquí. Dejen que una mujer se encargue.

-¿Espera que vas a hacer?

-Un favor para ti.

-No, Ángela, ¡espera!

Ángela se levanta de la mesa y se dirige a donde la chica se encuentra fumando un cigarrillo.

-Hola, ¿disculpa tienes un cigarrillo extra?

-Sí, ¡claro!

-Gracias (enciende el cigarrillo)

-Lindo vestido, te queda perfecto.

-Oh ¡Muchas gracias! Me llamo Mía, ¿y tú?

-Yo soy Ángela.

-Ángela mucho gusto. Y dime, ¿vienes sola?

-No, vengo con esos chicos de la mesa de haya, el de azul es mi novio.

-Ya veo, es guapo tu novio, pero aquel chico de chamarra blanca es ¡guapísimo!

-¡No! ¿Enserio? Ven, Vamos te lo presentare.

-Espera, no, no creo que le interese.

Las dos chicas se acercan a la mesa.

-Miren chicos, ella es Mía. Mía, este es mi novio John y este es mi amigo Vincent.

-Mucho gusto chicos

-Bueno, yo quiero ir a bailar vamos John ¡amo esa canción!

Ángela y John se van a la pista de baile dejando solos a Mía y a Vincent.

-Mía, es un lindo nombre (enciende un cigarrillo)

-Gracias Vincent. Vaya, ya veo que tienes una cajetilla de cigarros, ¿tu amiga no necesitaba uno verdad?

-¡Oh no! lo siento, yo, no sabía, es que me gustaste mucho y…

-Shhh. No importa, tú a mí también me gustaste mucho. Y dime Vincent ¿a qué te dedicas?

- Soy fotógrafo, es mi último semestre en la universidad pero ya trabajo en una agencia de modelaje fotografiando a las modelos.

-Interesante. ¿Pero dónde está tu cámara? Yo adoro las fotos.

-El día de hoy quise olvidarme de la cámara. He estado inundado de trabajo en la escuela y la agencia que no quería fotografiar nada el día de hoy.

-Ya veo.

-¿Y tú a que te dedicas?

-Yo estoy estudiando Cinematografía. Quiero ser una gran directora de películas de horror.

-¿Es enserio? ¡Wow! Te gustan las películas de horror entonces, yo las adoro.

-Sí, el horror en el cine y literatura son mi pasión.

-Excelente, entonces te encantara mi colección de películas y libros de horror que tengo.

-Tienes que invitarme a ver películas algún día.

-Tenlo por seguro que si Mía, será un placer. Y dime, ¿qué otras cosas te gusta hacer?

-Bueno, me gusta leer comics, adoro a los súper héroes, pero más a los villanos, siempre me siento más identificada con ellos. Y también me encanta beber alcohol mientras escucho Led Zeppelin a todo volumen.

-¡Demonios! ¿Dónde has estado toda mi vida?

-¿En verdad te parece interesante lo que hago?

-¡Por favor! Eres la mujer perfecta. Nunca te dejare ir!

-¿No tenemos ni quince minutos de conocernos y ya nunca me dejaras ir?

-El amor a primera vista si existe, me acabo de dar cuenta.

-¡Oh por Dios! Adoro esa canción de A Flock Of Seagulls! ¡Vamos a bailarla!

-Vamos.

Mía y Vincent se van a la pista a bailar. Sus amigos no pueden creer que este bailando; Vincent no baila.

Humo de cigarro y luces rojas rodean a la pareja que baila animosamente al ritmo del New Wave. La canción se termina y “Careless Whisper” de George Michael comienza a sonar; es hora de que las parejas bailen románticamente.

Vincent abraza a Mía y ambos comienzan a bailar lentamente al ritmo de la balada. La pista de baile se oscurece dando un ambiente más romántico al momento. Se acercan cada vez más hasta darse un beso en los labios.  La sensación en el estómago de ambos es inigualable. ¿Acaso el amor a primera vista existe? He aquí la respuesta; existe.

Se termina la canción y ambos junto con sus amigos se dirigen de nuevo a su mesa, se sientan, piden más cervezas y comienzan a beber y fumar entre pláticas y risas.

Pasan las horas y el lugar comienza a vaciarse, son casi las cinco de la mañana y el club está a punto de cerrar.

-Es hora de irnos, que noche tan más agradable.

-Lo sé, gracias a tu amiga que fue a pedirme un cigarrillo jajaja!

-Así es jajaja. Mía antes de que lo olvide, dame tu número de teléfono.

-En mi casa no tengo pero dame el tuyo.

-Sí, espera un momento.

Vincent se dirige rápidamente con el bar tender, le pide una pluma y una servilleta, apunta su número, regresa con Mía y se lo entrega.

-Gracias por esta noche tan maravillosa Vincent, yo te llamare mañana para ponernos de acuerdo y no sé, tal vez podamos ver algunas películas de horror y embriagarnos mientras escuchamos Led Zeppelin o Black Sabbath.

-¡Me parece una idea excelente! Te ves tan hermosa justo ahora que me gustaría mucho tomar una fotografía para poder inmortalizar este preciso momento.

-Muy mal que no quisiste cargar tu cámara contigo, ya será nuestra siguiente cita.

-Sí, bueno, mi departamento no queda muy lejos de aquí, así que caminare ¿no quieres que te acompañe?

-No gracias, vivo muy lejos de aquí. Caminare a la base de taxis, tú ya vete a tu casa, sigues muy ebrio jajajaja

-Bueno, Esperare tu llamada Mía.

Al despedirse se dan un largo y apasionado beso. Después de un rato de demostrarse su amor, ambos caminan en direcciones opuestas. Mía sube a un taxi, le da la dirección al taxista y se aleja.

Vincent llega a su departamento con una enorme sonrisa marcada en el rostro, no puede creer que encontró a la chica perfecta para él esa noche en ese lugar. Dentro del departamento, se dirige al baño, después de orinar por largo rato se quita la ropa, se pone su pijama, después se dirige al balcón y se fuma un cigarrillo. Al terminar de fumar se va a la cama y duerme felizmente pensando en Mía, la hermosa Mía, la cual en este preciso momento se baja del taxi, paga la cuota, saca las llaves de su casa y se dispone a entrar con una gran sonrisa en su rostro pensando en Vincent.

A la mañana siguiente se despierta con una ligera resaca de tanto beber la noche anterior. Se da un baño, luego come algo. Después termina de editar y revelar algunas fotografías, al terminar se recuesta un rato, enciende el televisor y espera ansiosamente la llamada de Mía.

Llega el atardecer y el teléfono nunca suena. Pasan las horas, oscurece y el teléfono nunca sonó. 

De pronto el teléfono suena, Vincent siente una gran alegría y su corazón se acelera “¡Es Mía estoy seguro!” se dice a si mismo alegremente.

-¿Bueno?

-¿Qué onda viejo?

-Oh, John… (Siente una terrible decepción)

-¿Que no da gusto escuchar mi voz? Jajaja

-La verdad, no.

-¡No seas pesado cabrón! Dime, ¿te acostaste con esa hermosura de anoche?

-No idiota, te voy a colgar que estoy esperando su llamada. Adiós.

-Espera di…(Vincent Cuelga el teléfono)

“Demonios…” (Susurra  molesto)

Llega la media noche y ella nunca llamó.

“¿Porque no me habrá llamado? ¿Será que no quiere nada conmigo?”

A la mañana siguiente se levanta un tanto desanimado por no haber recibido la llamada de Mía; de igual manera decide cancelar los planes que tenía  ese domingo para quedarse en casa y sentarse a lado del teléfono por si ella le llama. Así lo hizo y de nuevo llego la media noche y el teléfono nunca sonó.

Lunes, martes, miércoles, Mía nunca llamo. La escuela y el trabajo siguen siendo un tanto estresantes, pero todo lo que él tiene en mente es a aquella hermosa mujer que conoció el viernes anterior en aquel club nocturno.

Jueves y la esperanza está desapareciendo lentamente. Llega de nuevo el viernes. Vincent se alista para ir al “Heat Of The Night”. ¿Qué tal si Mía perdió la servilleta con su número? Qué tal si hoy de nuevo va al club para verse con él y pedirle disculpas por haber perdido el número y no haberlo llamado. Son las cuestiones que mantienen viva la esperanza en él.

Al llegar al club se sienta de nuevo en la misma mesa, pide una cerveza, la bebe y enciende un cigarrillo. La música suena, los jóvenes bailan, otros beben, otros se besan y otros discuten.

Pasan las horas y Mía no aparece. De nuevo Vincent comienza a perder la esperanza. Voltea a la entrada, a los baños, a la pista de baile y nada, Mía no está.

Después de beber una gran cantidad de cervezas y fumar numerosos cigarrillos, se levanta de la mesa completamente desanimado y un tanto furioso y se aleja del lugar.

Camino a su departamento, recuerda aquella maravillosa noche, sigue sin entender porque no le regreso la llamada. ¿Acaso solo lo jugó con él?

A la mañana siguiente, un sábado frio y lluvioso el teléfono suena.

-¿Bueno?

-Si buenas tardes, estamos llamando del departamento forense del condado, tenemos un cadáver aquí y la única pertenencia que tenía era una servilleta con este número de teléfono, probablemente es conocida de usted.

(Vincent sintió que su corazón bajó al estómago)

-Eh, no..no, no sé, Yo…

-¿Cree poder venir a reconocer el cadáver?

-Sí, sí…yo, iré…

Vincent se dirige al lugar bloqueando su mente de cualquier posibilidad de que se trate de Mía.

Al llegar, los policías lo guían hacia el cadáver.

-¿Está listo joven?

-Si…

Destapan el cuerpo y era ella, era Mía. Vincent inmediatamente quebró en llanto y se cubrió la cara. Era ella, la cual estaba irreconocible, lo único que logró reconocer era aquel sensual vestido rojo. Mía había sido acuchillada numerosas veces en la cara y el pecho.

-¿La reconoce joven?

-si (contesta entre llantos)

-La chica no tenía con ella ninguna identificación, nadie la ha reportado como perdida, lo único que encontramos fue esta servilleta que tenía guardada en un rincón de su bolso. ¿Puede decirnos quién es?

-Mi novia, oficial, ella era mi novia.

-Bien necesitare que firme unos papeles y…

Después del entierro de su amada que jamás fue reportada perdida y de quien jamás se supo si Mía era su verdadero nombre, Vincent regresa a su departamento completamente abatido. Él fue el único en el funeral. Su corazón no podía con tanta tristeza. Acababa de enterrar al amor de su vida. Una sola noche basto para saber que era ella la mujer con la quien quería pasar el resto de sus días.

Dentro del departamento, enciende el estéreo y comienza a escuchar la canción con la cual se dio su primer beso de amor con Mía. Se dirige al balcón, se recarga en la pared y enciende un cigarrillo, con su rostro lleno de melancolía, aprecia la ciudad alumbrada por sol del atardecer, las nubes y la lluvia habían cesado dejando un sol relumbrante.

Aquel hermoso rostro de Mía permanecerá solo en la memoria de Vincent.

-Si tan solo tuviera una fotografía de ti, no pasaría el resto de mi vida deseando.


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