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Monterrey N.L.

¿En qué se parece Ferriz de Con y Aristegui a Laura Bozzo?

Laura Bozzo estuvo en la mira de la justicia peruana por un caso que la periodista mexicana Carmen Aristegui desenterró con astucia después del altercado mediático que tuvieron las dos. Cegada por la ira y usando el prontuario judicial de la peruana como bandera para sus propias causas en contra del gobierno de Peña Nieto, Carmen se volvió ingenuamente contra Laura, confundiendo sus rivales. Hablemos más claro: Laura no es monedita de oro, pero los demás periodistas tampoco lo son. Todos  comparten secretos que se ligan muy bien con la política interna de Perú y México, respectivamente, países con idiosincrasias y problemas sociales muy parecidos, al igual que el resto de Latinoamérica. Idiosincrasia y realidades parecidas siempre por esa manía de convertir hasta la política en el show preferido con más rating en la televisión.

 

Nadie me negará que Laura Bozzo está en México porque no ha podido -todavía y menos mal- llegar a Estados Unidos con su fórmula asquerosa y millonaria de hacer telebasura, desde donde incluso pudiera hacer más dinero que lo que ha amasado con Televisa y llegar a millones de personas más. Tampoco hay que darle golpes de pecho; la mujer se dice hoy mexicana, pero si pudiera ya se hubiera hecho gringa y no estarían odiándola, como ahora, como los peruanos y los mexicanos que se pelean pero por ver quienes las odian más. Que Bozzo se sienta y sea mexicana, no es más que un pretexto para que pueda seguir montando sus shows, como el que Carmen Aristegui le desenmascaró, luego de escándalo del helicóptero del Estado de México y luego de que vieran a la diva peruana, aprovechándose de una tragedia natural en 2013, fingiendo labores de rescatista, para rescatar más bien el raiting de su penoso programa.

 

Si la peruana hubiera estado trabajando con Telemundo o en cualquier de esas cadenas de televisión gringas para el público latino, quizás la Bozzo hubiera hecho lo mismo en la tragedia de Catrina o lo que fuera, porque quien está acostumbrado al escándalo como negocio, lo hace en Perú, en México, en contra o a favor de Peña, de Fujimori o de cualquier dictador habido y por haber.  

 

Pero la cosa va más allá. La polémica conductora de televisión está en México porque sus problemas con la justicia peruana le impiden la visa para trabajar en Estados Unidos. Parte de su caso lo explicó también Carmen Aristegui en unos de sus programas, al que le dedicó horas enteras a su rival, dejando pasar detalles de investigación importantísimos y rindiéndose ante el show -como siempre y como todos- sesgada por ese empeño de ir contra quien fuera para mantener una lucha desigual en contra del gobierno. Esas mismas luchas desiguales de periodistas y comunicadores en contra del gobierno fueron las que por cierto hundieron a Laura Bozzo en Perú y esas mismas luchas sociales, de las que Aristegui se jacta todos los días, son las que tienen a esas dos conductoras compitiendo por ser líderes de opinión, quieran o no quieran asumirlo.

 

La justicia de Perú se ensañó contra la Bozzo en los tiempos en que Alejandro Toledo fue presidente y en los tiempos en los que los nuevos inquilinos intentaban no parecerse tanto a Fujimori, sin conseguirlo después de todo. Antes de que el “Cholo Sagrado” -como lo llamaba la propia primera dama- ganara las elecciones, Laura Bozzo se fue contra el candidato favorito, valiéndose de su apoyo a Fujimori y devolviendo quizás los favores y regalías que el canal, sus dueños y otros intereses, le habían puesto en sus manos para intentar devolver al fujimorismo al poder. Entonces hizo un programa escandaloso como los de ella y sacó a la luz a una niña pobre que pedía a llantos el reconocimiento de su padre, quien decía era nada más y nada menos que el candidato a la presidencia Alejandro Toledo. ¡Hasta el sol de hoy no le perdonan tal atrevimiento!

 

Quizás fue una trampa que Laura mordió con evidente poco olfato o quizás ella sólo quería volverse famosa, como les pasa a muchas en Perú, en México, en Venezuela, en todas partes. Quizás de los del canal usaron su programa sólo para atacar al candidato y para levantar el fujimorismo, pero no les resultó. El candidato negó que esa niña fuera su hija, negó relaciones extramaritales y ¿adivinen a quien intentaron hundir con todas sus fuerzas cuando el Cholo Sagrado llegó al poder? A Laura dicen que le propusieron irse del país por la puerta chica y retractarse por lo de la niña, seguramente con algunos beneficios. La Bozzo se negó -como pocos lo hubieran hecho en México- y al presidente no le quedó de otra que aceptar la paternidad de la <<pobrecita>>, como tampoco lo hubieran hecho muchos, por cierto.

 

Entonces sí era cierto que el convertido presidente tenía un historial de amoríos extramaritales de los que habían quedado secuelas y que él negaba a toda cuesta, antes de ganar. Sin moralinas ni lecciones, nadie le critica sus mujeres ni sus hijas, le criticaron siempre que negara absolutamente todo y que al final terminara aceptando lo que Bozzo había denunciado. La primera dama peruana Eliane Karp, una mujer también influyente en la política, nunca le perdonó a Laura que su única hija se enterara por televisión que tenía otra hermana <<cholita>> y movió sus hilos y redes para entorpecer la carrera de Bozzo. Ni hablar de todo lo que le buscaron a Laura para implicarla a como diera lugar en cualquier caso de corrupción con el Fujimorismo y lo consiguieron. Ni hablar de los estragos que sufrió hasta su familia y su propio padre por aquel proceso judicial. Ni hablar de los 3 años de cárcel por los delitos confusos que le imputaron a Laura. En fin, todo ello quedó muy bien desglosado en un programa de Aristegui, en el que el entrevistado Julio Arbizo, procurador anticorrupción de Perú, daba cuenta del caso y en el que por cierto Carmen alabada y casi adulaba ingenuamente la justicia peruana, tan corrupta e influenciada por los hilos de poder, como en México.  

 

Ni hablar de los amores convenientes de la escandalosa <<Laura en América>> con el temido Vladimiro Montesinos, los que tuvo que aclarar, por cierto, con menos dolor que Aristegui, cuando tuvo que aclarar su sexualidad en vivo. Ni hablar de la guerra que le han montado en las redes sociales a la periodista mexicana, sólo porque decidió un día dar a conocer sus verdades en contra de los presidentes de México. En reiteradas ocasiones ha recibido amenazas que hasta la han hecho llorar frente a las cámaras, como ella misma ha hecho llorar a Laura, por los ataques personales y con la misma bajeza con la que todas se insultan en sus respectivos programas para distintos públicos frente a los que lloran.

 

Esa misma bajeza y esa misma manera de hacer política como si fueran todos participantes de los peores reallity shows es la que conduce a periodistas y a otros ridículos como Ferriz de Con a hacer videítos penosos, manchando su reconocida trayectoria, no por ventilar sus vergüenzas y tragedias personales frente a las cámaras, sino por prestarse al juego del chisme y el amarillismo, en vez de denunciar a viva voz que fue destituido y censurado de los medios impresos y televisivos por cuales quiera que hayan sido las presiones del gobierno. Sin embargo se convencen cada día de que la vida privada y los melodramas personales son cada vez más de interés público. Lo preocupante es que insultan y se burlan de Laura Bozzo y días después salen poniendo las mismas caras ensayadas de los protagonistas de las historias denigrantes que se ven en los programas escatológicos de la peruana.

 

Lo preocupante es que, al menos Laura Bozzo estará acostumbrada a hacer sólo ese tipo de shows melodramáticos, pero que los que la critican hagan lo mismo, eso es imperdonable. Que los que proponen otro formato diferente al chisme y los se autocatalogan como revolucionarios del intelecto, incluso con aspiraciones políticas y que luego salgan dando consejos matrimoniales, eso es inaceptable.

 

Aristegui se preocupa en vano y seguro pone sus bardas en remojo y no sus barbas, como muchos dicen. La cara quién sabe cómo le quedó al ver el videíto ridículo de su compañero de armas y al verse quizás en el mismo espejo. Se pone los pantalones para hundir a Laura, pero se le caen las faldas de sólo pensar que es cierto que un amorío extramarital, en pleno siglo XXI, fue el arma perfecta para herir el orgullo de un machote y para censurarlo en sus denuncias.

 

Así como se ensañó contra Laura Bozzo, Aristegui debería poner las mismas energías en desenmascarar y denunciar lo que es evidente: una jugada sucia contra un periodista que se había convertido en un problema para el presidente de México y que hablaba de los ignorantes con el mismo rabo de paja luego se lo metió entre las piernas, no para salvar su carrera, sino para salvar su mujer de 30; mejor dicho a su matrimonio de 30 años.

 

Como en las moralejas tontas de los programas de Bozzo, de la historia del <<desPeñado>> sólo quedan los consejitos a los jóvenes de no atreverse a ponerle los cuernos a sus mujeres. Huir, irse de viaje, renunciar y quedarle mal a la audiencia siempre será mejor que dar la cara, sobre todo si se trata de quien pretende ser líder político. La ligereza para hablar de los chismes de los demás, es sólo para los chismes de otros y no para los dramas personales, para los que piden seriedad y respeto. Quedar en ridículo frente a la audiencia, es mejor que quedar en ridículo frente a una esposa irrespetada. Y que le saquen las fotos con su amante y los audios telefónicos es una bajeza imperdonable. Pues esa misma bajeza con la que por fin consiguieron censurar a Ferriz de Con, fue como Laura Bozzo intentó hundir a un candidato a la presidencia en Perú. La misma bajeza con la que Aristegui habla del amante mafioso de Laura Bozzo, es la misma bajeza con la que insultan a Carmen en las redes sociales y la hacen llorar en vivo. Esas mismas bajezas las usan de pruebas para procesos penales, dependiendo de quien quiera hundir a quien. Con esa misma bajeza mandan a Laura a la cárcel y luego Aristegui lo vuelve a intentar años después, pero en México, preguntándose si los Escárraga y los productores de Televisa conocían el pasado de Laura, como si ella también lo conociera del todo, jactándose de ser la más informada.

 

Las novelitas y los culebrones personales, como salidos de guiones melodramáticos, como a los que nos han acostumbrado Televisa por varios años, no se apartan de la política ni tampoco se aleja de los comunicadores sociales que usan la información dependiendo de sus intereses. Unos más estudiados que otros, terminan siendo tan ignorantes como cualquiera. Sólo les falta olfato para reconocerse entre ellos, darse la mano y levantar el telón del mismo circo que les sigue dado de qué comer, digo: que ahora les da cucharadas de sus propias medicinas. 


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