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Monterrey N.L.

En búsqueda de la paz interior

La Sabiduría De Vivir
Por Ángel Ayala






En este plano de la vida los seres humanos nacemos dos veces. La primera, es al nacer de nuestra madre; la segunda, es cuando tenemos un despertar por alguna circunstancia especial en nuestra vida.

Este despertar por lo general es derivado de alguna crisis, prácticamente un acontecimiento que transformará a la persona, y así, empezará a vivir de una forma distinta.

Cuando observamos nuestro entorno y alcanzamos a percibir el caos, la guerra, la hipocresía, la falsedad, etc., nos preguntamos ¿Cuál es el sentido de la vida? Todos en su momento hemos pasado por crisis, pero el punto es, ¿cómo percibes esos acontecimientos? ¿Como un castigo? o ¿como una oportunidad de crecimiento y aprendizaje?

¿Por qué nos es tan difícil llegar a la paz interior? La respuesta es muy sencilla y es porque pasamos la vida entera queriendo conseguir la felicidad en el exterior, cuando ya sabemos, que lo verdaderamente importante está dentro de nosotros. 

Llevamos años luchando, queriendo conseguir un reconocimiento social, pensando que ahí se encuentra nuestra felicidad; sin darnos cuenta, al pasar el tiempo, esos objetivos nos ponen más tristes y más vacíos nos volvemos.

Hoy en día estamos ansiosos, acelerados y nerviosos. Nos vamos alejando de ese concepto de paz interior que tanto anhelamos. Todos los trastornos se derivan de causas como: la pérdida de un ser querido, la lucha contra una enfermedad, el desamor, problemas familiares, etc. Poco a poco se va perdiendo el sentido de la vida y por consecuencia se altera el equilibrio de nuestro ser.

Muy seguramente en estos momentos no somos del todo felices, pero eso no significa que no podamos emprender el camino hacia la paz interior; de hecho emprenderlo, nos va a llevar a un estado de completa felicidad. 

Considero 5 puntos claves para comenzar este camino:

1.- La aceptación. La aceptación no es lo mismo que la resignación. Tenemos que entender que ésto va más alla de tolerar, querer gustar o quedarnos con lo que nos viene bien. Aceptación es tomar todas las cosas tal y como vienen. Es aceptar a las personas tal y como son; porque luego queremos cambiarlas y tal vez no sea por ellas, sino porque nosotros, no estamos agusto con nosotros mismos; queremos controlarlas, cuando somos incapaces de controlar nuestros propios pensamientos y sentimientos.

Cuando vean la flor enfrente de ustedes, mírenla, porque si la pensamos, en un descuido la perdemos. Hay que cuidarnos de los juicios que hacemos de la vida, de las cosas y de las personas, porque muchas veces por esa razón, dejamos de recibir el regalo que cada momento tiene para nosotros. Hay que aprender a aceptar las cosas como son.

2.- Todo es temporal. Sino entedemos que estamos en un continuo fluir nada tendrá sentido. Todo pasa, todo cambia. Nada es permanente. Las cosas nunca vuelven a ser iguales; todo funciona en una evolución natural.

3.- Encontremos el sentido del sufrimiento. Todos queremos huir del sufrimiento y sin darnos cuenta, por querer huir, sufrimos más. Tenemos que encarar nuestros temores, ya que ahí está el pase hacia nuestra libertad. Sabemos que el dolor es parte de la vida y el sufrir es opcional, pero eso sólo dependerá de cada uno de nosotros; si ya caímos en el sufrir, no olvidemos que incluso esta etapa, es un gran llamado para empezar nuestro despertar.

4.- El ser agradecidos. Aquí les quiero compartir mis cuatro gratitudes básicas:

a) Agradece por tener una familia que te ama y/o puedes amar.

b) Agradece por tus amigos, que son tus hermanos y compañeros de viaje.

c) Agradece por las 5 ventanas de tu esencia, que no son más que esos 5 sentidos del cuerpo, que interactúan con el exterior, para seguir aprendiendo.

d) Agradece por la oportunidad de desarrollar tu espíritu a través de la conciencia que Dios te otorgó.

5.- Suspende el pensamiento. El pensamiento es el que mide, el que compara, el que juzga. Por un lado va la vida, por el otro va el pensamiento. El pensamiento muchas veces es un gran neurótico, siempre está extraviado en el tiempo, en el espacio, en el antes, en el después, en lo que pudo ser, en lo que tendría que ser y en lo que va a ser, y nos impide conectar de una manera fresca y directa con el momento presente. El pensamiento se pierde completamente y es la conciencia quien lo rescata. Si estás inmerso en el pensamiento descontrolado, sólo sufrimiento encontrarás. Si vas más allá de lo superficial y usas realemente la conciencia, entonces dicha profunda llegará.

¿Qué hace la diferencia de aquel que tiene paz y aquel que no la tiene? Primero hay que entender algo, parece que a este mundo sólo vinimos a sacarnos la foto. Observemos la historia, llena de personajes “famosos” que se inmortalizan con su legado, con sus acciones; les toman la foto y de ahí pasan a la posteridad. ¿Cuántos de ellos realmente consiguieron la paz interna? Estoy seguro que solamente la consiguieron aquellos que comprendieron, que aparte de la fotografía, vinieron a cooperar y a ayudar a los demás.

Ahora, digamos que ya tengo una pista para esa paz interior, pues ya sé las 5 claves básicas necesarias y ya sé qué caracteristicas destacan a la personas que consiguen dicha paz interior; pero ahora, ¿cómo le hago? ¿Qué camino tomo para llegar ahí? Cada persona tendrá su forma muy particular y su tiempo para conseguir este objetivo. Podríamos hablar de ciertas disciplinas, metodologías o procesos. Pero independientemente del camino, asegúrense de que no se pierda de vista la coherencia en su andar. 

Podemos usar el budismo, la meditación, el yoga, la masonería, terapias holísticas, etc., incluso, sin irnos tan lejos, el simple caminar en un parque, nos puede dar esa paz interior. Más allá de un camino, es tener muy presente, que la conciencia de aquello que hagamos, tiene que estar basada en esos 5 puntos que ya les he mencionado y como dijo Ghandi: “La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace, están en armonía". Eso se llama coherencia.

Quiero conlcuir con un relato titulado: El círculo vicioso del 99.

Había un rey muy triste que tenía un sirviente muy feliz. El rey lo mandó llamar y le preguntó, ¿cuál es el secreto de tu alegría? Majestad, no tengo ningún secreto. Usted me honra permitiendo asistirlo; tengo a mi esposa y a mis hijos, cómo no estar feliz. El rey, enojado, le dijo: vete, antes de que llame al verdugo. El rey estaba como loco, pues no se explicaba como el paje estaba tan feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.

Entonces el rey llama al más sabio de sus asesores para que le explicara. El sabio le dijo, majestad, el es muy feliz porque está fuera del círculo. ¿Qué círculo es ese? dijo el rey; el círculo del 99 su majestad, contestó el sabio. La única manera de explicarlo será demostrándole los hechos. ¿Cómo?, dijo el rey. Bueno haciendo que el paje entre al círculo. Eso!, obliguémoslo a que entre. No majestad, nadie puede obligar a nadie a entrar al círculo. Entonces, ¿habrá que engañarlo? dijo el rey. No hace falta su majestad, si le damos la oportunidad él entrará solito. A ver, dices que él se dará cuenta de la infelicidad de entrar y comoquiera lo hará? Asi es su majestad, usted está dispuesto a perder a este paje para entender el concepto? Claro. Bueno, está noche le pasaré a buscar su majestad, debe traer con usted una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni más ni menos. Esa noche el sabio y el rey se ocultaron junto a la casa del paje,  el hombre sabio dejó la bolsa afuera de la casa con un papel que decía: este tesoro es tuyo, es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no le cuentes a nadie como lo encontraste. El sabio y el rey ocultos, miraron como el hombre salió de su casa, tomó la bolsa  y se metió. Los ojos del paje no podían creer lo que veían, una montaña de monedas de oro. El paje comenzó a hacer columnas de 10 monedas. 1 columna, 2, 3, y así.. en la última solo había 9 monedas! Su mirada recorrió la mesa, el piso y finalmente la bolsa. No puede ser! Me robaron! Malditos, 99 monedas es mucho dinero, pero me falta una moneda. 99 no es un número completo, 100 si lo es. La cara del paje cambió completamente, tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos del tiempo que se tardaría en juntar para comprar su moneda número 100. Aproximadamente 11 años. El paje había entrado en el círculo del 99. 

Una mañana, el paje entro enojado en la alcoba del rey. ¿Qué te pasa? le dijo el rey, antes reías y cantabas, hoy todo el tiempo estás molesto. Hago mi trabajo dijo el paje.. ¿qué quiere? que le canté y que le baile, no soy su bufón. Obviamente el Rey lo despidió, pues no era agradable tener un paje que siempre estuviera de mal humor. 

Conclusión: Somos prisioneros de lo que no tenemos y no nos damos cuenta de la enorme riqueza que ya traemos de esencia. Muchas veces, un hombre que parece que lo tiene todo, se da cuenta que al final, no tiene lo importante y es ahí donde empieza su verdadera búsqueda. Por una lado está la posesión, la diversión, lo material etc., pero finalmente la felicidad y la paz, se consiguen sólo cuando volteamos hacia el interior.




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