Google-play App-store
Monterrey N.L.

La diversidad sexual

La Sabiduría De Vivir
Ángel Ayala



Por una construcción más humana de la identidad de género.





Hoy en día vivimos en un mundo donde observamos una situación muy especial en la identidad de nuestros géneros. Surgen de pronto seres humanos, que en su sentir, nacen con un cuerpo equivocado. Hombres que se sienten mujeres y mujeres que se sienten hombres.

La mayoría de las personas, tienden a tener una definición muy precisa y firme de su identidad sexual. Esto puede ser tal vez por una percepción de una lógica natural, por una cuestión cultural o incluso, puede ser causado por un comportamiento hormonal estable que les dicta cómo comportarse.

Sin embargo, tenemos que reconocer que la naturaleza de la vida, a veces tiene un comportamiento que no entendemos. La concebimos perfecta en esencia, sin embargo en la práctica, observamos cosas que no logramos explicarnos y tiende a darnos una incertidumbre que nos incomoda. Tal vez esto tiene que ser así como parte de nuestro aprendizaje, en donde la misma vida, constantemente nos ubica y nos recuerda, que funcionamos como seres perfectibles pero no perfectos.

Hay que ser muy sinceros y entender que nos movemos con estructuras muy rígidas a la hora de juzgar, sobretodo lo que tiene que ver con los conceptos sexuales. Estas estructuras normalmente están marcadas por los grupos o sociedades dominantes, que a lo largo de la historia, han establecido las pautas y las normas para que el mundo tenga un “comportamiento normal”.

Es definitivo que ocupamos un sistema, una forma de organización que nos permita convivir en sociedad, en armonía y que nos de la pauta para respetarnos los unos a los otros. También tenemos que ser conscientes, que este sistema, debe ser flexible, y que tiene que poseer capacidad de adaptación con el paso del tiempo.

En el tema de la diversidad sexual tenemos grandes conflictos sociales; observamos intolerancia y mucha discriminación. Todo esto es derivado de la ignorancia, de la mala aplicación de las leyes y de la falta de respeto a los derechos humanos.

En algún punto de la historia, el concepto del género humano se dividió en dos: masculino y femenino, hombre y mujer. ¿Quién lo dictó? ¿Fue Dios? ¿Una religión? ¿Una sociedad? ¿La naturaleza?

Si observamos la naturaleza, nos daremos cuenta que hay algunas especies (peces, lombrices, estrellas de mar, etc.) que tienen la habilidad de cambiar de sexo. En el caso de los humanos existe incluso el concepto de hermafrodita, donde la persona puede tener ambos sexos. En algunas situaciones, de forma natural, podemos observar desequilibrios hormonales que hacen que una mujer o un hombre, comiencen a desarrollar características no propias de su género base.

Primero, me gustaría diferenciar el sexo del género. El sexo es la dimensión biológica dada por la naturaleza, y el género, es el significado dado por la sociedad para diferenciar el sexo como un aspecto social y cultural. De esta manera, observamos al sexo como una necesidad natural para tener un proceso de salud y de reproducción de la especie; y el género, lo observamos como una necesidad del ser humano para satisfacer su ímpetu de clasificar las cosas del mundo. De aquí podríamos entender un poco más el porqué muchas personas con falta de identidad sexual, llegan a someterse a operaciones de cambio de sexo (transexuales), ya que muchos buscan encajar en una sociedad rígida, estereotipada y discriminatoria.

Me gustaría decir que las hormonas no nos controlan, pero en realidad sí lo hacen. Aunque en potencia tenemos todo para ser controladores y no ser controlados, en la mayoría de los casos estamos expuestos a los cambios hormonales que se llevan a cabo dentro de nuestro cuerpo y no podemos evitarlo.

Si seguimos una lógica de la naturaleza, tenemos que entender que en su perfección,  todo parecería indicar que sólo deberían de existir dos géneros: masculino y femenino. Pero antes de ser estrictos con esta idea y juzgar a todo aquello que no encaje en dicho concepto, tenemos que ver que la naturaleza no es así en la práctica, y que aparte, el ser humano no sólo es un ser que pertenece al reino material, sino que hay indicios en él de otras dimensiones que desconocemos, como la espiritual.

En alguna ocasión escuché la idea de que el ser humano, en realidad, era un ser espiritual que estaba viviendo la experiencia humana. Como espíritu se podría deducir que se trasciende todo barrera física y se deja atrás las limitantes o condiciones del cuerpo material, es decir, no existe un género. Tal vez esta idea, aplicada a un concepto del genero humano, explicaría el porque muchas personas, inconscientemente, están tratando de vivir más allá de sus cuerpos físicos, están viviendo más un sentir del tipo espiritual que de algo material, y que al no entender que lo que ven no encaja con ese sentir, deducen que viven en un cuerpo equivocado.

 Ahora, desde un enfoque psicológico y científico, el concepto de poseer una identidad bien definida de género, se puede analizar desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, desde la psicología evolutiva, se deduce que de los 5 a 7 años de edad ya hay una permanencia en el género, pues se hace conciencia en el niño de lo imposible que es cambiar la identidad de lo que ya sé es. Desde la perspectiva psicoanalítica,  la identificación del género se proyecta con el modelo o el rol de uno de los padres. La escuela de psicología conductista, se basa en las leyes del aprendizaje (derivadas de las propias experiencias humanas), es decir, que es a través del aprendizaje como se llega a tener una identidad de género. En el método cognitivo podemos observar el concepto de autoevaluación y una postura basada en las normas sociales. También se puede destacar la psicología clínica, donde se estudia la identidad de género por las cuestiones de un equilibrio hormonal.

Con estas explicaciones de los diferentes modelos psicológicos, podemos entender el porqué la mayoría de las personas, sí logran definir una identidad de género; pero la cuestión aquí es ver qué pasa con las que no lo logran.  Muchas personas se han concentrado en encontrar la causa, pensando que ahí estará la solución.  Y tal vez eso nos lleve a algo en un momento determinado; sin embargo, el paso del tiempo y la experiencia, nos indica que las soluciones a esta problemática social, tiene que ver más con una aceptación y una adaptación de la situación, que con el origen o la causa del mismo.

Pueda ser que la transexualidad haya llegado como un concepto tan fuerte, que viene a confrontar todos los esquemas de género rígidos vigentes, y que incluso, puede ser una gran oportunidad para tener una mejor aceptación de la diversidad sexual y que así, surja una adaptación real de aquellos seres humanos que no han encontrado su identidad de género.

En el caso de los menores de edad, el pertenecer al género de los hombres o pertenecer al género de las mujeres, analizándolo desde cierta perspectiva muy abierta, podría verse como una especie de mandato, es decir, no hay opción, no tienen opción de decidir una posición en cuanto a su género. Alguien o algo, por alguna cuestión de la forma, de lo que se ve, de lo que se sabe, lo decide; así, se deja afuera el sentir propio del infante, se deja afuera lo que hay en su interior. En cierta medida, el método de imponer el género en menores funciona, pues la mayoría acepta muy bien ese rol que se le da. Sin embargo, no hay que perder de vista que algo pasa, pues un porcentaje cada vez más alto de niños, no logran identificarse y arrastran grandes problemas en diferentes niveles.

Para la mayoría de las personas transexuales no es importante la causa de su sentir, simplemente sienten que son así y punto. Ellos lo ven como si estuvieran viviendo un rol social impuesto, donde no encaja su sentir con lo que observan en su cuerpo. En su camino, sólo quieren vivir como seres humanos, sin obstáculos, o con la menor cantidad de ellos posible.

¿Podríamos imaginar una sociedad postmoderna donde no existiera un género como hoy lo conocemos? Si esto fuera así, entonces lo que tendríamos tal vez en su lugar, sería más una orientación sexual. Un mundo, donde sin importar el género, existieran seres tan racionales como emocionales, tan inteligentes como sensibles, tan cuidadores de si mismos como de los demás; es decir, sería un mundo donde el género ya no te daría una posición o un rol específico, sino que simplemente tendrías una orientación sexual que te daría libertad de ser lo que tú sintieras.

Lo cierto es que hoy en día faltan muchas leyes y faltan protocolos; la violencia, la discriminación y la ignorancia, están haciendo que no entendamos el concepto de ser humanos, y que en lugar de avanzar, estemos estancados socialmente y por ende evolutivamente.




COMENTARIOS
comments powered by Disqus
http://panycirco.com/editorial/la-sabiduria-de-vivir/la-diversidad-sexual
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo