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Monterrey N.L.

La glándula pineal

La Sabiduría De Vivir
Por Ángel Ayala






“La clave de la unión del cuerpo y el alma”



 Muchos de nosotros hemos escuchado relatos en donde algunas personas tienen la capacidad de comunicarse a través de visiones o estados de concentración profunda.

 Un clarividente es aquel que tiene la capacidad, o el arte, de percibir las cosas con aquellos sentidos que van más allá de los cinco tradicionales. A la clarividencia también se le conoce como el famoso sexto sentido. Estas personas, para tal efecto, utilizan el llamado tercer ojo o también conocido como el ojo de la sabiduría. 

 Pero en términos científicos, ¿a qué le podemos denominar el tercer ojo? La glándula pineal, la cual está localizada en el centro de la cabeza y divide a los dos hemisferios del cerebro, es del tamaño de un garbanzo; aunque según cuentan las historias, este tamaño se ha ido reduciendo con el paso del tiempo, pues en un inicio éste había sido el del tamaño de una pelota de ping-pong.

 Esta glándula, tiene una apertura con un lente muy parecido al del ojo normal, donde se puede distinguir la luz; es hueca y tiene receptores con la capacidad de distinguir colores. Cuenta con una visión de 90 grados. El único punto donde no percibe la luz es en la parte de abajo. 

 Dentro de esta glándula se pueden encontrar moléculas de agua que son capaces de interpretar la vibración de diferentes frecuencias del Universo, e incluso, puede decodificar las geometrías, símbolos y entendimientos de la realidad tal y como fueron creados.

Esta glándula aparece en el embrión humano exactamente a los 49 días de gestación, y curiosamente en la tradición budista, 49 días es el tiempo que los monjes tibetanos creen que tarda un alma en reencarnarse de nuevo. 

Todos poseemos esta glándula y obviamente con sus funciones respectivas, pero en nuestra “caída”, hemos olvidado el utilizarla, y con ello, nos hemos alejado de esas capacidades especiales que deberíamos tener normalmente.

Un concepto muy interesante, es que en el hinduismo se considera que esta glándula, en su origen, tenía la capacidad de manejar la respiración pránica. Nosotros estamos acostumbrados a respirar sólo por la nariz o por la boca; sin embargo, este órgano endocrino manejaba la respiración de todo nuestro sistema corporal, haciendo que el proceso fuera más puro y que nos llevara a una activación de diversos mecanismos con los que ahora no contamos.

El que la glándula fuera perdiendo su funcionamiento, hizo que dejáramos de ver las cosas como son y lo que ahora se nos presenta es una realidad alterna o mejor dicho una interpretación distinta. En el mundo científico-espiritual a este concepto se le conoce como conciencia polarizada.

Se ha analizado que al no utilizar nuestra glándula pineal, entonces, estamos viviendo dentro de un cuerpo mirando hacia fuera, pero de alguna manera, eso que estamos observando, lo contemplamos separado de nosotros.

Ahora, no podemos negar que la humanidad, a pesar de su auto-destrucción parcial, en ocasiones ha mostrado cierta evolución en las áreas espirituales, y mucha gente ha tocado la base de este conocimiento de clarividencia. Para muchos es un regalo; para otros, es un viaje que en algún momento deberemos de vivir; hay algunos que dicen que es necesaria una experiencia cercana a la muerte para darse cuenta de todas estas maravillas que tenemos en la esencia. Incluso en ciertos acontecimientos graves o delicados, como fiebres altas, accidentes de golpes en la cabeza o la utilización de sustancias alucinógenas, se ha logrado entender más de este concepto.

En la historia de la humanidad la glándula pineal ha sido incluso objeto de adoración por muchas culturas. Casi siempre ha sido representada en forma de piña (de ahí el nombre de pineal por el parecido con esa forma alargada y apiñada). Así la podremos encontrar desde el Antiguo Egipto, pasando por los Incas, Mayas, Griegos, Romanos, Budistas, Hinduistas, incluso, hasta se puede observar su veneración de forma oculta en el mismo Vaticano.

Muchas personas hicieron alusión de que la imaginación  proviene precisamente de la parte del cerebro localizada en el ventrículo del medio. Incluso el famoso matemático y filósofo francés Rene Descartes, en el siglo XVII, llamó a esta glándula el asiento del alma. Él hace la división del cuerpo y el alma y da una definición de la glándula como la promotora de la imaginación, las sensaciones, la memoria y los movimientos corporales.

En la actualidad científicamente se le reconocen diversas tareas a esta glándula, entre ellas tenemos cuatro muy importantes:

1)   Gestiona las funciones del sueño.

2)   Convierte las señales del sistema nervioso en señales endocrinas.

3)   Regula muchas de las hormonas principales del cuerpo.

4)   Segrega hormona del crecimiento, serotonina y melatonina.

Una de las grandes incógnitas que surgieron en el estudio de esta glándula era el por qué si tenía tantas propiedades magnificas, no podíamos llegar a ellas. ¿Cuáles eran los motivos por lo que todos estos beneficios se quedaban en cuentos de hadas?

El estudio del cerebro y específicamente de la glándula pineal, se puede considerar muy nuevos, porque en realidad antes de 1950 no sabíamos casi nada de ellos. Pero por ejemplo, últimamente se han descubierto una serie de factores que alteran el funcionamiento de esta glándula. Entre ellos tenemos la alimentación, por ejemplo: la benefician el chocolate puro, el ácido cítrico, aceite de orégano, el vinagre de manzana, el tamarindo, el ajo, entre otros; la afectan las harinas, los azúcares, productos procesados, etc. También algunas sustancias como el flúor, que contienen las pastas de dientes, logran endurecer y atrofiar su funcionamiento.

 Los diferentes campos magnéticos que se mueven a nuestro alrededor, como la telefonía celular, dispositivos inalámbricos, etc. interfieren con el proceso natural de nuestros centros energéticos y del mismo funcionamiento de esta glándula. No olvidemos que nuestros pensamientos al final son señales eléctricas, que a través de nuestra mente y conciencia, decodificamos para entender lo que nos rodea. 

Otros factores que alteran el funcionamiento de la glándula son los cambios magnéticos del planeta, así como las alteraciones de la energía del cosmos. 

Un elemento muy importante que ha hecho que esta glándula se haya ido atrofiando con el tiempo, es la alteración que muchas religiones han hecho para manejar la información a su conveniencia. Es por eso que en ciertas disciplinas espirituales, así como en diversos grupos gnósticos, como por ejemplo los masones, han dedicado en sus grados más altos el estudio y activación de esta glándula. 

Mucho se manejó en su momento de que esta glándula junto con la glándula pituitaria tenían la habilidad de abrir portales o campos de creación superior.

Médicos de la Universidad de Berlín hicieron un estudio en el cual demuestran que estás dos glándulas están conectadas por un canal muy delgado (muchísimo más delgado que el grosor de un cabello) y que por ahí se pueden conectar algunas hormonas que ellas mismas producen, logrando llevar a la persona a un estado místico o de concentración muy alta.

La glándula pineal secreta una sustancia llamada Dimetiltriptamina (DMT) que en niveles muy altos, es la responsable de los famosos viajes astrales o las conexiones con dimensiones espirituales más elevadas. 

Lo que antes escuchábamos como historias místicas y fantasiosas en los campos espirituales de manejo de energía, ahora poco a poco la ciencia lo ha estado comprobando, de tal forma, que la física, la química y la biología se han unido para respaldar lo que algunos de nosotros como humanos podemos hacer de manera extraordinaria o "milagrosa". De hecho se creó una ciencia llamada Psicobiofísica, que integra la Biología, la Física y la Psicología. La Biología estudia los lóbulos frontales del cerebro, en especial el derecho  responsable de la creatividad; la Física estudia el cerebro eléctrico;  y la Psicología se encarga del pensamiento.

Es así también, que se le ha dado mucha importancia hoy al sistema endocrino, pues es el responsable, en este contexto, de la unión de lo físico con lo espiritual. Los efectos son diferentes para cada individuo porque  el subconsciente es el que manifiesta sus propiedades de acuerdo a cada personalidad.  

Ahora no es complicado volver a reactivar nuestra glándula pineal. Incluso no tenemos ni siquiera qué saber cómo funciona. Si por ejemplo quisiéramos manejar un automóvil, no necesariamente tendríamos que saber cómo fue construido, como funcionas sus partes mecánicas, ni siquiera entender por qué se desplaza; simplemente nos subimos , aprendemos el método de conducción y listo. Esto es lo que haremos con la glándula pineal, sólo entender lo básico y saber los conceptos esenciales para aprender a manejarla.

Qué beneficios se obtiene al activar la glándula pineal:

· Conciencia superior.

· Una comprensión más profunda de la vida y la muerte.

· Una nueva capacidad de vivir el presente y por ende proyectar mejor el futuro.

· Una sensación de tranquilidad y felicidad

· Habilidades extrasensoriales, clarividentes, intuitivas y psíquicas.

· Percepción expandida.

· Aumento de la capacidad de auto-sanación.

· Reducción del estrés.

· Calma y claridad.

· Sensibilidad renovada.

Un error que se ha cometido con el manejo de la glándula pineal, es querer hacerla exclusivamente de manera mecánica. Sin lugar a duda la técnica de cómo activarla es muy importante, pero es necesario partir de una base donde seamos humildes, justos, bondadosos, que estemos llenos de paz y armonía y que mantengamos un perfecto equilibrio. También debemos de cuidar las horas de vigilia y de sueño. 

En la parte técnica tenemos que apoyarnos en ejercicio de relajación o de meditación. La clave estará en la respiración, buscando que ésta sea profunda y rítmica. El cuerpo se coloca en alguna posición cómoda, de preferencia sentado y con ambas plantas de los pies bien puestas sobre el suelo. Si el suelo está a temperatura ambiente se recomienda estar descalzo. Las manos relajadas sobre los muslos con las palmas apuntando hacia arriba. Con nuestros ojos cerrados la atención de nuestra mente deberá ubicarse en el entrecejo, (el tercer ojo) de tal manera que podamos sentir una ligera presión en esa área. 

En métodos avanzados se utiliza el colocar en ese chakra un punto de referencia (una perla, una piedra, un objeto de oro,etc.) tal y como lo hacen algunos monjes budistas, yoguis, etc; además, manteniendo los ojos cerrados la mirada se dirige hacia arriba como queriendo ver el tercer ojo. La lengua hace una curva hacia arriba de tal manera que la punta tenga contacto con el paladar. Todo esto es para aumentar la circulación de la energía.

Sin lugar a duda podemos intuir que la glándula pineal es la llave que abre el entendimiento de lo que somos. Creo firmemente que el mejor lugar para buscar el conocimiento ancestral es dentro de nosotros. Así que si queremos alcanzar ese gran tesoro, es mejor que vayamos trabajando hacia el interior. 

Procuremos llevar una vida que tienda a buscar el equilibrio de lo material con lo espiritual. Entendamos que este plano, en el que estamos en este momento, tiene la carga de lo que muchos conocen como “pecado original”, que no es más que la separación del Todo. Hemos intentado dividir lo indivisible; hemos creado un criterio personal de las cosas, polarizando el bien y el mal como algo que trabaja de forma independiente y clasificándolo como si uno nos diera bienestar y el otro no. El día que entendamos que bien y mal, blanco y negro, día y noche, hombre y mujer, etc. están conectados siendo un Todo y que son necesarios tanto uno como el otro, entonces tendremos la posibilidad de trascender nuestro existir. Despertemos nuestra glándula y empecemos limpiando nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma.




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