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Monterrey N.L.

¡COMIDA VIVA!

Tranquilos que no pasa nada, la comida viva; en este caso no me estoy refiriendo a gusanitos que se retuercen en la boca mientras los mordemos y les sacamos toda la jugosidad que llevan dentro, mucho menos me refiero a las patas de mula u ostiones que cuando les echamos limón, sal y salsita se empiezan a mover como si estuvieran despertando, pero sin saber del trágico final que les espera.
Pero entonces, ¿cuál es la comida viva?, ésta es la comida que aporta una gran cantidad de nutrientes, vitaminas minerales, energía y proteínas, ésta comida viva se ha consumido durante cientos de años y ayuda a mejorar la calidad de vida y la duración de la misma; también ayuda a regenerar el organismo en caso de enfermedades. Estos alimentos comprenden las semillas y los frutos secos.
Pero seguro te cuestionarás, ¿si a mí me gusta lo que como?, ¿qué tiene de malo eso? y pues como dice el dicho "uno es lo que come", es necesario cuidar nuestra alimentación. ¿A qué me refiero con esto?, a que actualmente consumimos muy poca de esta comida, porque desde hace ya algunos años la comida transgénica ha proliferado demasiado y la fast food nos está dominando.

 Para empezar los alimentos transgénicos generan una gran controversia y manipulación de los recursos, me refiero a que el principal hecho porque pongo a los alimentos transgénicos es porque acaban con la biodiversidad de los cultivos, aumentando la utilización de productos químicos y desencadenando en nuestro organismo diversos malestares como alergias.
La fast food se creó como una alternativa barata y un medio para ahorrar tiempo a la hora de comer, esta comida ocasiona graves daños a la salud, porque aporta grasas trans, grasas saturadas, sodio y muchas calorías. Por poner un simple ejemplo, una hamburguesa con queso, media orden de papas fritas y un pie de manzana, de cualquier cadena de comida rápida o fast food aporta más grasa saturada de la que es recomendada en más de dos días.
Al contrario, la slow food promueve el respeto por la diversidad gastronómica y lo que más me agrada de este movimiento es que defiende a los agricultores y sus productos.

Si en algún momento nos gana el estrés y el tiempo se nos viene encima, no hay que dejar que la suculenta grasa de la fast food nos convenza, hay que detenernos un momento y pensar ¿qué sería mejor? comprar pastillas para mantener bien nuestra salud y seguir en el "engorde" con la fast food, o desde hoy poner más atención en nuestra alimentación e ir a comprar los ingredientes a los mercaditos donde todos los productos ofrecen una gran frescura, y una veracidad en la calidad de los mismos.
¡A comer sano!


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