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Monterrey N.L.

Gastronomía de mi tierra. (Una probadita)

Soy originario del estado de Hidalgo, un estado que, al igual que otros estados de la República Mexicana cuenta con una gastronomía rica en sabores y amplia en posibilidades.

Mucha gente relaciona a mi estado con el pulque y la barbacoa, los chinicuiles y los escamoles, pero no es lo único que halaga el paladar.

Los mixiotes de carnero son otro de los platillos que le dan sabor a la mesa hidalguense, acompañados de unas gordas tortillas de maíz negro resulta un auténtico manjar.

En la huasteca hidalguense se acostumbra consumir el zacahuil, es un tamal que elaboran con un tamaño que puede ir desde uno hasta dos metros de largo; lo envuelven en hojas de plátano y va relleno de carne de cerdo.

Éste enorme tamal se acostumbra en los festejos de la huasteca y de la sierra hidalguense y alcanza para muchos comensales.

De igual manera se consume la cecina acompañada de enchiladas.

En Pachuca y Real del Monte se puede encontrar una gran variedad de pastes. El paste es una empanada que se hace de harina de trigo, manteca y yema de huevo, su relleno puede ser de papa, de frijol, de carne picada, de mole estilo poblano, de tinga y de  cuanta cosa se le ocurra a quien los prepara.

El paste es  una herencia que nos dejaron los ingleses que vinieron a explotar las minas de Pachuca y Real del Monte.

Actopan es reconocido por la calidad de su barbacoa pero también por su ximbó. Éste último es un platillo que se prepara envuelto en pencas de maguey y consta de cueritos de cerdo y pollo enchilado con especias tales como laurel, tomillo y mejorana como hierbas de olor.

A la mejor haya quienes identifiquen a Tulancingo debido a las tulancingueñas (y no me refiero precisamente a las guapas muchachas de allá) sino a esas tortillas de maíz rellenas de jamón, queso blanco, queso de puerco y su chilito, que ¡Hummmmmm!, se antojan; pero en Tulancingo también se preparan los “Guajolotes”, esas teleras rellenas con una capa de frijoles refritos en cada tapa, una enchilada verde o roja, su queso y lechuga.

Y más adelante, en Acaxochitlán, se puede degustar de los molotes o de los tlacoyos de maíz negro.

El molote es parecido a un baloncito de futbol americano, su tamaño es de aproximadamente 10 centímetros y va relleno de papa. Cuando lo sirven le hacen una abertura para introducirle un poco de salsa, luego le espolvorean queso cotija y por último un poco de lechuga.

Los tlacoyos que se acostumbran en Acaxochitlán comúnmente son de maíz negro o maíz morado como algunos le dicen, pero también los hacen de maíz blanco y se sirven de manera similar a los molotes e incluso se pueden servir nadando en salsa verde, pero un buen tlacoyo se debe comer calientito pero seco, es decir sin echarlo en salsa. Les hacen unos cuantos agujeritos y les pone la salsa encima, enseguida su queso cotija y por último cilantro picado.

Acompañar estos platillos con un buen pulque es un manjar digno de un rey tolteca.


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