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Monterrey N.L.

El maldito fuero

Minuto
Por CHAVA PORTILLO







Con la aprobación en el  -ahora sí Honorable-  Congreso del Estado los mexicanos regiomontanos pasaremos por el mismo racero y nos pesarán en la misma romana, al dar por terminado ese aberrante mamotreto que inventaron bautizándolo como “fuero constitucional” que brindaba un blindaje especial pero absurdo a los personajes que desempeñaban un encargo público por elección popular.

De por sí, el simple hecho de identificarse como funcionario por medio de la “charola” representaba un halo magnífico, la palabra fuero hacía temblar a tirios y troyanos de cualquier nivel, desde un imberbe soplapitos de tránsito hasta un magistrado federal hacía que cambiara actitud y sentencia.

Sabemos que fue creado para que los Legisladores haciendo uso de la tribuna pudieran externar sus ideales y pensamiento y que no fuera coartada su posición mucho menos que el poder ejecutivo realizara actos de venganza por medio de una detención y encarcelamiento en venganza por atreverse a criticar una acción de gobierno.

Nada más en una mente retorcida muy frecuente en la época podría caber que alguien fuera capaz de realizar una felonía y la autoridad estuviera imposibilitada de ejercer su función elemental.

La nueva óptica de ver la administración de justicia tiene sus claroscuros porque eliminado el fuero y la nueva figura del fiscal anticorrupción que además sea nombrado por un grupo de notables sobre todo sin compromiso ni obligaciones partidista nos da la certeza de que las cosas mejorarán sin duda, aunque no estoy del todo convencido la manera de que se puede vincular a un delito, porque ahora resulta que los malandros son buenos hasta que no les demuestres lo contrario.

Con la ratificación del Procurador Bernardo González se abre la esperanza de que vayamos por buen camino y esperamos no equivocarnos.

Nada más faltaría que existiera la obligación de interpretar correctamente el otro bodrio gramatical que significa “autonomía” como la de las universidades que no logran -a conveniencia- que el referido término es sobre la cátedra y no para el manejo de los dineros provenientes de los impuestos que pagamos todos como gritara Luis E. Tood Pérez que no quiere, encaprichado, que se presente el rector al Congreso a explicar cómo, porqué y cuánto se despilfarra en el gasto corriente en la Universidad y en caso de un mal manejo, culpar y hacer cumplir la ley como cualquier hijo de vecina.      MENUDENCIAS: ¿Alguien podría informarnos quién es el bendito dueño de un taller en la calle 5 de febrero entre Chiapas y Sonora que por años tiene estacionados una veintena de autos “destartalados” en doble fila, sin placas, americanos y ninguna autoridad le moleste?         [email protected]



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