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Monterrey N.L.

Un verde muy verde

Minuto
Por CHAVA PORTILLO






Del amplio espectro político de nuestra gastronomía nacional destaca de chile, dulce y de manteca o de todo hay como en botica, que igual encuentra parches del gallo para una pulmonía, sal de higuera pal empacho o fosfo-vitacal, aquel milagroso remedio que ofrecía Corona y Arau en un acetato de los años sesentas que contenía fosfo por el fosforo, vita por vitamínico y cal creo que también le ponían.

De nuestra botica nacional política existen partidos de izquierda, derecha, centro o los infaltables acomodaticios que sin ser pez, tampoco son mar; o sea no sirven para nada pero ahí están haciendo insoportable la carga al erario que rezonga,  pero no reclama.

Las organizaciones políticas tradicionales como el PRI y el PAN son perros viejos que saben gozar en la opulencia pero también aprendieron a sobrevivir en un bote de basura, al menos desde que Vicente Fox y su inexplicable victoria hizo reflexionar a los dueños y operadores de la maquinaria perfecta, que manejaba un impresionante bulldozer D-10 que no tiene tranca ni muralla que detenga a la poderosa mole aplastadora.

Luego vinieron los izquierdosos de verdad, seguidos por lo de mentiras, unos dirigidos por soñadores como Valentín Campa, Demetrio Vallejo, radicales, conservadores, recalcitrantes, religiosos, audaces y timoratos, todos siguiendo al estrella de Belén que es el poder y los tesoros, porque al darse cuenta que los organismos políticos son vigilados de a “mentis” se han convertido en excelsa y generosa alcancía de dinero y avaricia.

Actualmente sobreviven partidos que de agonizar como el PT Alberto Anaya respiran en la opulencia con una camarilla que no llega a diez entre Pedro Bernal, Lupita su esposa, Lupito el cuñado. Pedro, Juan el churufas y Paco el cocodrilo.  Nadie más, acceso restringido.

Por otro lado está el Partido Verde Ecologista de México, que ni es Partido porque lo maneja Jorge González Torres y su bebé Jorge Emilio, ni es Verde, mucho menos Ecologista…y al menos sí es de México porque despacha en el territorio nacional y decía, no tiene nada de ecologista porque no es la primera ocasión que denunciamos que no son capaces de sembrar un árbol ni en sus oficinas en la calle Jalisco y Morones Prieto en la colonia Independencia.

Hubo un breve lapso, hará unos catorce años cuando la representación local estuvo en manos de Ana María Ramírez y luego en las de Rómulo Elizondo cuando significaron algo en la sociedad política del Estado cuando era gobernado por Natividad González Parás, luego, el cataclismo, llegó Guillermo Cueva y después una pléyade de ilustres desconocidos que en su palmarés existía solo ascender a la cumbre y al tesoro.

Lo demás es historia, el Estado es manejado por un hombre que nada tiene que ver con un organismo político y hasta ahora la crónica se está escribiendo, pero de los partidos pacotilla poco o nada se puede agregar, mucho menos de los verdes que jamás maduraron y tuvieron que echar mano de extraterrestres tricolores para completar el compromiso.                 [email protected]




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