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Monterrey N.L.

Un mentira llamada Levinson

Once Varas

Por CHAVA PORTILLO




Desde muy chavo he tenido la duda de que tan buenos son los caciques, patronos, que se adueñan de un poblado y se convierten en santos porque Juan pueblo los erige, así sea su actividad la peor y de las más antiguas de la existencia y no me refiero a la prostitución.

Conocí a un hombre que llamaremos Mario y que en un poblado de Jalisco era el dueño absoluto de la gasolinera, expendio de vinos, obvio cantina, vulcanizadora, restaurante, hotel, y el tendajo más grande antes de que llegara la modernidad de los supermercados, ahora en un terreno de su propiedad se instaló un Aurrerá donde son arrendatarios sus herederos, él ya pasó a mejor vida.

Fue el compadre de todos, bautizaba a todos los chilpayates, prestaba dinero y cuando no podías pagarle te hacía socio y te exigía liquidaras con trabajo.

Era generoso sin duda, pero implacable y rudo cuando le fallabas.  Muchos decían que era narco y que era el sosteniente del Chapo, pero siempre fue leyenda nunca comprobada que ahora la estará platicando con otros de su calaña si es que fue cierta la novela, lo que si es que era inmensamente rico y todos los generales de la zona y la brigada eran sus compadres, entre ellos Jorge Maldonado que conocí cuando era un simple coronel del 45 batallón en la Vll zona militar en le época cuando Martínez Domínguez manejaba los destinos de esta tierra.

El día que murió Don Mario, el poblado se vistió de negro y por tres días estuviera en la constitución o no fue luto, cerraron el comercio y las dos iglesias que él construyó con sus centavos rindieron misas de cuerpo presente.         Sin excepción, todos le lloraron.

No sé si esos personajes deberían de existir.  

En la macrocefalia de Monterrey existe un hombre exitoso, emprendedor y millonario, pero inhumano y mentiroso: Genaro Levinson Marcovich por algún motivo se hizo dueño de la clínica hospital OCA que por años dio servicio médico a los trabajadores de los bancos con mala calidad y menos prestigio, pero como era para particulares nadie reclamaba porque al compararlo con el IMSS cualquier muladar era un tesoro.

Levinson creció y en serio, por lo pronto edificó un hospital de lujo en la colonia Vista Hermosa y en la colonia Mitras sur en el barrio de Autlán, La Barca, fleteros y Tepatitlán, engañó a los habitantes que son en mayoría ancianos que rebasan la tercera edad con poco tesoro, menos futuro de vida con mucha fragilidad.

Les compró a precio barato como suelen hacerlo agiotistas con la mentira hecha promesa que les daría trabajo digno, construiría rampas en las banquetas -muchos usan bastón o silla de ruedas- y respetaría su colonia.

Hoy Levinson como pulpo insaciable dejó sin patrimonio a los seniles, se adueñó de  propiedades pero sobre todo les robó la dignidad y motivo de vivir porque ahora construye una escuela que romperá el equilibrio de la tranquilidad a los que se negaron a venderle y hoy  amenaza que el trajín lógico del desarrollo y las canchas deportivas donde desfogarán la hiperactividad de los muchachos harán un infierno en el entorno.

Lo mismo de los caciques de los pueblos, ¿hacen falta y mejoran el nivel socio económico? ¿o estábamos mejor cuando estábamos peor?

¿La autoridad municipal y los permisos...? oh me olvidaba, la Arellanes sigue comprando bolsos exclusivos y viajando en el avión de su compadre Paco Mata Rojas que como Delegado del Seguro, apoyó al judío en sus excesos.      




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