Google-play App-store
Monterrey N.L.

Modestia aparte

Nunca he sido modesta, no sé si sea una virtud, o una manera inconsciente de mandarme al carajo. Nunca lo he sido, pero eso sí, me encanta cuando la gente dice que lo estoy haciendo bien, mejor que nunca.  Aunque también me gusta cuando dicen que lo estoy haciendo mal.

 

Siempre me ha dado un poco de vergüenza que la gente me vea hacer cosas que me gustan y disfruto, como tocar el piano, escribir, cantar (cuando no hago en broma). Obviamente también me da mucha pena las cosas que luego escribo en internet y procuro no volverlas a leer porque siempre me digo a mi misma: “Frida ¡no mames!”.  (No será  novedad que me rehúse a leer lo que estoy escribiendo ahora).

Dice un cliché que los miedos son tu peor enemigo, y sí. Mi vida se resume en un “casi”, casi hago esto o aquello, pero me dio miedo.  A veces nos inventamos pretextos porque creemos que no somos lo suficientemente buenos para lograr  lo que quisiéramos estar haciendo toda nuestra vida. Entonces la zona de confort se vuelve nuestra confidente. Si la zona de confort hablara, diría que estamos ahí por miedosos, flojos, y que nos negamos a ver un panorama en donde podríamos estar mucho mejor.

 

A estas alturas ya han de estar pensando que doy mucha flojera, justo como Dr. Cesar Lozano o esas personas que se esfuerzan tanto en alentar a la gente a que salga a delante. Pero no, lo que hago es exhibir mi vida como ejemplo para que no se vayan a tropezar con la misma piedra que yo.

 

Si tú eres de los que hacen tormentas en su cabeza, de los que recogen miradas, muecas y palabras al azar y las unen formando frases y situaciones que te hunden en un mar de burlas hacia un trabajo que ni siquiera has empezado…pues te entiendo.  Las críticas no todos las pueden manejar.

 

Luego vienen los que ven el panorama desde afuera y te dicen: “oye ¿no crees que te mereces algo mejor?”.  Esas voces las oyes, pero no las escuchas con atención por estar ensimismado con tu mejor amiga, la zona de confort. Tu falta de modestia te ha hecho una de sus peores jugadas y estás preso en relaciones, trabajos, o situaciones que crees que son lo mejor para ti, porque según tú, es lo que mereces.

¿No se hartan de ver cómo avanza la gente a su alrededor? ¿No se hartan de ver cómo hay personas haciendo las cosas que les gustan mientras trabajan? ¿No se hartan de, aun y cuando tienen que hacer las cosas que no les gustan para tener cosas que les gustan, están viviendo situaciones que no merecen estar viviendo? Y todo por sentirse merecedores de lo peorcito.

 

No siempre es bueno escuchar las voces a nuestro alrededor, pero entre más uno se conoce  se tiene que dar cuenta de que hay quienes si necesitamos que nos abran el panorama y nos digan que la estamos cagando. Benditos amigos, esos que te lo dicen aunque llores y patalees, aunque les dejes de hablar, pero saben que después, cuando te des cuenta que tenían razón, vas a agradecerles la sinceridad que tuvieron para contigo en ese momento de “estupidez”.

 

Creerte el más chingón es algo que nadie te puede quitar. Y digo creerte, porque puede que te la creas y en realidad no lo seas, pero te tienes a ti mismo para animarte y pues, la verdad es muy inspirador ver a la gente que no se rinde a pesar de sus fracasos.

 

Estamos solos, no dependemos de nadie excepto de nosotros mismos. A algunos les cae el veinte a muy temprana edad; otros tienen que navegar entre olas de idiotez mientras la vida se los dice de mil maneras. 


COMENTARIOS
comments powered by Disqus
http://panycirco.com/editorial/onda-urbana/modestia-aparte
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo