Google-play App-store
Monterrey N.L.

El negocio de las editoriales

Es común preguntarse cómo recibe utilidades una gran editorial para sobrevivir si la gente no lee. Los mexicanos, en promedio, no terminamos un solo libro completo al año. Sin embargo, las grandes editoriales publican más títulos como nunca antes desde que se inventó la imprenta. 
¿Dónde está el secreto de las ganancias editoriales? Simple: las utilidades ya no están en los enormes tirajes de bestsellers, sino en el posicionamiento de una temática en el mercado de lectores. 
Por ejemplo, la vida y andanzas de "El Chapo" se ha convertido en un subgénero de la literatura mexicana. Otro es el narcotráfico. Otro, los métodos dietéticos. Otro, la sanación espiritual con arcángeles. Otro, los nuevos narradores regiomontanos. La editorial publica al mismo tiempo varios títulos con esa temática. Tirajes reducidos y títulos similares: "the long taile", la larga cola. El lector escoge entre decenas de títulos de similar temática. A la editorial le da igual si vende más un autor que otro. Genera la ilusión de diversidad de títulos, de bonanza editorial. Los autores se llevan la peor parte: la editorial les quita 40% por cada libro vendido y la Gandhi otro 40%. ¿De que vive un autor mexicano que consagra sus días y noches nada más a escribir novelas de calidad, no para el vulgo? Del aire. 
Incluso las editoriales se dan el lujo de emplear a escritores con salario fijo. Pedro Ángel Palou, por ejemplo, recibe la temática que la editorial quiere posicionar y luego escribe la novela correspondiente. Esta tendencia de mercadotecnia ya no tiene nada que ver con la calidad literaria y no es un fenómeno exclusivo de México.
Déjeme fantasear un poco sobre las intenciones del Premio Nobel de Literatura. Posicionar a una novelista desconocida de Rumania o una poeta polaca es complicado y caro, cuando la gente a duras penas compra a los autores ya consagrados, además de que en primera instancia sólo gana la editorial que tiene los derechos del ganador del Nobel. ¿Pero qué tal si se premia a un compositor de canciones? El reparto de ganancias es mayor: hay editoriales que ya publicaron todas las letras de canciones de Bob Dylan, otras que sacaron su biografía, otras que analizan sus elepés, otras que narran sus aventuras amorosas, etcétera. 
¿Se explica porqué es más negocio darle el Nobel a Bob Dylan que a un poeta desconocido, encarcelando en Namibia? ¿Se explica porqué el título ganador del premio de novela de la librería Gandhi es Adiós a Dylan? ¿Se explica también porqué librerías como la Gandhi acabarán por ser mercados de baratijas, audífonos y monitos de plástico como lo son ahora mismo las tiendas de música del tipo Saharis y Mixup? Por más que se adapten para sobrevivir, el modelo de negocio de la venta de libros, música en cedés y películas en blu-ray ya es otro.
Tal parece que la conclusión sería resignarnos a leer libros sobre temáticas que nos impongan las grandes editoriales: por ahora, narcos, guías espirituales y consejos de Yordi Rosado. Pero tengo otra opción. Una más saludable: ¿por qué mejor no compramos y leemos libros publicados por pequeñas editoriales? Las hay muchas y muy buenas. ¿Novelas y poemarios que se imprimen al margen del mainstream? Hallaremos, sin duda, más de una perla negra de la Polinesia.

COMENTARIOS
comments powered by Disqus
http://panycirco.com/editorial/zona-publica/el-negocio-de-las-editoriales
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo