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Monterrey N.L.

¿La República de Nuevo León?

No es novedad que algunos estados en México se quieran independizar. Lo intentaron en el siglo XIX las Bajas Californias (que luego reincidieron a principios del siglo XX), Sonora (un par de veces), Chiapas (al inicio del siglo XIX), Nuevo León y Coahuila (los dos puros conatos sin chiste). La parte del Soconusco que pertenece a Guatemala se sumó un rato a México pero no le gustó. Texas logró independizarse y luego se anexionó (ese es el término correcto, no anexar) a EUA.
Los demás estados del norte de México no se independizaron, nos los robaron: lo que ahora es California, Nevada, Utha, Nuevo México y otros pedazos grandes que formaban la mitad del territorio nacional.

Yucatán también se independizó dos veces (junto con lo que ahora es Campeche, valiéndose de la guerra de castas) y después se arrepintió, obligada, claro está, por el gobierno federal. Incluso un vicepresidente de EUA, el burro de Aaron Burr, quiso comprar todos los estados del norte de México, independizarlos y proclamarse Emperador.

El pequeño detalle que no recuerda el par de soberanistas actuales que quieren a toda costa (vía Facebook) independizar Nuevo León consiste en que aquellas sublevaciones fueron fomentadas por filibusteros. No fueron los bajacalifornianos, ni los sonorenses los que quisieron independizar masivamente de México. Eran foráneos.

En el caso de Baja California y Sonora el instigador de la emancipación fue un gringo aventurero: William Walker, repelido por la población y fusilado en Honduras en 1860 cuando se erigió dictador de Centroamérica. En el caso de Sonora fue el filibustero francés Gaston de Raousset-Boulbon (que escribía bonitos poemas pero era un bandido marca diablo) quien primero recibió el permiso del presidente Mariano Arista para incursionar como minero, se aprovechó de los intentos de Napoleón III para hacer un protectorado en Sonora, y acabó fusilado en Guaymas en 1854.

De ahí pal’real, los sonorenses, los yucatecos y los nuevoleoneses creemos (no todos pero casi) que es mejor seguir siendo mexicanos que lanzarnos a la aventura de ser países soberanos. Con el agravante de que, a las primeras de cambio, nos absorbe EUA para terminar como Puerto Rico, saqueados, endeudados y en harapos. O sea, gracias pero así estamos bien..

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