Luis Padua con Pan y Circo

Nueva Configuración Política en NL

By octubre 2, 2024No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

Hay dos grandes temas interesantes a observar en el arranque de las nuevas administraciones municipales de Nuevo León.

Uno, la nueva configuración política del Estado donde ya no son dos, sino tres -y pudieran más pronto que tarde ser cuatro- las trincheras político-partidistas fuertes que normaran las decisiones y que además compiten entre sí casi en igualdad de circunstancias.

Y dos, la posibilidad inédita en casi tres años de ponerle fin al “pleito” Estado-Prianismo, y avanzar con acuerdos y diálogo político, pues justo arrancan las administraciones en medio no sólo de avances en el Congreso -avances no vistos en mucho tiempo-, sino también con llamados verbales al diálogo desde todas las trincheras y hasta la invitación del gobernador Samuel García a una comida, también inédita, con todos los nuevos alcaldes metropolitanos. 

Empecemos con lo primero: la configuración de tres -y ya no dos- fuerzas políticas.

Quedó más que claro, con el arranque de la 77 Legislatura, que la bancada de Morena representa una tercera fuerza en el Estado frente a MC y a PRI-PAN, no sólo porque tiene tantos diputados como Movimiento Ciudadano, sino porque se vuelve indispensable para desatorar los enfrentamientos entre las otras dos bancadas. Pero, además, porque ya mandó la clara señal de que está dispuesta a votar del lado de uno o de otro según la coyuntura (en palabras de Morena, según lo que “le haga bien al pueblo”), por lo que deja de ser lo que en algún momento pareció, un permanente aliado de MC.

Pero además Morena ya cuenta no con uno sino con dos municipios metropolitanos, que son Escobedo y García, lo que lo vuelve un “player mayor”. Y agréguesele, por supuesto, el nada pequeño detalle de que es el partido que ostenta la Presidencia de México, y que estará “bajando” señales políticas ante las cuales los actores políticos locales tendrán que tomar sus decisiones sobre si seguirlas, ignorarlas o enfrentarlas, con las potenciales consecuencias que eso conlleva.

Por si fuera poco, la presencia de Morenistas destacados en las tomas de protesta de personajes del “PRIAN” local como Adrián de la Garza no dejan de ser significativas.

Mientras tanto, PRI-PAN siguen aliados en Congreso -hasta ahora-, representando la facción más fuerte con 21 diputados, pero la cual, a diferencia del pasado, oh sorpresa, ya no puede aprobar nada si no es con el apoyo de Morena, al menos uno de sus miembros, o, en un giro inesperado, pero no imposible, haciendo alianza con MC. Vamos, PRI-PAN no deja de ser dominante en Congreso, pero queda amarrado de manos para actuar solo y deja de ser el “único dueño” como lo fue el trienio previo.

Eso sí, PRI-PAN se fortalecen al recuperar Monterrey y San Pedro, dos tremendas “joyas” en distintos sentidos. Monterrey por ser el municipio capital, con más población, más presupuesto, más obras, más comercio y un largo etcétera. Además, Adrián de la Garza se fortalece como un alcalde que puede -y ya dio muestras de querer hacerlo- convertirse en una especie de “líder político” no sólo de la oposición, sino de los alcaldes mismos en sus luchas por presupuesto o por defender u organizar temas municipales. 

San Pedro por su parte regresa a los panistas, un PAN sampetrino a su vez férreo en sus convicciones anti-morenas, y esto es lo que puede también significar un quiebre en la alianza PRI – PAN.

Ya empezamos a escuchar voces que piden a los panistas romper con el PRI. Que no nos extrañe que más pronto que tarde pudiéramos observar nuevas alianzas donde, al menos a nivel nacional, PAN vuelva a estar cerca de MC como acérrimos rivales de la 4T, y PRI vuelva a acercarse con Morena. Ahí le encargo las complicaciones que eso puede significar a nivel local. Pero que sin duda pueden representar que aquí terminen siendo 4 y ya no sólo 3 las fuerzas políticas, derivando en, quizá, nuevas coincidencias de PRI-Morena y de PAN-MC.

El reto será ver si localmemte PAN y MC pueden reconcilarse.

Pero hablemos de Movimiento Ciudadano, que de alguna manera también salió fortalecido en estas elecciones pues, lejos de perder, más bien ganó espacios en los municipios, al arrancarle a PAN-PRI todo el corredor oriente, o sea Guadalupe, Juárez y Cadereyta. Guadalupe es el segundo municipio más poblado -rivalizando con Apodaca- y clave en muchos sentidos, pues ahora es hasta mundialista. Juárez va en franco crecimiento, y Cadereyta es clave por Pemex y por el potencial que aún guarda.

Total, tenemos tres grandes bloques políticos en un Nuevo León que podría representar uno de los más perfectos equilibrios democráticos de todo el país, pues ahora va a ser imposible que un actor político haga algo sin poder negociar con el otro.

Estas nuevas autoridades y nuevos líderes políticos, incluyendo a Samuel García, tienen en sus manos la posibilidad de dibujar un juego democrático armónico, dinámico y constructivo, donde las fuerzas de equilibran evitando los autoritarismos y favoreciendo las negociaciones y los consensos, lo cual podría ser el mejor escenario para el desarrollo de este Nuevo León que parece tener un destino geo-económico sumamente favorable y que no debe desperdiciarse.

Veremos si nuestros políticos lo aprovechan y se ponen a la altura.