
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
En la historia política de Nuevo León y particularmente de San Pedro Garza García, pocos nombres resuenan con tanta fuerza como el de Mauricio Fernández Garza.
No se trata únicamente de que haya encabezado el gobierno municipal en cuatro periodos distintos —hazaña inédita en la vida política local—, sino de que sus gestiones marcaron de manera profunda la transformación de un municipio que, al día de hoy, sigue siendo el de mayor ingreso per cápita en América Latina.
Por supuesto, no fueron administraciones perfectas. Hubo errores, polémicas y momentos de controversia. Pero en el balance, y más aún al compararlo con otros alcaldes, el saldo de Mauricio Fernández es ampliamente positivo.
El Congreso del Estado lo ha entendido así al instituir una medalla que lleva su nombre y que ya no alcanzó a entregarle en vida.
Tampoco pudo llegar al evento de homenaje a su trayectoria, originalmente previsto para este jueves 25 de septiembre, en el que se haría un reconocimiento a quien supo darle rumbo y modernidad a San Pedro.
El estilo de Mauricio Fernández fue siempre ejecutivo, frontal y decidido. Político de convicciones firmes, entendía que gobernar San Pedro requería de visión y arrojo.
Obras como el Paseo de los Duendes, que revolucionó la interacción de los sampetrinos con su entorno urbano, sólo pudieron concebirse y concretarse bajo un liderazgo como el suyo.
Su intención por mejorar la conectividad intermunicipal reflejaba también su visión de largo plazo para un municipio que no podía quedar aislado.
Quizá uno de sus logros más significativos fue el impulso al desarrollo de Valle Oriente, hoy símbolo de modernidad, inversión y dinamismo económico.
Y por si fuera poco, debemos reconocer el importante legado cultural que nos deja Mauricio. Hoy, colecciones de talla mundial pueden ser admiradas por toda la comunidad en el Museo “La Milarca”.
San Pedro es hoy lo que es, en buena medida, gracias a la huella dejada por Fernández Garza en cada uno de sus periodos de gobierno.
Es innegable que Mauricio fue también un político controvertido.
Sus declaraciones directas y su estilo poco ortodoxo le generaron críticas y más de una polémica pública.
No todas sus decisiones gozaron de respaldo unánime. Podemos recordar su estrategia de seguridad de hace algunos años, que si bien tuvo el objetivo de ofrecer tranquilidad a los habitantes, ha tenido efectos colaterales.
Sin embargo, si algo puede decirse es que Mauricio actuó siempre con el convencimiento de que su misión era engrandecer a San Pedro.
Apenas el 15 de septiembre, Mauricio Fernández anunció que se retiraría por motivos de salud. Tristemente, la mañana de este martes 23 de septiembre se dio a conocer su fallecimiento.
El proceso político marca que el Cabildo deberá designar un Encargado de Despacho y luego el Congreso del Estado habrá de nombrar a un Alcalde Sustituto, que muy probablemente será Mauricio Farah, quien se venía desempeñando como Secretario del Ayuntamiento.
Será clave preservar la continuidad en la visión de gobierno. San Pedro no puede permitirse improvisaciones. Requiere planeación, liderazgo y compromiso con la excelencia en servicios, infraestructura y seguridad.
El estándar que deja Mauricio Fernández es muy elevado, y los futuros gobiernos deberán estar a la altura.
Hoy, es justo reconocer el aporte de un político cambió para siempre la historia de San Pedro Garza García.
Gracias a Mauricio Fernández Garza por tantos años de entrega y compromiso.
Su legado ya está asegurado en las páginas de la historia de Nuevo León.
Descanse en paz.





