Minuto
CHAVA PORTILLO
Me causa risa las reacciones de los fanáticos del futbol, deporte, que como dije hace tiempo, inventaron los ingleses, pero que en nuestro país don Emilio Azcárraga Milmo nos enseñó como organizarlo. El mundial de esta disciplina enloquece a todos y yo me revuelco burlándome por la ingenuidad de los aficionados que siguen soñando que los ratoncitos verdes pasen a cuartos de final, porque de ser campeones, para nada, como dicen los chavos.
El trillado teorema de jugamos como nunca, perdimos como siempre, se vuelve moda cada que llega un mundial así juguemos con Haití, Aruba, Islas Vírgenes o los gorilas de la Narvarte, equipo de tercera división, porque no sentimos miedo, sino pánico saber que nos tocó Brasil, Argentina o Alemania. Pero los organizadores son unas chuchas cuereras y siempre “arreglan” todo para que juguemos con otros pares iguales de mentecatos, porque el negocio está en la comercialización de los juegos, no quien mete los goles.
La publicidad es la madre de todos lo vicios y así juegue Surinam vs. Barbados los comerciales de Pan Bimbo, los colchones del osito dormilón o la casa de apuestas codere no dejan de entrar cada treinta segundos en una política aberrante que hace tiempo controlaba la dirección de RTC de gobernación, ahora los pulpos comerciales de las televisoras hacen lo que es da la gana, sobresaturan la pantalla metiendo anuncios antes de lo legal sobre todo cuando la pauta comercial está sobre vendida.
Pero hoy los gobiernos de los tres niveles nos venden la píldora que requieren más presupuesto porque hay que arreglar el Metro, limpiar los aeropuertos y que todo se vea muy bonito para causar buena impresión a los visitantes, que cada autoridad habla de diferentes cifras. El mentiroso de Samuel dijo que nos visitarán tres millones de turistas, Pablo Lemus fue más cauto y dijo que esperan dos, pero Claudia no se midió, habló de diez y siete millones.
Tantéate Josefina, ¿dónde los metes? Si a los estadios pueden entrar cincuenta mil a lo más, los millones de fanáticos seguramente verán el juego en el Looby del hotel o en una cantina como La Nacional, el Indio Azteca o Los chapeados. Además, refieren también en ventas del comercio en miles de millones de dólares y vuelvo a preguntar, ¿están seguros de lo que están inventando?
La gotita que derrama el vaso de la falsedad es que los millones que se invertirán en las obras superfluas como construir un Metro del aeropuerto al estadio BBVA, ¿quién lo usará cuando termine el jueguito? No se requiere ser genio para decirles que lo único que nos quedará de beneficio es que limpiarán la ciudad como nunca y se van a esforzar porque los ladrones se comporten más decentes, al menos esos días, de lo demás será como el recordado cuento de las aldeas de Potemkin.
Grigory Potemkin fue un rubio mocetón soldado ruso que se refocilaba bajo las sábanas con Catalina la Grande, zarina de todas las Rusias y el soldado era el encargado de que las aldeas que visitara la señora estuvieran limpias, barridas, con la gente feliz y agradecida.
Cierto día después de la visita, la reina partió y el poblado siguió siendo el mismo, soltaron al perro, sacaron al loco, y la pipa que estaba detrás de la barda que dotaba agua al sediento poblado, se la llevaron. El tren de la zarina se alejó y todo quedó exactamente igual de sucio y jodido. Yo pienso que va a pasar los mismo. Se los aseguro.
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