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Guerra por el rating

By enero 6, 2026No Comments

RICARDO CORTÉS CAMARILLO

Si usted es de los que imaginan que muchas cosas que suceden son casualidad o accidente, déjeme decirle que está muy equivocado.      Así como se manejan las excusas en los futbolistas profesionales recién contratados que: necesitan tres meses para adaptarse, les afecta el clima, era otro el sistema, la altura de la CDMX, no hicieron suficiente pretemporada y la mano del muerto, en la política todos los hilos los mueve el interés económico, del poder y en ocasiones ambos.

La peliculesca captura de Nicolás Maduro está rodeada de un sinfín de convergencias que ya se manejan como argumentos ideales para los episodios que seguramente Netflix producirá una serie con hartas posibilidades de éxito monetario.      Nadie duda que el motivo primordial del asalto al bunker en Caracas donde dormía plácidamente el espurio presidente sería y es, el petróleo y sus daños colaterales según Donald Trump; financiar a los cubanos, darles fuerza motriz a los asiáticos y avalar a países que sin la bendición del oro negro veneco carecerían de progreso, desarrollo, voz y voto en cualquier plataforma de opinión. 

Pero existe un argumento tanto o más trascendental para Trump como significa su capital económico; la popularidad, y esta, que no se compra en ningún supermercado, se le estaba escurriendo entre los dedos de su mano y algo tenían que hacer para remozar su imagen restaurando las heridas que le han causado su atrabancada manera de actuar.

Así es que la zacapela venezolana lo vuelve a la vida lamiéndose las fracturas y regresa al hit parade junto a bad bunny y Taylor Swift con las elecciones intermedias de su país en puerta, que antes de la detención de Maduro, le pintaba el panorama político más triste que el semblante de Garrik.           La popularidad vende y Trump con sus manejadores de imagen estaban conscientes que algo tenían que hacer y jugando con los tiempos, el loquito anaranjado oprimió el botón de “ahora” para que los soldados cristalizaran la operación más esperada en el mundo.

Nada qué… en luna llena NO, porque no es recomendable, a medio día porqué es mejor, a mitad de semana porque hace viento.   Nada, a la hora que los creadores del mercadeo político sugirieron al hombre más poderoso de la tierra era el momento, igual que la operación “tormenta”, sin perder un soldado y con tan solo un rasguño a un Black Hawk -como el que compró el bobo de Samuel- helicóptero artillado, tienen a Maduro de rodillas declarándose “no culpable” indicando sus pulgares hacia arriba como ultimo destello de su arrogancia y soberbia, deseando feliz año nuevo a sus feroces mastines que lo capturaron, ya sin las frases retadoras que gritaba hace unos días, “el que se mete conmigo o con Venezuela…se seca”

Y ya vio que no, señor Maduro, el que está a punto de secarse las lágrimas solicitando perdón, es usted y así como nos congratula su caída, nos ilusiona el deseo que sea tan solo la punta del Iceberg que, así como hundió al Titanic, llegue el oleaje hasta La chingada.           MENUDENCIAS: No tengo nada contra Adrián de la Garza que sueñe ser candidato a la gubernatura, solo que considero estúpido que siendo Samuel quien no publicó el desaforado aumento al predial, sea el mismo tonto el que retomó el puñal para matar al ciudadano.    ¡No, de que los hay…! los hay.

ricocama@yahoo.com.mx