
Pedro Ocañas para Pan y Circo
En Nuevo León, antes de pagar la renta, la comida o la escuela, existe un gasto inevitable que se hace todos los días para poder generar ingresos: el transporte.
Es el más caro del país… y en esto, Nuevo León también es primer lugar.
Cada jornada, miles de trabajadores destinan una parte de su sueldo para llegar a su empleo.
Hagamos la cuenta: un trabajador que utiliza camión y Metro puede gastar entre 32.60 y 65.20 pesos diarios en traslados; a la semana, alrededor de 326 pesos, y al mes más de mil 304 pesos. Y eso es en el mejor de los escenarios.
Para quienes viven en la periferia y necesitan dos o incluso tres transbordos, la cifra aumenta
considerablemente.
Con un sueldo promedio que apenas alcanza para lo básico, el transporte se convierte en un peso diario. Y mientras menor es el ingreso, mayor es el impacto del pasaje en la economía familiar.
Y no se diga si el trabajador tiene hijos en edad escolar porque el gasto se duplica o hasta se triplica.
En el sistema del Metro, Nuevo León registra la tarifa más alta del país, a pesar de contar con una red más reducida que la de la Ciudad de México y Guadalajara.
Actualmente, el pasaje del Metro en el área metropolitana de Monterrey es de 9.80 pesos, con ajuste mensual de 10 centavos hasta llegar a 15 pesos. En Guadalajara, el costo es de 9.50 pesos, mientras que en la Ciudad de México la tarifa permanece congelada en 5.00 pesos. Además, en esta última ciudad existe un sistema de Tren Ligero en el que el costo del boleto es de 3 pesos por persona.
En el precio del boleto del camión urbano en Nuevo León también es el más alto del país.
Actualmente cuesta 16.30 pesos, y se espera que para agosto de este año alcance los 17.00 pesos
el viaje.
El contraste es evidente, en la Ciudad de México, un Microbús cobra 7.50 pesos y una vagoneta 8.00 pesos, dependiendo de la distancia recorrida por cada ruta. Los autobuses de corredores –los llamados morados– tienen un costo de 9.50 pesos, mientras los autobuses convencionales cobran
8.50 pesos.
En Guadalajara, el camión urbano cobra 9.50 pesos, pero además existe una tarifa preferencial de 4.75 pesos para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad.
En Nuevo León, en cambio, el trabajador paga por adelantado la ineficiencia del sistema de transporte. Si el camión tarda, pierde tiempo; si va lleno, pierde comodidad, y si sube la tarifa pierde dinero. En ningún escenario gana.
Para el trabajador promedio, moverse en transporte público significa empezar el mes con menos dinero del que marca su recibo de nómina. Es un salario que nunca es completo, porque una parte se queda todos los días en el camión.
Mientras tanto, el discurso oficial habla de tarifas “necesarias” y “ajustes técnicos”, pero ese aumento no viene acompañado de algún estímulo que alivie el bolsillo del usuario o mejora del servicio.
En Nuevo León, el salario no se va en lujos… se va en el camión.





