
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Formalmente, las elecciones de 2027 todavía están lejos. Políticamente, parece que ya comenzaron.
La gira que realiza la presidenta Claudia Sheinbaum por los estados para presentar su Segundo Informe de Gobierno puede entenderse, por supuesto, como un ejercicio de rendición de cuentas.
Pero sería ingenuo ignorar su enorme significado político.
La Presidenta está recorriendo el país para decirle directamente a la gente qué ha hecho su gobierno en cada estado, qué obras está construyendo y, sobre todo, cuántas personas reciben los beneficios de los programas sociales de la Cuarta Transformación.
Y en Nuevo León el mensaje resulta particularmente interesante.
Aquí Morena no viene a defender una gubernatura. Viene por una que todavía no tiene.
El próximo año los nuevoleoneses elegiremos gobernador, alcaldes y Congreso local, y Morena sabe que ésta será una de las plazas más importantes en disputa.
Por eso resulta revelador el mensaje que Sheinbaum trajo este domingo a Monterrey.
La Presidenta informó que más de 1.5 millones de habitantes de Nuevo León reciben alguno de los Programas para el Bienestar. Solamente la pensión para adultos mayores alcanza a 583 mil personas; otras 140 mil 421 reciben la beca Benito Juárez y casi 80 mil familias reciben Leche para el Bienestar.
Son números enormes.
Y políticamente también lo son.
No porque recibir un programa social convierta automáticamente a alguien en votante de Morena. Sería simplista afirmarlo.
Pero sí porque cada uno de esos programas establece una relación muy concreta entre millones de ciudadanos y el Gobierno federal.
Y Sheinbaum parece decidida a recordarlo.
“Somos un gobierno del pueblo, que gobernamos por el pueblo y para el pueblo de México”, dijo desde la Explanada de los Héroes.
Ahí está probablemente la narrativa que veremos repetirse durante los próximos meses.
La 4T buscará presentarse como el movimiento que representa a los sectores populares y que convirtió los programas sociales en derechos. Y a esa narrativa agregará obra pública, hospitales, vivienda, carreteras y grandes proyectos como el tren de pasajeros que conectará Ciudad de México, Monterrey y Nuevo Laredo.
No hay nada extraño en que un gobierno comunique sus resultados. Mucho menos en que una Presidenta recorra el país para rendir cuentas.
Pero en política los tiempos importan.
Estamos a meses de entrar de lleno en la disputa electoral de 2027 y Sheinbaum está llevando su Informe al territorio, mientras Morena comienza a acomodar sus piezas para las próximas elecciones.
Y Nuevo León es una pieza particularmente codiciada.
Aquí, incluso, varios de los personajes que aspiran a convertirse en candidatos de Morena a la gubernatura estuvieron presentes durante el acto presidencial.
Por eso la visita de Sheinbaum puede leerse más allá de un Informe de Gobierno.
La 4T quiere conservar lo que ya gobierna, pero también parece dispuesta a ir por más.
Y en Nuevo León no viene a conservar.
Viene a conquistar.
La elección será hasta 2027.
Pero la batalla política, me parece, ya comenzó.




