
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Faltan más de ocho meses para las elecciones del 6 de junio de 2027 y, sin embargo, Morena ya comenzó a despejar el tablero de las 17 gubernaturas que estarán en disputa.
Formalmente no habla de candidatos, sino de “coordinadores estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”.
En los hechos, esos nombramientos colocan a sus titulares en la antesala de las candidaturas. El partido ya ha definido diez: Nora Ruvalcaba, en Aguascalientes; Julieta Ramírez, en Baja California; Pablo Gutiérrez Lazarus, en Campeche; Rosa María Bayardo, en Colima; Beatriz Mojica, en Guerrero; Carlos Torres Piña, en Michoacán; Santiago Nieto, en Querétaro; Eugenio “Gino” Segura, en Quintana Roo; Imelda Castro, en Sinaloa y Verónica Díaz, en Zacatecas.
El calendario resulta, por decir lo menos, incómodo. Morena sostiene que se trata de un ejercicio interno de organización y no de precampañas. Y jurídicamente la diferencia importa: la legislación electoral no convierte automáticamente cualquier definición anticipada en una infracción. Para acreditar actos anticipados deben analizarse los elementos personal, temporal y subjetivo, incluidos el mensaje, la solicitud de apoyo y su trascendencia.
Pero el problema político permanece: cuando un partido identifica con tanta anticipación a quienes encabezarán su estructura territorial, la línea entre organización interna, posicionamiento y precampaña se vuelve cada vez más delgada. El propio INE ha discutido mecanismos para fiscalizar estos procesos políticos anticipados y proteger la equidad de la contienda.
A ello se suma una pregunta elemental de transparencia. Morena asegura haber utilizado encuestas para resolver las coordinaciones, pero ha decidido mantener bajo reserva sus resultados. Ariadna Montiel ha sostenido que los aspirantes conocieron las mediciones; en Zacatecas afirmó incluso que Verónica Díaz ganó una encuesta principal y cuatro “espejo”. Lo que no ha ocurrido es la publicación abierta de resultados y metodología. Si la encuesta es la fuente de legitimidad del proceso, ¿por qué no transparentarla?
Los primeros diez nombramientos permiten además otra lectura: el peso de los gobernadores. En Baja California, Campeche, Colima, Michoacán, Quintana Roo y Zacatecas quedaron perfiles estrechamente vinculados a los mandatarios salientes. Eso no demuestra, por sí solo, una imposición, pero sí obliga a preguntar quién está decidiendo realmente: ¿las encuestas?, ¿la militancia?, ¿los gobernadores?, ¿la dirigencia nacional? ¿Cuánto pesan Claudia Sheinbaum y, todavía, la influencia política de Andrés Manuel López Obrador?
Y todavía faltan siete entidades: Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala. En varias hay fuertes disputas internas, como en Chihuahua, donde hay una abierta confrontación entre grupos alrededor de Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez.
Nuevo León merece capítulo aparte. Morena aún no define quién encabezará su proyecto para disputar una gubernatura hoy en manos de Movimiento Ciudadano. Y precisamente este lunes 21 de septiembre el partido presentó ante la Fiscalía Anticorrupción estatal una denuncia contra Samuel García, Mariana Rodríguez, familiares y funcionarios, incluido el secretario general de Gobierno, Miguel Flores. Los denunciantes hablan de una presunta triangulación superior a mil 400 millones de pesos y señalan posibles delitos como peculado, enriquecimiento ilícito y abuso de funciones. Son, por ahora, acusaciones que deberán ser investigadas y probadas por las autoridades competentes.
La pregunta de fondo es: ¿qué sigue?
Morena todavía deberá convertir coordinadores en candidaturas formales, resolver la paridad, negociar con sus aliados y, sobre todo, contener a quienes queden fuera. Las inconformidades ya aparecieron y el PT ha cuestionado públicamente el mecanismo utilizado en algunas entidades.
Porque en política no basta con “ganar” una encuesta reservada: también hay que convencer a los derrotados de que realmente perdieron.
¿Están todos los que son y son todos los que están?
Todavía no.
El tablero de 2027 apenas comienza a moverse, pero Morena decidió hacerlo mucho antes de que sonara oficialmente el silbatazo.




