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Monterrey N.L.

El Poder de la Palabra

Cada palabra tiene un origen, un espíritu, un sentido. Son producto de anécdotas, de circunstancias, de ideas, de adiciones y sustracciones gramaticales, pero la connotación que a ellas se les dan, no son solo un simple motivo de estudio, su transcendencia alcanza lugares más apartados de lo que muchas veces suponemos.

Llega a algo llamado subconsciente, donde pueden almacenarse o desecharse y cuyo impacto puede ser mayor.

Cautivar nuestra atención con las palabras puede ser el trabajo de un orador, de un motivador o de un maestro, pero todos los dias interactuamos con una, diez o cien personas que sus palabras reflejan un impacto en nosotros.

Lo mismo hacemos nosotros en nuestra interacción con los demás. Recuerdo que mi madre me decía si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada, y en verdad lo creo, porque a veces nuestras observaciones pueden ser basadas en vivencias personales, totalmente subjetivas y que pueden estar fuera de contexto.

Se presentó un artículo en un periódico que describe como el poder de la palabra NO al inicio de un diálogo libera en el cerebro del escucha, cortisol, una hormona relacionada con el estres y la cual nos pone en alerta, el mismo artículo explica que por el contrario al escuchar un si, se libera dopamina, la hormona que se relaciona con la recompensa y el bienestar.

Nuestras palabras siempre generarán un impacto, una descarga emocional que podrá ser favorable o en sentido opuesto un knockout, solo debemos estar conscientes, que tendrán algún efecto.

No se trata de ser cautivos y silenciosos, solo conscientes de el efecto que ellas pueden provocar en los demás y en nosotros mismos.

Las palabras positivas o estimulantes son asimiladas por el hemisferio derecho del cerebro, donde se concentran nuestras emociones y generarán síntomas de placer, sorpresa y alegría, palabras de aliento favorecerán la compasión y la calma, palabras de amor, repercutirán en aprecio y cariño, palabras de reconocimiento favorecerán un mejor desempeño y desarrollo, palabras de victoria, alegría y júbilo.

Cambiemos nuestra manera de comunicarnos y de hablarnos a nosotros mismos, erradicando palabras negativas, la crítica y los juicios prematuros, las palabras altisonantes y peyorativas y enriquezcamos nuestro vocabularios con palabras de reconocimiento, de gratitud, de aprecio y de amor hacia nosotros y hacia los demás.

Claudia Esponda, es la autora de este texto, vamos a poner en práctica lo que en el dice y tratemos de provocar con nuestras palabras en positivo un mejor entorno para todos gracias al efecto que producen.

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https://panycirco.com/columna/del-dicho-al-hecho-por-la-valentina/el-poder-de-la-palabra
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