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Monterrey N.L.

Ahí viene el lobo

Minuto
Por CHAVA PORTILLO 








No sé si usted sea fan del cocodrilo mayor Andrés Manuel López Obrador, pero hasta los más escépticos están empezando a entender que otoño muere en primavera, dicho de otra forma, se puede engañar a todos algún tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo.

 

En su visita a Macuspana Tabasco tierra que vio nacer al peje jamás imaginó que sería en su guarida, a unos pocos kilómetros de su rancho La chingada, la gente le hizo sentir lo frío del acero y del desprecio, del reclamo y el insulto incluida la mentada de madre con todo y el presidente vociferaba fuerte desgañitándose hasta la ronquera y presumiendo los apoyos que les ha brindado a su estado y que harto le han criticado en otras partes de la república por su benevolencia y magnanimidad en obra pública y presencia agradecida.

 

Y lo reclamó, rematando: “así no se puede” a punto de bajar del templete por primera ocasión con cajas destempladas y metales desafinados.    Era el bautizo de fuego y digan lo que digan le tiene que haber temblado el cicilisco y el occipucioahora en carne propia.

No era el insulto al gobernador de un estado, no era la rechifla la rechifla acostumbrada al alcalde del poblado para que llegara “Kalimán” a salvar la situación “ordenando” le dieran otra oportunidad saliendo victorioso con una mirada silenciosa del “me la debes cabrón”

 

Ahora el que estaba en la picota era el muchacho de la película, el invencible cocodrilo en fauces de la turba enardecida, en las garras del monstruo de las mil cabezas que sediento de sangre ya no escuchaba los regalos prometidos, las becas tramposas y convencieras, los apoyos a los de la tercera edad, los bastones a los ciegos, las sillas de ruedas a los discapacitados.     Ahora embravecidos exigían carreteras y escuelas prometidas, que se dejara de promesas, que se pusiera a gobernar.

 

Y a pregunta sembrada en la mañanera, obvio le pusieron la pelota para que metiera el gol de la explicación no pedida que acusación manifiesta.  “Son unos cuántos” dijo y saben que son los mismos que nunca estarán conformes porque han perdido el control que tenían desde Lucas Alamán y enseñó un documento firmado en 1852 donde exponía el firmante: “Los medios son nuestros, nosotros los controlamos” y de Antonio López de Santa Ana que vendió medio territorio.

 

“Esos son los que gritan, los que están enojados porque se acabó la corrupción” Luego de pedir que apoyaran a PEMEX a la CFE, el mundo se le vino encima, no hubo clemencia, la situación empieza a ser otra y el chaleco antibalas que porta a diario es signo inequívoco que el pueblo bueno y sabio, ya no lo cuida, amén de que muy pronto se estará utilizando un avión de ochenta pasajeros como TP 01 “para facilitar las cosas a ustedes -periodistas- y avanzar en el trabajo que tengo encomendado”.     Hasta que por fin entendió que no se podía seguir engañando a todos con su mensaje melindroso y pueblerino.

 

La gente se cansó pronto y los números son evidentes, la baja en la popularidad es un grito desesperado, aunque él quiera seguir tapando el sol con un dedo de que en otros países se mantienen presidentes con diez puntos de popularidad y aquí:  “ahí la llevamos” con una sonrisa que muestra la vieja conseja popular: ¿Qué quieren, una ilusión, o un desengaño?

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