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Monterrey N.L.

Amargos remedios

Minuto
Por CHAVA PORTILLO








Nadie desea ser portavoz de malos augurios, mucho menos recibirlos.  Hay quienes dicen que prefieren quedar mudos que ser heraldos del infortunio.

Nadie en esta vida acepta con gusto los impuestos, por eso son eso: “impuestos” porque los imponen y nadie en su sano juicio aplaude los aumentos aunque sabemos que son necesarios.

Referimos con frecuencia a los vecinos del norte y aplaudimos sus carreteras, hospitales, sus escuelas y modernas avenidas, pero pocos voltean a ver los impuestos que paga Johnny citizen, que son bastante más elevados que los que desembolsamos en nuestra patria.

Siempre el pasto más verde del vecino.

Los gasolinazos que fueron moneda en curso de los gobiernos federales, se han traducido en trampas demagógicas y enredos de redacción para hacernos saber que la gasolina en lugar de aumentar de centavito, una ocasión Peña Nieto nos dijo que aguantáramos un solo trancazo, que las sorpresas habrían terminado.

No nos volverán a saquear, frase que inmortalizó Pepe López Portillo con lágrima en el ojo y luego prometía que defendería el peso como un perro.

Nos volvieron a saquear y el furioso guardián lo domesticaron que ahora menea el rabo para dar entrada a la enfermedad más perniciosa y letal de las últimas pandemias…los “huachicoleros” que ordeñan los ductos de la corrupta petrolera mexicana vendiendo el producto robado a los grandes pulpos gasolineros que comercializan en los mismos expendios con ganancias millonarias.

Más triste es la historia cuando nos enteramos que uno de los sospechosos que dirigen las mezquinas operaciones es la banda de rufianes que encabeza el ex gobernador Rafael Moreno Rosas -Valle- que deja a su querida esposa como herencia la gubernatura sin que le exijan cuentas.

El aumento en las tarifas camioneras es un trago amargo que se tiene uno que tomar como la emulsión de Scott, que sabía a rayos pero era obligada medicina para el crecimiento de niño a adolecente antes que llegara la terrible inyección de B12.

Exigimos mejores salarios y prestaciones y los choferes del urbano no están al margen del aumento, el precio del diésel sube todo el tiempo y la llanta, el filtro y la escoba con que se asea la unidad incrementa casi a diario.

Lo único que se nos ocurre es gritarle al camionero,  que no suba su servicio aunque el alcalde haga caso omiso del bache y el nuevo pavimento; y PEMEX se defiende argumentando que el alto precio  es cotización del comercio internacional, pero para nosotros poco vale.

Aceptemos el aumento resignados, pero eso sí, exijamos nuevas unidades, servicio pronto, decente y más aseado.

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