Google-play App-store
Monterrey N.L.

El justo medio

Minuto 
Por CHAVA PORTILLO









En cuestiones de metralla y de pistolas me declaro inocente para siempre por lo delicado del asunto que tan malo es andar buscando la camorra, como la estupidez franciscana de poner la otra mejilla para lo que gusten sus mercedes.

Harto se criticó al Presidente AMLO se pitorreara de Felipe Calderón llamándole “comandante borolas”  o Agallón Mafafas para el caso lo mismo, cuando tuvo la mala ocurrencia de vestir uniforme militar que no era de su talla pasando revista a la tropa en el campo Marte, ante la pena para algunos tradicionalistas y jolgorio para los de la cuarta transformación.

Es bien entendido que la manera que FCH enfrentó a las delincuencias organizadas obisoñas no fue la adecuada, según expertos y mofa del cocodrilo a su antecesor no era otra cosa que echarle más limón a la herida por la descomposición violenta que existe entre decentes y canallas que dejan muertos en la calle como mangos en las banquetas en tierras veracruzanas.

La nueva versión del cómo sí se debe enfrentar a los maloras tal vez tiene aroma de mesura que raya en cobardía y no se han hecho esperar los “memes” del tipo que iban a asaltar unos delincuentes y les dijo pusilánime con voz conciliadora: “fuchi, guácala, piensen en sus mamacitas” guardaron sus armas, ofrecieron una disculpa y hasta le dieron dinero para el camión.          Esos delincuentes muy probable abandonarán el camino equivocado y dedicarán a hacer el bien enseñando catecismo con las hermanas de María auxiliadora.

El gran dilema: ¿abrazos no balazos? Amor y paz, y todo arreglarlo a puros besos y apapachos, o ¿echarle mano a los fierros como queriendo pelear?

No creo tener la respuesta pero en este caso no pienso que la solución sea: sobada y cebada como tratar a la bestia, porque estos ingratos no entienden razones y lo único que les provocaremos es un ataque de risa y vamos a tener que hospitalizarlos para que no se agraven y se convierta en padecimiento crónico, progresivo e incurable.

Pa la fuerza el acero dicta la sentencia popular, no creo que se solucione con consejos,bendiciones, pellizcos o jaculatorias edulcoradas con la palabra de Cristo nuestro pastor, tampoco con la payasada del comandante borolas de vestir de verde olivo para causar carcajadas de la tropa y de los mamarrachos.

Las muestras de repudio y ataque de parte de Juan ciudadano a los infelices soldados que soportaron insultos, diatribas con intención de linchamiento es muestra fehaciente que el horno no está para bollos; prueba inequívoca son los hechos sucedidos en Guanajuato donde encontrando una bodega donde almacenaban vehículos robados llamaron a la tropa por lo agresivo de la población enardecida.   Por poco les cuesta la vida y los queman con todo y vehículos Hummer artillados teniendo que entregar las armas con pena, vergüenza y aterrados.

No mi querido señor Presidente, el asunto no es por ahí, como tampoco lo de borrón y cuenta nueva, porque a los bandidos de cuello de cualquier color cuando hayan cometido su felonía, hay que llamarlos a cuentas y que paguen su delito, porque si no, como canta el Buki: ¿A dónde vamos a parar?      [email protected]

 


COMENTARIOS
comments powered by Disqus
https://panycirco.com/editorial/minuto/el-justo-medio
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo