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Monterrey N.L.

Falta de calicatencia

Minuto
Por CHAVA PORTILLO





Estuve por el H. Congreso el pasado lunes en una comparecencia que convidaba a disertar a tres funcionarios importantes de la baraja política de Jaime Heliodoro con los hacedores de leyes básicamente por el tema del avión, su costo y repercusiones.

Manuel González Secretario de Gobierno,  Aldo Fásci Secretario de Seguridad y un bisoño e incoloro Mauricio Torres que enseñó que los zapatos que le heredó su carnal Enrique le quedan muy holgados mostrando su nerviosismo y ausencia de capacidad y conocimientos en el tema administrativo; pero un cambio de último momento de amalgamar los tres funcionarios para que respondieran a los diputados hizo que el joven Mauricio respirara tranquilo y desapareciera la taquicardia.

Como era de esperarse el tema toral era el avioncito de la discordia y como el problema vigente es la alza de las tarifas camioneras, los legisladores se dejaron ir  como gato al bofe y le pusieron más enjundia a los camiones y no al policía con su OVNI -objeto volador no identificado- situación que tuvo que agradecer el Secretario de Administración que sólo le hicieron un cuestionamiento y no quería queso, sino salir de la ratonera. Pobre Mauricio, debe haber sufrido diarrea por su falta de tablas.

Primero hay que destacar que los diputados enseñaron la oreja.  Hicieron la misma pregunta repetidas ocasiones y Aldo que es una “chucha cuerera” se los comió a pedacitos, primero explicándoles reiteradamente el costo de la aeronave y que NO es un Dron, sino un avión  no tripulado donde hay un mar de diferencia.

“No son 57 millones, el costo es de 29 y es un avión que tiene siete horas de autonomía” repitiendo los legisladores que el Dron de Chihuahua había costado mucho menos, pero aclaró Fásci que su radio de acción es de un kilómetro y con esas características no se lograba cruzar ni el área metropolitana de Monterrey.

El Secretario Manuel González enseñó que se le guisa aparte y que su experiencia de haber sido funcionario, luego Legislador, Delegado Federal y después Secretario de Gobierno le da autoridad suficiente para corregir la plana a unos imberbes diputados que piensan que hablar mucho es sinónimo de mostrar capacidad desconociendo la máxima Platónica: “El sabio habla cuando tiene algo que decir…el tonto porque tiene que decir algo”

Existió un momento en que un diputado hablando del avión se refirió a la procedencia y el Secretario le reconvino diciéndole que se refería al origen del aparato, quedando en evidencia que la gramática, la semántica, sintaxis y  retórica, no son su fuerte. De su experiencia legislativa, mejor ni hablamos. Quedando claro un cuestionamiento: ¿no tiene el Congreso un cuerpo generoso, capaz y preparado de asesores para decirles a sus jefecitos qué preguntar y cuándo? Para no hacer el ridículo.   ¡Por dios!

Una cosa muy diferente es utilizar la tribuna de la elocuencia, solos, en el Pleno y despotricar sin recibir respuesta o controversia, que enfrentar en vivo a un funcionario capaz que su nivel está muy por encima del promedio.

Por último, ¿si la invitación a comparecer era para hablar del avión, por qué no se prepararon?    La lista de preguntas nada tenía que ver con el aumento de las tarifas, amén que si hubieran querido los funcionarios tenían el derecho de callar o  abandonar el recinto por estar fuera del orden del día, haciéndolo inviable e ilegal, señores legisladores.

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