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Monterrey N.L.

Hablando de muertos

Minuto
Por CHAVA PORTILLO






Las macabras escenas mostradas en el noticiario de Ciro Gómez Leyva donde exhiben las carencias del SEMEFO en Tijuana con vomitivos restos de lo que queda de los que alguna vez fueron seres vivos despiertan además de repulsión, molestia por no guardar algo de respeto no tanto por los fiambres, sino por los vivos que tienen que cruzar la barrera de lo indecible al identificar los cuerpos.

Si usted se siente sorprendido debo enterarle que no existen muchos anfiteatros que rompan con la desagradable y dantesca costumbre de estibar cadáveres casi siempre en espacios reducidos que son rebasados por la creciente cantidad de cuerpos que por negligencia de las autoridades judiciales no pueden ser depositados en el osario común ni pueden darle otro destino útil como donarlos a las facultades de Medicina para su estudio.

Como remate y aunque suene paradójico las morgues son diseñadas por autoridades casi siempre a muy corto plazo y en un tiempo reducido las poblaciones con su crecimiento exigen mayor espacio que no tienen y como es de suponerse si no se acuerdan de los vivos…de los muertos, menos.

Recordará usted el grotesco sanquintín que se suscitó en Jalisco cuando -otra vez- al carecer de espacio en el SEMEFO tuvieron la “fantástica“ ocurrencia de rentar tráileres refrigerados para estibar cadáveres.  Una mala planeación o desconocimiento en la materia hizo que se empezara a descongelar el “producto” emanando fétidos olores donde habían estacionado las pestilentes cajas mortuorias improvisadas.

La reacción no se hizo esperar y anduvieron los muertos del tingo al tango porque nadie quería que estacionaran los camiones cerca de sus propiedades y la Procuraduría, jueces y los que estaban inmiscuidos en el ajo no fueron capaces de darle una solución pronta y permitir que los cuerpos igual que sus almas dejaran el purgatorio y andar en pena.

En la entidad y de lo poco que puede presumir Fernando Canales Clariond cuando llegó a la gubernatura se le ocurrió la idea de remodelar el anfiteatro del Hospital Civil que tenía cuerpos en el estado que usted imaginará y pusieron en servicio tres congeladores que para esta fecha ya deben de estar saturados de pobres infelices que no han sido reclamados o la justicia tiene alguna duda con relación a su muerte.     El caso es que ahí están ocupando lugar y no podemos que respirando aire pero si siendo enfriados en un cuarto que es insuficiente.

Los fétidos olores que producen los cuerpos son de pronóstico insoportable y si quiere usted darle una “probadita” deje un pedazo de carne fuera del refrigerador un par de días para que se dé cuenta de la magnitud del problema.

Es de suponer que si un vivo en un hospital tiene un alto costo, puedo asegurar que un finado no es muy económico mantenerlo, amén de lo penoso del trance de perder un ser querido, tener que pasar por el angustiante infierno de verlo en condiciones deplorables tirado en el suelo además de esperar semanas para que sea entregado como un costal de papas en estado de descomposición es morirse de nueva cuenta después haberse muerto. ¿No podría considerarse en la lista de prioridades de la 4ª transformación un trato más amable para los que ya no votan?                              [email protected]

  



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