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Monterrey N.L.

Hagamos un balance

Minuto 
Por CHAVA PORTILLO









Por el inesperado interés que despertaron mis líneas de ayer hablaré del tema Adriancito porque debo decirles, me sorprendió más aún que esperaba curiosidad en el tema del abogado Javier Coello Trejo y su retadora frase de “aquí los estamos esperando” y a mi cliente no lo van a detener nunca porque jamás van a encontrarlo.

En el balance que estoy obligado por las criticas buenas, malas con razón o sin sustento me piden aclare lo del edificio de Valentín Treviño y la relación que existe entre Adriancito el pequeño alcalde de Monterrey y Federico Vargas antes conocido como el bailador ahora bautizado como el bacheador por la Secretaría que le creó su cuate para poder maquillar las acciones que empezará a operar con la faramalla de andar “reparando” baches.

Si en el primer turno como alcalde de Monterrey el pequeñín no mostró interés en las vialidades destrozadas ¿Qué nos hace pensar que ahora sí serán prioridad en sus programas?

Por eso es inaceptable que si en tres años la vialidad estaba hecha pinole, haber tenido el descaro y desfachatez de crear una dependencia completa para hacerse cargo de algo que jamás le ha interesado sobretodo nombrando a un imberbe jovencito que sabe de vialidades, carpetas, ingeniería vial, estampados, bases, sellos, asfaltados y carpetas lo que este reportero entiende de los programas satelitales.

Federico Vargas es uno de esos chavitos monos que tuvo la gran fortuna de encontrarse con el vellocino de oro en Rodrigo Medina que lo convirtió con su varita mágica en Secretario de Desarrollo Económico con un presupuesto millonario, la consigna y misión de esa área, ser Santa Claus…regalar, regalar y regalar cosas para transformarlo en virtual candidato a sucederlo.  Lo mismo que había hecho Natividad González Pará con él. 

Antes lo había lanzado al bullpen en la noble Corporación del Desarrollo de la Frontera Norte -CODEFRONT- para que hiciera sus pininos, luego lo mandó de Diputado Federal donde nunca hizo uso de la Tribuna de la Elocuencia y solo levantaba el dedo con singular obediencia.

Adriancito el pequeñín alcalde de Monterrey a sabiendas que era el “hermano que nunca tuvo” Rodrigo Medina lo arropó y ahora lo perfila como coordinador de la campaña y recogedor de asuntos económicos para una campaña donde lo que más se necesita es el poderoso caballero que es Don Dinero.

Lo del edificio referido de Pino Suárez y Salazar es manejado por los sucesores de don Valentín Treviño QEPD que fuera dueño de las Relojerías Valentín que operaba ahí mismo y antes que le echara el ojo pequeñín ya había sido la cueva de Mario Guerrero el tristemente célebre “carnes” cuando dejó en bancarrota a Metrorrey cuando por ganarse unos billetes firmó el contrato después de remodelarlo y hermosearlo de manera escandalosa y millonaria.

La ubicación es de primera y no requiere Federico Vargas tantos metros cuadrados porque no será para el encargo de remendar parches y pavimentos sino para juntar portafolios para hacer posible la campaña de Adriancito.    ¿Si existe un Secretario de Obras Públicas y un Director de Policía Tránsito y Vialidad, que tendría que hacer Federico en un área tan congestionada como inoperante?

Se terminó el espacio pero si hay respuesta como la de ayer, continuaremos con las siguientes partes de lo que tenemos en archivo.     Pobre Pedro Pablo Treviño, después de enterarse de la renuncia de José Narro, ahora se entera que Adriancito quiere ser gobernador.  [email protected]



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