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Monterrey N.L.

Lo que sigue del INSABI

Minuto
Por CHAVA PORTILLO

 







Hemos hablado largo y espeso sobre las consecuencias que ha significado el que el cocodrilo mayor de un tajo desapareciera el seguro popular en los estados para convertirlo en un mamotreto sin pies ni cabeza que se llama INSABI con todos los detrimentos que conlleva la creación de un organismo fútil, improvisado y que no termina de caminar.

 

También reiteramos que jugar con la salud de un pueblo es peligroso y que el motivo de la urgencia en el nacimiento del Instituto Nacional de la Salud y el Bienestar tenía todo el tufo de ser electorero para que por medio de ese delicado tema ganar sufragios y por ende posiciones políticas.

 

La final de cuentas y tan solo con la rebeldía y sustento real del inconveniente por parte de Gobernadores valientes como el bronco de Nuevo León y sin pleno convencimiento total de Jalisco, AMLO arrancó su capricho en medio de protestas y reclamos por los desabastos de medicamentos e inminente muerte de enfermos terminales sobre todo de cáncer y altos cobros por las cuotas de “recuperación” que no es más que un pago disfrazado como presión para obligarlos a alinearse al nuevo organismo de control para la salud.  Hasta ahí-

 

En días pasados por circunstancias naturales nos vimos en la necesidad de sufrir la pérdida de un ser querido en el seno familiar y los avatares que significa el vía crucis de enterarnos del fallecimiento desde enterarnos que la tramposa compañía “EME” que brindan servicio de emergencia médica, cuentan ahora con servicios contados, o sea, después de tres asistencias, solamente brindan el avío por teléfono y no asistiendo al domicilio.

 

El paciente llegó a los últimos alientos de vida y nos presentamos a Gayoso funeraria para realizar el desgarrador trámite de sepultar al ser querido que por organizado y habiéndose preparado con antelación ya tenía todo firmado y pagado, pero…la letra chiquita…

La urna en la que reposarían las cenizas era de un material aglomerado ridículo y que “no iba de acuerdo a la categoría del cliente”  

Nos mostraron de tres diferentes materiales y mejores acabados: madera, aluminio y la menos peor y obvio más costosa, de bronce que rondaba en catorce mil pesos.

 

Tampoco estaba en el contrato firmado y liquidado que el salón donde reposaría el cuerpo para su velatorio contara con un privado para reposar por momentos que tenía un costo adicional de cuatro mil pesos y si contara con sanitarios seis mil ochocientos en conjunto.

 

Las galletas están contadas y se puede deducir que sólo refrescos, agua y café sería a discreción.   El área para recibir a los dolientes que rentamos estaba designada para cien personas y recibir una cantidad mayor obligaría “correr” una división para albergar el doble pero obviamente mayor pago, que no estaba en el contrato.

 

Con precisión de ferrocarrilero, el servicio inició a las 9.00 horas y a las 14.00 se invitó a los dolientes a la misa de cuerpo presente que terminada la ceremonia pasaran a una sala pequeña para que solo los familiares se despidieran del cuerpo y hasta ahí dando por terminado el compromiso.

 

Olvidaba, el estacionamiento que era libre, ahora es con valet parking supuestamente gratuito, solo con propina “voluntaria”, pero ahí le encargo quién es el guapo que no deje su óvolo al acomoda carros.

 

Morirse cuesta una lana, no se lo recomiendo, pero más ahora que ya no hay seguro popular y que ya contamos con los vampiros de Gayoso, para enfermos no contagiosos, rezaba su publicidad desde hace un siglo.         [email protected]

 


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