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Monterrey N.L.

Río revuelto

Minuto
Por CHAVA PORTILLO











Es probable que estoy viejo y las cosas cambian contrario al gato pardo de Lampedusa que todo se modifica, para que siga exactamente igual.   En mi mocedad trabajé de camarógrafo con los maestros de la lente de 16 mm Murillo, Álvaro y el inolvidable Paquín todos bajo el mando de Martínez Ita que además de mal humorado nos pagaba una miseria.  Dios lo tenga a fuego lento.

Cubríamos de todo con la cámara Bolex al hombro y cuando no era el atropellado, choque de camiones o el incendio del estanquillo estábamos de guardia en palacio de gobierno con Reyes Aurrecoechea y don Alfonso de gobernador, donde además de ser X1 manejaba a los diputados y era amo dueño y señor del PRI que ya sentaba sus reales en Pino Suárez y Arteaga.

Y cómo no, si de esa generosa bolsa salía el pipirín de los que ahí laboraban y atendían los mandatos de Martínez Domínguez que no era tan maldito como lo pintaban, era simpático, anecdótico y eso sí, inteligente y sagaz, amén son el sello de Juan charrasqueado, en los jardines no dejaba ni una flor.

Pero más allá de mis cuitas y experiencias, ya estoy como el arquitecto Benavides al que mucho aprecio pero más critico, que se la pasa hablando del pasado y de lo que hizo causando hilaridad entre los chavos que aprenden este oficio cuando a él ya se le está olvidando, pero así es el padre cronos, no da vigor perdurable además de cruel, sobre todo los que han tenido la fortuna de aparecer en el “cuadrito” que es la tele.

En ese tiempo los políticos eran de otra madera, quizá no muy letrados, pero sí agradecidos y leales, eran canela pero muy fina de la que los hombres de ayer, respiraban y transpiraban debiéndose a una doctrina, a una bandera y a un catecismo.  Primero muertos que meter reversa.

Los personajes de antes cuando llegaba a traicionar sus principios y cambiar de cachucha se convertían en noticia, casi siempre para formar otro organismo político y no los dejaban de ver por arriba del hombro de pecado imperdonable, como la muchacha que salía con premio sin haber sido casada vestida de blanco y en la iglesia.

Hasta ayer ya muy tarde, “Alito” Moreno mandamás del PRI ayuntado con Heriberto Treviño en el Estado hacían de tripas corazón para que se firmara un matrimonio difícil de entender porque la novia es de los Capuleto y el muchacho de la familia Montesco y aunque ya tarde se insistía que la coalición se cancelaba, la verdad es que las dos familias se encuentran en desgracia, una en lo económico y ambas en el prestigio.

La terquedad de mantener a Adriancito el pequeño alcalde de Monterrey como primer vocal de la pretendida solicitud a gobernar el estado ha sido el gran obstáculo para tener un “approach” y merecer el triunfo, cuando lo más fácil era haber hecho el enroque de mandar a la guerra a Paco “poca braza” Cienfuegos, a Ildefonso Guajardo o César Garza, que tanto uno como el otro gozan de cabal salud.

De las lealtades, filiación y amor por la camiseta, es lo de menos, ahorita lo más importante es detener la trágica pandemia que nos acosa y no me refiero al covid 19 sino a la otra peor que despacha en palacio nacional y tiene reuniones mañaneras.

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