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Monterrey N.L.

Paciencia con el Bronco, raza

Tierra De Nadie

Por Walid Tijerina


En la mitología griega aparecen las clarividentes Moiras como las encargadas del hilo de la vida, la fortuna y la muerte. La primera echaba a andar la vida de las personas, mientras que la segunda echaba los dados del destino de cada una de ellas. Finalmente, la Moira Átropos, cuyo nombre significa “inevitable”, cortaba el hilo vital de las personas para poner fin a sus existencias.

Y el punto es que, antes que parezca una clase aleatoria de mitología o culturas antiguas, nos hemos convertido en esta suerte de titiriteros o hacedores (y finiquitadores) del destino. Igual linchamos al Piojo Herrera –a quien forjamos con un vehemente hilo de la fortuna para después cortarlo con displicencia y con su eventual ración de memes inolvidables– que al Bronco –a quien también dimos vida como primer gobernador independiente electo para después querer recriminarle promesas cuando ni siquiera ha entrado en funciones.

Ahora bien, cortarle el hilo al Piojo, más allá de bipolaridades suyas y nuestras, fue algo “inevitable”, casi buscado a pulso. Pero ya en el segundo caso, del gobernador recientemente electo, parecemos niños caprichosos jugando con hormigas y lupas bajo el sol –ya ni siquiera Moiras griegas. El Bronco se ha topado, como resultado tal vez previsible de la actual “transición de gobierno”, con un estado endeudado. No obstante, fue la magnitud de este problema la que lo hizo revirar respecto a su promesa de campaña de retirar la tenencia.

Y aquí entra entonces su contraparte, Fernando Elizondo, exigiendo soluciones pragmáticas y técnicas ya después de esa campaña “Cinderella” que los llevó a la gubernatura. La dicotomía se convierte entonces en el contraste histórico que hemos tenido en el gobierno mexicano: políticos o técnicos (a veces estos últimos, como De la Madrid o Salinas, convertidos en tecnócratas). Bien dice Ross Schneider, “en la elaboración de políticas públicas, los políticos basan sus decisiones en calculaciones de relección (o en este caso, simplemente electorales); los tecnócratas en criterios técnicos.”

Los criterios de los técnicos usualmente son más dolorosos y a largo plazo, aunque siempre calculados pragmáticamente hacia el desempeño de la política pública a emplear –por esto mismo es por lo que los técnicos generalmente son designados y no electos, como en Secretarías de los distintos gobiernos, para no comprometer la pertinencia de una política pública con meras cuestiones electorales.

La ironía del asunto en Nuevo León es que se eligió a Jaime Rodríguez y también a Fernando Elizondo, como un equipo de gobierno. Fernando Elizondo no despegó en la campaña a pesar de ser, como todos repetían hasta el cansancio, el “más preparado” o el que “más experiencia tenía”; por esto mismo decidió sumarse al equipo de Rodríguez, cubriendo así los dos frentes: el electoral y el técnico. Y con esta combinación de capacidades fue que se ganaron los votos de los nuevoleoneses en una mayoría avasallante.

Dejemos pues las tijeras o lupas a un lado. Siempre habrá decisiones dolorosas y controvertidas en un gobierno entrante, pero hay que esperar al menos a que éstas sean tomadas para evaluarlas. Y ya después cada ciudadano criticará la decisión de acuerdo a su preferencia: la política, hecha en consideraciones electorales y grilleras, o la técnica, que en este caso busca sanear las finanzas de nuestro estado.




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