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Monterrey N.L.

Una ronda desairada

Tierra De Nadie

Por Walid Tijerina


“Fiera venganza la del tiempo que le hace ver deshecho lo que uno amó.”

Enrique Santos Discépolo, Esta noche me emborracho


En general, se ha comentado de la Ronda Uno como un evento de desilusiones. Algunos se refieren a la Ronda Uno, a México, a las reservas petroleras de México, o a todo en conjunto, como un solterón ya maduro saliendo en busca de medias naranjas y, eventualmente, desairado; otros, como una quinceañera abandonada en la pista. Fue, en palabras de Bárbara Anderson, “un baño de realidad”.

Hay quienes se esperaban la Ronda Uno como una compra-venta de acciones en Wall Street –la gente gritando, colgando y descolgando teléfonos para atender solicitudes liderados, tal vez, por algún funcionario de la Secretaría de Energía enrolado cual Di Caprio en El Lobo de Wall Street. Pero nada de eso. De catorce bloques que se licitaron para exploración y extracción sólo dos fueron otorgados.

Y es que por algo dicen que en la política el tiempo (timing) lo es todo; en la economía politizada también. Justo cuando el gobierno federal aceitaba motores para la Ronda Uno se escapó el criminal más buscado del país –con túnel de 1.5 kilómetros, ventilación y motocicleta incluida, o sea que no fue el pequeño túnel que construyó el personaje de Tim Robbins en Shawshank Redemption, tras 17 años de trabajos nocturnos con un martillito que más parecía cepillo de dientes.  Encima, como losas, se le suman el presente debilitamiento del peso frente al dólar y la caída estrepitosa de los precios del petróleo.

También dicen las firmas internacionales interesadas en los bloques licitados que los márgenes de utilidades cobrados por el gobierno federal eran demasiado altos y que estos primeros bloques licitados eran los menos atractivos. En conjunto, los potenciales inversionistas y nuestro gobierno nos han querido redibujar la Ronda Uno como una especie de tanteo, de aflojar el cordel para ver qué pez saltaba. La siguiente ronda será en septiembre y lo que ha quedado claro es que el margen de error, por parte del gobierno, se ha reducido.

Por lo pronto la Ronda Uno me recuerda de igual manera a crueles desaires, como aquel escrito por Santos Discépolo, donde México y sus reservas petroleras cumplirían el papel de la mujer, antes idolatrada por el narrador, que ahora sale de cabarets “sola, fané (triste), descangallada (castigada por el tiempo)” y también “chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando su desnudez”. En resumen, como un “gallo desplumado”. Esperemos que a este gallo lo tengan ya en engorda si es que nuestro gobierno quiere resultados diferentes para la siguiente ronda.



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