Google-play App-store
Monterrey N.L.

Estamos buscando mujeres empoderadas

Por Jessica


La semana pasada tuve la oportunidad de estar en el tour que hace Sidral Mundet alrededor de México para conocer lugares inesperados en diferentes ciudades. En la edición Monterrey, diferentes bloggeros, tuvimos la oportunidad de visitar restaurantes, teatros, galerías y colectivos de arte que hacen del Barrio Antiguo, centro cultural de la ciudad, un lugar extraordinario. En la caminata por el lugar, dimos con un panadero, una persona de 30 años aproximadamente, en su triciclo cargado con leña acompañado de su perro. El panadero nos contaba que él proveía de pan a toda la colonia, que había trabajado en diferentes lugares y que se había dado cuenta que su pasión era hacer pan por todo lo que rodeaba el oficio de panadero. Inmediatamente la gente empezó a cuestionar su modelo de negocios, ¿por qué produces tan poco pan?, ¿no se te ha ocurrido hacer un horno más grande?, ¿ por qué no buscas repartidores para vender más pan y ganar más dinero? El panadero contestó, que si él comenzara a contratar gente, tener hornos de gas y conseguir repartidores, dejaría de hacer lo que más le gusta: hacer pan. La alegría de convivir con la gente, de observar a sus comensales disfrutar su delicioso producto complementando la experiencia de hacer pan con sus propias manos. 


En ese momento me di cuenta de que ese panadero era más feliz que yo. Él hacía pan todos los días mientras yo me preocupaba por ser exitosa, por buscar una inversión, por conseguir seguidores, por estar conectada. Caí en cuenta que yo no era diferente a esas personas que buscan casarse antes de los 25 y tener una familia. Estaba preocupada por ser una gran emprendedora, tener fracasos que compartir y después resurgir como el ave fénix con la idea ganadora que me haría ser una gran empresaria. Es un molde diferente, son metas diferentes pero ambas son una construcción social impuesta. 


Mujeres emprendedoras, mujeres empoderadas, mujeres feministas, mujeres transgresoras, todas diferentes pero empalmadas en la misma visión errada del pop que sufrimos en estos días. Nunca nos ponemos a pensar qué significa ser una mujer empoderada ¿será lo mismo que una mujer que logra ser CEO, fundar una empresa o conseguir 100, 000 followers en twitter? Yo creo que no. Una mujer empoderada busca llegar a sus metas de una manera rebelde, desafiando estructuras y aportando a la lucha que sus hermanas mujeres buscan emprender. Ayuda a trazar ese camino con sus acciones diarias, no encasilla, no juzga, no impone, no perpetúa modelos y no busca reproducir lo que le han enseñado sobre ser mujer, busca ser feliz y ayudar a las demás a serlo dentro de un ambiente incluyente, pacífico (o no), consensuado y lleno de oportunidades para crecer en todas direcciones. Una mujer que discrimina o excluye (o ambas) sin importar el éxito que ha tenido como empresaria no debe de ser una figura a seguir a menos que lo que se esté buscando es reconocer una trayectoria laboral, e inclusive no puede ser ejemplo por tener malas prácticas como persona. 


Como mujeres hemos caído en la agenda de Emma Watson, del premio Nobel, del video de Buzzfeed sobre el cat calling, del cover de Frozen con la letra modificada para "empoderar niñas", de "All about that bass" y sin querer todas estas cosas nos llevan a lo mismo: la perpetuación de modelos y un feminismo desechable, listo para consumirse. Temas discutidos a la ligera sin propuesta alguna que pasan de ser virales a ser old news en cuestión de días.  La hiper inmediatez nos ha llevado a creer que Ban bossy es suficiente para cambiar el mundo, que eso nos hará entender lo que necesitamos hacer para erradicar cualquier mal que nos atañe a las mujeres. En los círculos del emprendimiento, han puesto a competir proyectos sociales con brazos robóticos, tiendas de zapatos en linea o cualquier producto que reditúa a corto plazo. 


Un proyecto social que va dirigido a la reconstrucción del tejido social que busca impactar y transformar comunidades se vuelve menos valioso cuando lo prospectamos a varios años porque no cabe en el juego del capitalismo. Más productos, más empresas, más proyectos. El mundo de las startups no discrimina por género, discrimina por rendimiento en forma de dinero. Tendremos que ponernos a pensar si producir más es necesario, debemos de detenernos a pensar sí realmente los ocupamos.

Todos dirán- Sí hay espacios para emprendimientos sociales. Ok, sí es cierto, pero eso no es visible, no es la cara del movimiento. Lo primero que se nos viene a la mente es este grupo de jóvenes con la innovación digital o tecnológica del momento hecha en la cochera de sus casas con la intención de resolver x o y problemática del mercado ¿Y el mercado social? Ese no se puede medir como las compras en una tienda virtual ni un sistema de software, es más complicado que eso. Muchas disciplinas intervienen para poder crear diagnósticos, procesos, productos y métricas. Si es más difícil, ¿por qué no vale más?


Para erradicar las imposiciones, el feminismo de microondas y la desvalorización de los proyectos sociales, es necesario tener una memoria histórica sobre la lucha, estudiar las teorías que empezaron desde hace décadas a romper paradigmas, encontrar casos de éxito alrededor del mundo, compartir los esfuerzos de mujeres que tienen un bagaje teórico, académico y práctico en cuestiones de género aplicados a proyectos. Queremos mujeres empoderadas, mujeres con fondo que quieran ayudar a construir una comunidad, una sororidad para poder empezar a cambiar las cosas. No todo en la vida es la aceleración directa de Silicon Valley, existen agentes que pueden contribuir a la construcción de proyectos sociales que buscan impactar en las personas y no en la bolsa de valores. 


Queremos mujeres empoderadas, las estamos buscando. 



COMENTARIOS
comments powered by Disqus
https://panycirco.com/la-plaza/g/estamos-buscando-mujeres-empoderadas
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo