
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Demoledoras, resultan las palabras del popular periodista estadunidense Tucker Carlson, en una recientísima entrevista que le hace el New York Times, donde afirma que, tras conversar con Donald Trump en múltiples ocasiones previas al conflicto con Irán, su percepción -al menos su conclusión personal- es la de que el presidente de los Estados Unidos inició la guerra, no por convencimiento propio, sino porque “se vio forzado, presionado a hacerlo”.
Carlson asegura que “nunca vio a Trump demasiado entusiasmado” con detonar esta guerra y que “él sabía las consecuencias”, incluso las negativas, de las que el periodista afirma que quiso alertarle repetidamente.
“Mi conclusión después de todos los encuentros es que Trump, pese a no estar convencido de iniciar el conflicto con Irán, sentía que realmente no tenía opción, y que ya se había resignado, y que [incluso] internamente no estaba contento con esa decisión”, afirma Carlson en esta explosiva entrevista.
Las palabras del periodista retumban fuerte porque, uno, Tucker Carlson es considerado hoy el comunicador más popular y nombrado en los Estados Unidos; de entrada, para el sector conservador y de derecha, pero incluso -según diversos reportes y artículos recientes- hoy se le nombra como el personaje de medios más influyente en todos los sentidos en los Estados Unidos.
Pero además sus palabras sobre Trump tienen una dosis importante de credibilidad porque, a diferencia de la opinión de cualquier analista o personaje político, Carlson realmente ha sido cercano al actual presidente de los Estados Unidos, cuando menos en los últimos 10 años; y es un hecho público que Trump lo ha recibido en numerosas ocasiones y mantenían fuerte contacto en los últimos años, cuando menos hasta muy poco antes de iniciados los combates con Irán.
Tucker Carlson, que fue uno de los más populares comentaristas de Fox News en su paso por la cadena entre 2009 y 2023 -sin duda el que tuvo los más altos ratings-, también fue un entusiasta apoyador de las campañas de Donald Trump, y lo apoyó públicamente, pero en la actual administración comenzó a ser sumamente crítico contra la influencia de Israel en la política estadunidense y contra lo que llamó el “genocidio” de Netanyahu en Palestina, para finalmente romper con Trump en febrero del 2026, cuando iniciaron los ataques en Irán.
Desde entonces, Carlson es uno de los mayores críticos de Trump, particularmente de la guerra en Irán, a la que ha calificado de desastroza y dañina para EUA, y por consiguiente, del peso que tuvo Israel en empujar a Trump hacia este conflicto.
El punto medular de este viraje en la simpatía de Tucker Carlson hacia Trump -y de paso, de sus posturas sobre Israel-, es que su influencia es poderosa en las preferencias y la mentalidad de muchos estadunidenses, particularmente en el sector de la “base MAGA”, esto es, diversos espectros del conservadurismo y los votantes republicanos en EUA.
Después de Carlson, el segundo comunicador más influyente en Estados Unidos, según diversos estudios, es Joe Rogan, también proveniente de la mentalidad nacionalista, republicana y libertariana tipo Trump. Y justamente Rogan también rompió con Trump este año, básicamente por las mismas causas: la guerra con Irán y las políticas de Israel.
De acuerdo a una lista elaborada por el Instituto reuters y la Universidad de Oxford, las cuentas de redes sociales más influyentes en EUA son (en este orden): Tucker Carlson (conservador), Joe Rogan (conservador), David Pakman (de izquierda), Tim Pool (conservador) y Alex Jones (de derecha).
Casualmente, los cuatro líderes de opinión que tienen una tendencia republicana, han roto hoy, en menor o mayor grado, con Donald Trump. Ya ninguno es un claro y ferviente entusiasta y promotor de las posturas del presidente.
El propio Alex Jones, de “Info Wars”, que era uno de sus mayores impulsores, expresó en abril que Trump hoy se volvió un “súper villano” que “traicionó” a sus seguidores.
Estos hechos no son menores en lo absoluto. La influencia de esas y muchas voces más está causando un cisma entre los seguidores del movimiento MAGA (“Make América Great Again”), lo que define un antes y un después, luego del conflicto con Irán, que solamente le ha restado popularidad al presidente y no parece haber traído ningún logro tangible ni a los estadunidenses ni al mundo.
Una caída para Trump de la que no se ve nada fácil una recuperación, y mucho menos con la opinión pública cada vez más en contra.




