Minuto
RICARDO CORTÉS CAMARILLO
Como los zapatos, la ropa, los autos y hasta los perros van creando una moda. Siempre pasajera, lo que hoy bello, auténtico y gracioso, mañana será ridículo. El lenguaje no sería la excepción como también la forma de gobernar; jamás hubiéramos imaginado que un dirigente exclamara tener otros datos, o la peor, no me salgan con que la ley es la ley, que de un acto sublime cae en el abismo de lo ridículo.
Hoy la moda de los delincuentes no es transformarse en mejores seres humanos. Está en llegar al clímax de lograr la impunidad por medio de convertirse en soplones, sapos, pitarras o rajones, llamados ahora con elegancia “testigos protegidos” para alcanzar condenas ridículas o exentarse de pisar una mazmorra.
La acción del policía Gerardo Mérida y el tesorero Enrique Díaz de Sinaloa pasar Allende el Bravo para ser detenidos, juzgados y muy seguramente perdonados por una Corte americana deja en claro varias premisas, primera, no le tienen confianza a las leyes mexicanas ni a su aplicación, segundo, aún con todos los antecedentes las sentencias serán más laxas y por último, han creado un pánico monumental a todos los cómplices que aún viajan en el mismo barco que está a punto de naufragar muy probablemente con su capitán abordo y algo que sería sencillamente fantástico además deseable, con una tripulación mayor como el marino de profesión Rafael Ojeda que se asoció con los marineritos sobrinos en el gran desfalco del huachicol.
Como es de esperase el gañan bufón de la corte Gerardo Fernández Noroña gritó urbi et orbi que entregarse a la justicia gringa por parte de los malos funcionarios mexicanos es una “marranada” además de pifia imperdonable por parte del policía consentido de la señora presidente por no haberlos tenido bajo vigilancia 24/7 para no permitirles entregarse a los policías americanos porque les darán una bofetada para que hablen y diez para que guarden silencio llevándose entre las patas a todos los que evidentemente tienen cola larga incluyendo, obvio, Fernández carroña
¿Cuándo se creó esta figura tan tramposa y mal intencionada? ¿Quién será, además, el que cierre la puerta del corral de los delincuentes? Los entregados canallas sinaloenses a las autoridades americanas, por supuesto señalarán a Rubén Rocha Moya y este a su vez al ser detenido, solicitará ser testigo protegido y será liberado, luego vendrá la acusación contra el secretario de Hacienda, lo meterán a la cárcel y señalará que los dineros del narco eran entregados a Mario Delgado como presidente del partido Morena lo liberarán por ser testigo protegido y así hasta el infinito.
¿Qué cosa verdad? Será como la historia de Nuevo León y la urgencia de Samuel el mentiroso que sueña dejar en el cargo a Mariana, Mike Flores o Félix Arratia para que no exista la necesidad de solicitar ser testigos protegidos y cubrirle la espalda al sinvergüenza dejando sin palabra ni aliento al fiscal general Javier Flores Saldívar que teniendo la oportunidad de significarse con un “zambombazo” de aplicar la justicia como un señor capaz, valiente y honesto, salió con un tirititito que lo desprestigió como todo lo contrario, no perdona todo el tiempo que lo estuvimos esperando y mira con lo que salió.
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