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El chapulín colorado

By diciembre 14, 2023No Comments

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CHAVA PORTILLO

De la fuente inagotable y talentosa de Roberto Gómez Bolaños y de sus múltiples personajes destaca para mi gusto el más famoso sin demeritar a los demás geniales.   El chapulín colorado con su chipote chillón es la muestra del héroe evocado que suplicantes los desvalidos evocan en sus momentos de apremio con su grito: ¿Ahora quién podrá salvarnos?

Hace unos días unos pobres infelices del poblado Texcapilla en el Estado de México en el hartazgo se revelaron y con machetes, piedras y unos cuantos pocos fusiles enmohecidos hicieron frente a los canallas del cartel de la familia Michoacana que se presentaban con la intención de cobrar las cuotas de piso, extorsión y todo o que suelen señalar los asesinos a la gente que, teniendo poco, les quieren robar para dejarlos con nada.

Me llamó poderosamente la atención una mujer local que reveló le habían desaparecido a su esposo y un cuñado, solicitando “amablemente” al presidente López permiso para matar y que no les regalaran armas, nada más que nos dejen traer palos y machetes, porque piedras hay de sobra.       No deseo estar frente a una mujer de esas, enfurecida y convencida de la frase campirana y ortodoxa, no hay nada que perder, al cabo mundo ahí te quedas.

Tres días después, por fin se dignó la favorecida por el presidente López, la señora Delfina Gómez en su carácter de gobernadora del Estado de México con un aparato de seguridad de cientos de elementos de todas las policías, municipales, estatales, guardia nacional y por supuesto soldaditos de chocolate que recorrieron el lugar donde hacía unas horas habían matado y tatemado a Rigoberto “N” alias “payaso”.  NOTA. Jamás entenderé, ni aceptaré el sufijo “N” para proteger la identidad de los maleantes, además que todos saben perfectamente quién es el canalla asesino.

Como en la historia de las aldeas de Potémkin donde gobernaba Catalina la Grande zarina de todas las Rusias, llegó el convoy, barrieron las calles, escondieron al loco, amarraron al perro, regaron un árbol y hasta pintaron las bardas para que llegara la importante visita.   Momentos después, la comitiva se largó y todo quedó como estaba antes de la esperada cortesía, y para taparle el ojo al macho, se mantuvieron tres granaderas, ocho tecolotes, una tercia de inútiles de la GN que muy seguramente los envirarán a otro poblado donde más se necesiten con urgencia, como suele ser la costumbre del príncipe de Macuspana.

La pregunta que se hacen todos en este momento, ¿ahora quién podrá defendernos?    El chapulín colorado ya se fue y los asesinos regresarán sin duda más armados, encabronados y con sed de vengar la muerte del payaso, al que adoraban con singular simpatía y ahora sí, agárrense de la brocha, porque van a quitar la escalera, los niños y las mujeres primero como en los naufragios, la familia Michoacana no se anda por las ramas y si vieron como asesinaban a uno de sus comandantes, para eso hay más Generales, haciendo referencia temible, pa los toros del Jaral…los caballos de allá mesmo.

Esto no se acaba hasta que se acaba y si los pobladores de Texcaltitlán no tienen qué perder, los asesinos mucho menos, que para eso nacieron, ha sido su fuente de inspiración y convicción de vida.              Ellos cumplen ordenes y sienten satisfacción matar por matar, la única diferencia es que los “michoacanos” traen R15 y fusiles Barret, mientras los pobres agricultores traen muchas piedras en el morral, pero debajo del huipil, dos enormes razones para tenerles miedo.          minutochavaportillo@gmail.com