Félix Cortés Camarillo para Pan y Circo

           Uno de los subproductos de la Guerra Fría en los años cincuenta del siglo pasado, fue la Internacional Socialista, que agrupó a 27 entes políticos de cierta izquierda, laboristas, social-demócratas o abiertamente socialistas. No hubo participación mexicana en Frankfurt del Meno, en 1951. Era una reedición de varios intentos de unión internacional de las izquierdas desde el siglo XIX, pero también una reacción a la movida política de Lenin y Stalin en 1919 al fundar la Tercera Internacional, que por obvias razones es conocida como el Komintern: en transcripción del cirílico: Komunistichesky Internatsional. Partidos comunistas only. Nos reservamos el derecho de admisión. Se acabó la unidad mundial de las izquierdas, pero se sigue buscando.

            La Internacional Socialista es presidida hoy por Pedro Sánchez, cabeza del gobierno de España; su vicepresidente es Alito Moreno, del PRI mexicano. Bueno. El asunto es que hace dos días se reunió en Madrid un congreso de ese organismo, y el principal mensaje que de él emana es el peligro de que las elecciones en México vayan a estar dominadas por el narcotráfico y el crimen organizado.

            Paralelamente, la marquesa Cayetana Álvarez de Toledo, diputada de Barcelona por el Partido Popular, advirtió en otro foro sobre el mismo peligro y llamó a los jóvenes a evitarlo. El presidente López dijo sentirse elogiado porque la diputada haya venido a “hablar mal de él” y la situó a la derecha de las derechas; vamos más allá de Vox. Otra vez, la víctima es él.

            A esas ocurrencias ya estamos acostumbrados.

            Lo preocupante aquí es que a los mexicanos –los que no estamos en la nómina de Lopitos- nos tengan que decir desde España el peligro inminente que nos acecha. Que ninguno de los candidatos a la presidencia en junio haya dado la voz de alerta. La señora Claudia, por el contrario, descarta esa posibilidad. Todo ello, cuando los mexicanos sabemos que por lo menos la mitad del territorio nacional está fuera del control de los abrazos de las fuerzas del gobierno, y que esa parte del País está dominada por el narco. Que el narco quita y pone los candidatos que quiere a los puestos más importantes, los de contacto primero y directo con la población y que son los presidentes municipales, los jefes de policía, eventualmente los gobernadores. Y cuando no le son gratos los candidatos, los hace matar o los amenazan de muerte para que se rajen. Y se rajan.

            ¿Qué faltaría para que sea el crimen organizado el que designara al presidente del país y su gabinete? ¿Nos sentamos a esperar, o simplemente decimos que aquí no pasa nada?        

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): Ya no sabe uno a quien creerle sobe la muerte del cuadragésimo cuarto normalista de Ayotzinapa el viernes. Dice el Secretario de Gobierno y Seguridad de una gobernadora invisible del estado de Guerrero, que el joven disparó contra la policía y en respuesta los uniformados lo mataron. Dice el presidente López que no, que él no iba armado y que no disparó. Me da la impresión de que alguien está mintiendo aquí, allá o acullá. Ahora, en este sexenio van 183,270 asesinados. Yo apuesto a que el presidente López supera la marca de los doscientos mil.

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