Gregorio Martínez con Pan y Circo

¿Qué nos dejó la tragedia?

By mayo 28, 2024No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

La lamentable pérdida de nueve personas, entre ellas un niño de once años de edad.

Cerca de 200 personas con lesiones, algunos hospitalizados hasta el día de hoy.

Una profunda tristeza, consternación, empatía entre la comunidad.

Se demostró que sí se pueden coordinar las autoridades y corporaciones de los tres niveles de gobierno, anteponiendo los intereses de la gente.

Sin embargo, también hay que decirlo, dejó más preguntas que respuestas respecto a las causas y los responsables.

Vayamos por partes.

El evento de campaña de aquella noche del miércoles 22 de mayo de 2024 pasará a la historia como el acontecimiento más doloroso que hemos vivido en Nuevo León en tiempos electorales.

Cuando veíamos con preocupación los niveles de violencia contra políticos en diferentes estados del país, pensábamos que lo peor sería tener aquí el asesinato de algún candidato.

Esta vez la realidad superó cualquiera de nuestros temores.

Transmitimos por televisión lo que ocurría en el parque de beisbol de la colonia Villas del Obispo, en San Pedro.

Junto con mis compañeros presentamos imágenes y testimonios que daban cuenta de la magnitud de lo ocurrido.

Fue conmovedor ver cómo decenas de paramédicos de diversas instituciones, elementos de seguridad de diferentes corporaciones, así como personas voluntarias, se sumaron a las heroicas tareas de rescate.

Del caos y la desesperación, rápidamente pasamos al trabajo colaborativo, que priorizó la atención hacia las personas que más lo necesitaban.

Bien por el trabajo realizado por personal del Instituto Mexicano del Seguro Social y del Hospital Universitario, quienes recibieron a la mayoría de los heridos. Lo mismo a médicos y enfermeras de otras instituciones que respondieron acorde a la emergencia.

El liderazgo del Gobierno del Estado coadyuvó a que todo fluyera más rápido.

Al día siguiente anunciaron la creación de un fondo para indemnizar a familiares de los fallecidos y a quienes resultaron incapacitados.  Ahora está el dilema de que si fue lo correcto, que si es legal hacerlo así. Es algo urgente, muy necesario, ha sido bien recibido. Seguramente las autoridades tendrán que explicar sobre la disposición de estos recursos.

El otro gran tema es la investigación. ¿Habrá responsables?

La Comisión Nacional del Agua alertó ese mismo día de la probabilidad de chubascos y lluvias puntuales fuertes, descargas eléctricas, rachas de viento de 50 a 70 kilómetros por hora. Hablaba también de la posible formación de torbellinos y tornados en el norte de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

¿Hasta dónde estos pronósticos son certeros?

Los compañeros meteorólogos de los medios de comunicación señalan que el fenómeno que se presentó, micro ráfaga, con vientos divergentes, es algo que ocurre muy ocasionalmente en la zona metropolitana de Monterrey… que es básicamente atribuible a la ola de calor y a la inyección de humedad, ante la presencia de un sistema frontal.

¿Por qué las autoridades de Protección Civil del municipio de San Pedro, en primerísima instancia, no tomaron en cuenta esta información? ¿O por qué no investigaron un poco más, antes de mantener el permiso para la realización del evento?

Bueno, ¿y la empresa contratada para el montaje del escenario?  ¿Realmente puso todos los soportes necesarios?  ¿Como quiera hubiera aguantado el peso, ante la llegada del viento?

Por respeto a las personas fallecidas y a quienes resultaron afectados por esta tragedia no debe dejarse de lado la investigación. Deben determinarse, con toda claridad, las responsabilidades civiles, administrativas y penales de esta tragedia que probablemente pudo haberse evitado.