Félix Cortés Camarillo para Pan y Circo

 Qué triste se encuentra el hombre cuando está ausente…

Cuando está ausente muy lejos ya de su patria.

Paso del Norte, Felipe Valdés Leal

Bastante nada aportará la nueva política de Joe Biden para los casos de asilo de los indocumentados que cruzan la frontera desde el país nuestro hacia el suyo, por nuestro Norte. De un momento a otro, así como fue anunciada, la medida va a darle a la migra, la policía de la frontera, la autoridad para deportar de inmediato a todo aquel extranjero que haya entrado ilegalmente a los Estados Unidos. Eso incluye a todos aquellos que llegan con la ilusión de entrar al paraíso americano con el pretexto, o la amenaza real, del peligro que su vida corre en sus países de origen. Peligro de muerte, por el que solicitan asilo humanitario del Big Brother.

Hasta ahora, todos los que entraban a territorio norteamericano cruzando el Bravo en balsas o a nado, o atravesando a pie el desierto de Arizona, lo primero que buscaban ya en tierra gringa era a un policía de la migra. Se entregaban dóciles, y eran conducidos -si tenían suerte- a un centro de detención a esperar cita con el juez de migración que resolvería si su petición de asilo estaba fundamentada.

Los que llegaron por Texas se encontraron en el gobernador Abbot a un perro implacable. Después de detenidos, los subió a autobuses para enviarlos a Nueva York, o preferentemente a Washington, para endosarle al presidente Biden el problema de alojar y alimentar a esos parias. La política migratoria blanda -según Abott- estaba metiendo a los Estados Unidos en una crisis.

Los de peor suerte eran regresados a la frontera del lado mexicano para que esperaran su cita para el asilo. En el inter, el Departamento de Estado dijo que el que quisiera asilo tenía que solicitarlo en su país de origen y ahí esperar a ser citado por el juez. Como si en el Departamento de Estado no supieran que los que realmente temen por su vida y andan buscando asilo no se van a exponer acercándose al consulado gringo para llenar un formulario. En Venezuela o El Salvador.

Ahora Biden la ha puesto más difícil. Todo indocumentado que quiera asilo tiene que regresarse a su país, o a México, solicitarlo ahí y esperar ahí su cita. Ya tuvimos una experiencia así con los repletos campamentos de Anzaldúas en Reynosa, bajo el puente de Brownsville y en todos lados de este triste paso del Norte.

Nadie deja su tierra, su gente, su aire, su familia y su cultura por gusto, lo hemos dicho hasta la saciedad. Mientras no se resuelvan los motivos que llevan a ese torrente de hombres, mujeres, niños a un cadalso previsible, seguiremos haciéndonos gansos. Salvo que la señora Sheinbaum tenga otros datos.

PARA LA MAÑANERA, porque no me dejan entrar sin tapabocas): Al presidente López, para cerrar con broche de oro su faena, le urge el desafuero de Samuelito el mentiroso. Si se logra separar al Junior del cargo de gobernador de Nuevo León antes de mediados de agosto, habría que convocar a elecciones de un sustituto. Si es después, será el Congreso del Estado el que designe uno. En el primer caso, Lopitos lleva las de ganar, con el vuelo que agarró el dos de junio. Y esa es su jugada. Ir a unas elecciones que está seguro de ganar y tener un gobernador súbdito de Claudia.

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