PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Las elecciones en Estados Unidos están a tambor batiente; las campañas, en uno de sus puntos más álgidos.
A partir de ahora habrá que leer todo lo que pasa en ese país, y quizá hasta en algunas partes del mundo, bajo el contexto político – electoral.
Cuando decimos todo, hay que incluir la reciente detención del Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López “el Chapito”.
Con esto me refiero a que todas las grandes acciones que veamos sucedan en Estados Unidos, así como todas las grandes y más ruidosas declaraciones, van a estar matizadas, si no es que manchadas, o incluso completamente provocadas, por la política.
De por sí cuando un país está en elecciones, éstas terminan influyendo en muchos de sus ámbitos, y las cosas dejan de obedecer a sus propios intereses lógicos porque se mete el ingrediente electoral y político. Y esto se agrava mucho más cuando tenemos unas elecciones tan competidas, cerradas, polarizadas y enfrentadas como las que está viviendo Estados Unidos, donde se compite por el botín político, económico, militar y comercial más grande del mundo; o sea, es la lucha por el más grande poder existente hoy en el planeta.
En la batalla por ese gigantesco poder no podemos esperar otra cosa más que el que se libren las más cruentas batallas, tanto las visibles como las invisibles; desde las muy obvias como un juicio para buscar encarcelar a uno de los candidatos presidenciales, como otras más oscuras y difíciles de descifrar pero que terminan ayudando o afectando a uno u otro contendiente: hay quien asegura que si no es por la pandemia -y sobre todo el inicial desastroso manejo que hizo Estados Unidos del asunto-, Donald Trump se hubiera reelegido en el 2020… Saque usted sus conclusiones.
Hoy hemos escuchado palabras fuertes y hemos visto acciones sorprendentes, y en todas se vale preguntarse si la política está jugando un papel.
Un atentado fallido contra Donald Trump lo erigió en casi un héroe; el candidato republicano salió increíblemente fortalecido del hecho donde aparentemente pudo perder la vida. Es muy descabellado pensar que pudiera haber estado manejado, pero lo que no podemos negar es que el suceso catapultó a Trump.
Pero hay acciones más obvias que podemos relacionar a las elecciones. Una de ellas es el anuncio de Elon Musk de “poner en pausa” a Tesla en Nuevo León. A ver… Tesla YA ESTABA en pausa en nuestro estado. Pese a que en un inicio se habló de construir la planta en nueve meses, lo cierto es que el proyecto se detuvo hace ya mucho tiempo y ha estado estancado permanentemente, sin que si quiera se avance en poner la primera piedra, y esto por razones económicas internas de las empresas de Musk. La realidad es que no ocurrió nada nuevo con el anuncio del CEO de Tesla, más que una sola cosa: el empresario de la electromovilidad hizo una declaración ruidosa que servía a los fines populistas de la retórica de Donald Trump, que ha dicho que no quiere que las empresas se sigan saliendo de Estados Unidos.
Entonces, no hay que leer la declaración de Elon Musk en su sentido literal, ni siquiera hay que creerla; sino solamente entenderla como una declaración de apoyo político al candidato republicano, del cual ha sido entusiasta el empresario de Tesla y SpaceX.
En ese mismo sentido hay que leer las amenazas de Trump de cerrar la frontera o de poner aranceles a la industria automotriz mexicana. Son gritos populistas enfocados mucho más en ganar votos, que en cumplirse verdaderamente, pues si algo necesita la economía de EUA para salvarse y competirle a China es producir más barato, y eso sólo va a ocurrir si sigue el T-MEC y si siguen transfiriendo las plantas industriales a nuestro país.
Y el más reciente evento sorprendente ha sido la “detención” del Mayo Zambada y de uno de los hijos del Chapo Guzmán en Texas. No podemos saber tan pronto -y quizá nunca lo sepamos- los hilos que se movieron detrás de esta “detención”, en la que no está claro si los capos mexicanos del narcotráfico se entregaron o fueron “engatusados” para caer en una trampa del FBI.
Lo que sí podemos ver con claridad es que esto se convierte en un golpe de espectacularidad a favor de Biden, a favor del FBI y a favor de toda una administración sumamente necesitada de golpes espectaculares. Más cuando Trump ha prometido “combatir” con verdadera dureza a los cárteles mexicanos. Entonces, no seamos ingenuos amigos lectores, la detención es un acto electoral a favor del presidente actual, de sus agencias especiales y por ende a favor de Kamala Harris o quien termine siendo el candidato de esa trinchera.
Si fue o no un gran operativo secreto, o fue un acto teatral pactado, da igual: el resultado que se buscaba es lo que cuenta.
Estemos preparados para más actos sorprendentes y de gran escala tendientes a mover las agujas electorales en Estados Unidos. Esperemos que esos actos no lleven a México “entre las patas”.





