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Maduro, Escobar y el chapo

By agosto 9, 2024No Comments

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CHAVA PORTILLO

Leyendo por obligación la actual novela de la detención del Mayo Zambada que acompañaba al chapito Guzmán López, de la que nadie -en México- sabe nada y que cuando la señora Rosa Icela Rodríguez, que parece todo, menos jefa de todas las policías, y en breve se convertirá en secretaria de gobernación, se atrevió insinuar que iría al fondo con la información, el cocodrilo de inmediato le dijo: ¡NO!, me puse a estudiar un poco la comparativa odiosa de los delincuentes afamados como el Chapo, Pablo Escobar y el delincuente con credencial, Nicolás Maduro.

Cada quien habla de su ídolo de barro en los mejores términos, hoy en día, existen plegarias y celebraciones luctuosas al “patrón del mal” como uno de los benefactores del país colombiano, como es recordado Joaquín Guzmán Loera en todas las ciudades donde marcaba el paso y asistía a la prole.   Para nadie es secreto que en poblados enteros lo extrañan: Jalisco, Michoacán, Guanajuato o Morelos ya no digamos por obviedad, Sinaloa desde Badiraguato, Culiacán o las playas de ese bellísimo Estado.

Nicolás Maduro, aunque no trafica drogas, también es delincuente; sus latrocinios son de otra gama y de la diversa manera que hace daño a la sociedad, destroza al pueblo, aunque muchos de ellos lo idolatran, aunque no encuentren en el mercado, agua, pan o azúcar, arepas, aceite, pasta o detergente.       En el muy remoto caso que los encontrara, no hay dinero en el bolsillo para adquirirlos.

Pero igual que los lepes colombianos aprendieron a matar antes que a escribir, a cargar y disparar una R15 matando ciudadanos, en peligro de muerte gritaban: “mi vida se la debo a don Pablo” elogian al patrón del mal y aún es fecha que le llevan flores a su mausoleo.

El fenómeno de los líderes maturrangos que tanto daño hacen a la gente y sin embrago los adoran, puede compararse con el presidente López que sigue en su diarrea verbal con mentiras a granel como la producción de la planta refinadora Dos Bocas que ha servido como vergüenza mundial, diciéndolo con gran desparpajo y cinismo, pero la masa agradecida aplaude, porque no lo cree, pero no le da importancia o ciegamente tiene fe en su deposito del bienestar, lo demás le vale madre.

Es normal, ante la seguridad que los presidentes pasados se robaron todo, ahora este se lleva menos y el resto lo reparte como “Chucho el Roto”, así es que, ante este argumento, no existe razón para que el jodido siga vitoreando a su mesías.   Recuerden que el mono, piensa con la barriga…y muchos humanos, también.

El fanatismo que despertaron los criminales Escobar y JGL es fenómeno digno de estudio, porque si usted no sabía, existen plazas, avenidas, colonias con nombres como en Teocaltiche Jalisco, Encarnación de Díaz, Empalme o en Mexicali BC, así como en Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto o Maracay donde al menos un barrio de colonia popular lleva el nombre del rufián Maduro que es adorado por muchos, aunque usted…no lo crea,

Es cierto que la muerte no llega con la vejez, llega con el olvido y nos ilusiona que pronto olvidemos a estos malos personajes que en mala hora llegaron a nuestra existencia.

minutochavaportillo@gmail.com