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Digan lo que digan

By agosto 13, 2024No Comments

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CHAVA PORTILLO

Francia bajó el telón olímpico y como siempre en todos lados, pudieron haber mostrado muchas cosas buenas, novedosas y hasta presuntuosas, pero… perdieron la batalla de los sexos porque por más betún que le quieran embadurnar al pastel de la fraternite, egalite, liberte y toda la edulcorada que los políticos revisten en sus discursos, nunca será lo mismo una competencia entre un hombre y una fémina.

La mosca en la leche es la dispareja contienda entre dos pugilistas donde el resultado tuvo menos importancia que las razones.    Una chava – ¿?- con más aspecto de matón del peligroso barrio del Bronx neoyorkino propinó una madriza a una peleadora que después de dos contundentes golpes y solicitando al referee una pausa legal que en la disciplina olímpica es permitida, su preparador aventó la toalla declarando que jamás, había sufrido tanto por el golpe inusual que no semejaba al de una mujer, destapando una caja de Pandora en el deporte amateur.

No es la primera y seguramente tampoco será la ultima ocasión que salga a relucir la vieja discusión de definir el género de un ser humano al juzgar solamente por el ejercicio visual que el varón le sobra lo que la hembra carece sin llegar tampoco al límite que se tornó viral cuando un saltador de garrocha francés fue descalificado por que su “otra” enorme garrocha rozo la pértiga de la barrera.       Perdió en la competencia y se hizo gracioso el comentario por miles de deportistas asegurando: “Si tuviera la garrocha de Anthony Ammirati, no me importaría perder los juegos olímpicos” 

Como quiera que sea, el galo descubrió que tiene un futuro más promisorio en el cine para adultos analiza las ofertas que seguramente lo llevarán a la fama y mejores estancias económicas.        Otro sonado caso fue la de la tenista checa Martina Navratilova que cosechó una cantidad infinita de medallas y trofeos en su carrera siempre estando  en la mesa de la duda su definición de su condición sexual.   Actualmente esta matrimoniada con una mujer no muy fea, para toda la vida, pero ya retirada del deporte.

Después de la duda y discusión si la boxeadora que ganó Imane Kelif mostrando altos niveles de testosterona o si su número de cromosomas estaban por encima de los de una fémina o la mano del muerto, la realidad es que nunca se podrá poner en claro las condiciones que definen el resultado sin caer en el razonamiento que popularizó Juan Gabriel: “lo que se ve, no se pregunta”

Dejemos que la historia y la razón juzgue si existen las razones suficientes para declarar si los calcetines de un competidor son rosas… o celestes, yo preguntaría, adelantándome a Los Ángeles en 2028 ¿seguirá habiendo razón para ilusionarnos enviar delegación a competir?      Claro está, partiendo de la premisa que el señor Ano Guevara haya desaparecido de la faz de la tierra deportiva, y no por las razones arriba expuestas de las dudas a su definición de género, que al cabo no competiría, pero estar en los últimos lugares de la tabla siendo superados por naciones que son de las dimensiones de Nayarit, que con dificultad se alimentan tres veces al día y su economía es tan crítica como Venezuela, ¿tendrá algún caso seguir haciendo ridículo y esfuerzo para presentarnos?

Fue más noticia que nuestros deportistas lograron lo que lograron con el esfuerzo de su familia y nada que ver con el apoyo del cocodrilo López y el “director” de la CONADE, así entregue los bártulos del poder a Rommel Pacheco.    Creo que la mona, aunque se vista de seda, mona se queda.                                        minutochavaportillo@gmail.com