
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Vaya inicio de la Sexagésima Sexta Legislatura Federal… y no menos turbulento ha sido el arranque de la Septuagésima Séptima Legislatura en el Estado de Nuevo León.
Dando seguimiento, primero a lo nacional… Tal como estaba previsto, le metieron acelerador a la aprobación de la Reforma al Poder Judicial, entre protestas y paros.
Lo anunciado por Morena este lunes 2 de septiembre, el freno a la solicitud de juicio político y denuncia penal contra los jueces que otorgaron suspensiones provisionales contra la discusión de esta reforma, quizá contribuya a despresurizar el ambiente.
Hemos estado y seguiremos estando polarizados. Ya vimos lo que provocó Luisa María Alcalde, todavía Secretaria de Gobernación, al entregar en el Congreso el Sexto Informe del Presidente López Obrador. Rompió el protocolo, hizo un mitin y encendió a la oposición en San Lázaro.
Mientras tanto, aquí en Nuevo León, los flamantes diputados que llegan y los que repiten, contrario a lo deseable, incluso a lo esperado, ya protagonizaron las primeras confrontaciones.
Empezando y empezando con la elección de la Mesa Directiva…. Un asunto que podrían tardar en resolver, porque se irán por las vías electoral, administrativa e incluso penal. A decir de Movimiento Ciudadano, el grupo del PRI-PAN-PRD habría cometido fraude.
Y es que después de pasar por el Tribunal Electoral Federal, el Congreso de Nuevo León volvió a quedar configurado tal como estaba antes del juego perverso de arrebatarse las curules, que presenciamos hace unos días.
Si lo armamos por grupos, están empatados.
Por un lado, el PAN con 10 diputados, el PRI con ocho y el PRD con tres, lo que suman 21.
Por el otro, Movimiento Ciudadano con 10 diputados, Morena con nueve, el Partido Verde con uno y el Partido del Trabajo con uno, que también da un total de 21.
Entonces, ¿por qué hubo 22 diputados que aprobaron la elección de la Mesa Directiva?
Ninguno tiene la mayoría simple de 22 diputados, es decir, la mitad más uno… y muy difícil será conseguir la mayoría calificada, dos terceras partes, esto es, 28 de 42 legisladores.
¿Cómo hacerle entonces para alcanzar acuerdos y aprobar leyes?
En medio de todo esto hay dos grandes temas a la vista.
La designación del nuevo Fiscal General de Justicia, que podría volver a iniciar desde cero, o bien esperar a la resolución de una nueva queja que será interpuesta por el gobierno estatal ante la Suprema Corte.
Pendiente también la aprobación del presupuesto. Al menos en esto último, este lunes se vio al Consejero Jurídico del Gobernador en la Oficialía de Partes del Congreso haciendo entrega del paquete Fiscal 2024… nomás con 10 meses de retraso.
Y ni qué decir del juicio político contra el Gobernador Samuel García, quien por ahora cuenta con una suspensión de la Suprema Corte, que lo protege de una eventual destitución por parte del Congreso, así como de una probable inhabilitación para desempeñar su función.
Todo esto que le digo es un mal augurio.
Esperemos que no se cumpla el dicho de que “lo que mal comienza, mal acaba”, porque serían otros tres años de puro conflicto y cero avances, en perjuicio de todos los ciudadanos.





