PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Tuve la oportunidad de entrevistar hace unos pocos días a Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro Garza García para el período 2024 a 2027, y en una muy amena y puedo decir “íntima” charla que tuvimos por un espacio de unos 40 minutos, me contó muchas cosas sobre lo que será ya su cuarta vez al frente de este municipio, y en la que, en sus propias palabras, espera dejar su legado “final”.
Noté por sus palabras que si “el Tío Mau” se animó a volver a buscar el cargo es porque, uno, sentía que había dejado algunos proyectos inconclusos; dos, claramente porque la última administración, la de Miguel Treviño, hizo cosas que trastocaron el rumbo del San Pedro que él dejó -y que a muchos vecinos terminó dejando molestos también-; y tres, porque el político panista Mauricio Fernández ha hecho de su vida un “legado”, primordialmente cultural, para su comunidad que es San Pedro, y él quiere ver ese proyecto culminado hasta el último detalle.
Mauricio ha coleccionado arte toda su vida, como pocos en este país, pues los antiguos techos españoles que se trajo no existen ya ni en España; pero a diferencia de muchos coleccionistas, quiere dejar este legado en espacios eminentemente públicos -como es el caso de su museo La Milarca, que para hacerlo desmanteló la que fue su casa para donar la mayor parte de la obra al mismo; o como el mural del túnel de la Loma Larga o los pasos peatonales de “los Duendes” en las calzadas.
Al escucharlo me hizo pensar que Mauricio Fernández ve a San Pedro como un gran lienzo por llenar, o como un municipio-museo que puede homenajear al arte contemporáneo, mexicano, y combinar su increíble oferta de servicios y vivienda con espacios lúdicos y artísticos. Bueno, me parece, tener hombres como él, con esas ganas y esas convicciones, en esta sociedad.
Pero Mauricio no sólo piensa en arte y cultura. Se apasiona realmente por la vialidad y la movilidad: va a insistir hasta donde tope en hace la interconexión de Valle Oriente con el centro de Monterrey, así como el viaducto para conectar Lázaro Cárdenas con Morones Prieto al poniente, sobrevolando el tráfico de Gonzalitos – Gómez Morín; va también a corregir el “frankestein” que hoy es la rotonda de Los Tubos, y de paso quiere acabar con el “tortuguismo” que Miguel le dejó al municipio imponiendo velocidades máximas de 50 kms/hr en avenidas de flujo contínuo y hasta 12 carriles, como un Lázaro Cárdenas o Morones Prieto.
El panista conoce “hasta el tuétano” el pensar de los sampetrinos. “No somos un pueblo bicicletero”, me dijo, entre broma y en serio, con respecto a la Ciclovía, que fue el capricho del anterior alcalde. Se refiere obviamente a que el sampetrino se mueve primordialmente en carro -no es como los habitantes de la Colonia Condesa en Cdmx-, y si bien hay un movimiento creciente pro-bici, que sí lo hay, es principalmente deportivo y no de otro tipo de movilidad; entonces entiende que las ciclovías deben estar en otro lugar.
Y así como eso quiere corregir otro buen número de asuntos, como las densidades del Casco Antiguo, donde si bien reconoce que hay que autorizar algunas alturas, no quiere que el área se llene de “lofts” que compliquen vialidades y terminen incomodando a los actuales ocupantes. Mauricio vive y transpira como auténtico “sampetrino”. Pero a la par, es visionario y amante del arte y la cultura.
Mención especial amerita la confesión que me hizo en esta entrevista. Me dijo “te voy a dar esta primicia, porque me enteré hoy de algo y no se lo he dicho a nadie”. Y sé que lo hizo porque me aprecia como persona y ese aprecio es sumamente recíproco.
Mauricio Fernández reveló que tuvo cáncer, por segunda ocasión, apenas este año. Le regresó por ahí de marzo del 2024, en plena campaña, después de haberlo combatido y vencido hace más de un año.
“Yo ya lo había librado, hasta me extirparon un tumor… Y me regresó empezando la campaña. Yo no le dije ni a mis hijos. Pero le dije a Farah y a Susarrey, me voy a bajar, no puedo hacer campaña así.
“Como es muy pensado este cáncer, me cambiaron a quimioterapia. Fue espantoso, la quimio te causa otros problemas, es veneno. Terminé con dolor de cabeza 24 horas al día, muy muy pesado.
“Pero ayer me hicieron la última prueba y ahorita ya me confirmaron que salí limpio. Completamente curado”. Le dije que lo felicitaba.
“Me decía el oncólogo que me apostaba a que no había ninguna persona en el mundo que aguantara hacer campaña política con quimioterapia”, remató.
Mauricio venció su cáncer, en buena medida, porque estaba luchando, no sólo por ganar la elección, no sólo por el amor de su familia, sino también por completar su misión de vida, que para él es dejar su legado, político y cultural.
Él quiere ver completada la Milarca; ahora está construyendo una “nueva Milarca”: una propiedad en la Isla del Padre donde el inmueble va a ser aún más “una loquera”, como él lo describe; una obra de arte hecha casa.
Le pregunté que si va a buscar reelegirse en el 2027, y me dijo “Dios me libre”. Entonces, si es como él dice, ésta será su administración de cierre donde dará el todo por el todo para dejar “ordenado” San Pedro. Para luego retirarse a su nueva casa y a su rancho donde habitan miles de animales exóticos.
Ese es Mauricio Fernández y así va a ser su trienio.





